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El Villarreal ha estado tres años fuera de la Champions y quiere dejar claro que no está de paso. No es que el empate sea un buen resultado, pero lo hizo sobreponiéndose al golpe anímico de ver cómo la Juve le remontaba en siete minutos el tanto inicial de Mikautadze. Gatti, con un golazo, y Conceiçao -el mejor del encuentro- dejaron aturdido a un equipo que lo había bordado en algunas fases de la primera parte. Y cuando parecía que la victoria volaría a Italia, Renato Veiga rescató un punto de un soberbio cabezazo.
Quiso el Villarreal desarmar a la Juve con un arranque eléctrico con Pepe martilleando por la derecha y Mikautadze haciéndose el encontradizo cerca del área. Entre los dos fabricaron el 1-0, con asistencia del costamarfileño y definición del georgiano, que ya va afinando sus estadísticas en los últimos partidos. Antes, Gatti logró bloquear un disparo de Pepe y Cabal rozó el penalti al desequilibrar con el brazo al delantero amarillo cuando se internaba en el área.
La ventaja en el marcador y la efervescencia en la grada alumbraron los momentos más brillantes del submarino. A punto estuvo Pedraza de anotar el 2-0, pero su fuerte disparo cruzado lo desvió Perin lo justo para que el balón se estrellara en el palo.
La lesión de Cabal, jugador defensivo, permitió a Tudor meter en el campo a Joao Mario, con más proyección en ataque por la banda. La Juventus dio un paso adelante en el partido y empezó a acercarse a Tenas con sensación de peligro. Pero el equipo local no se dejó intimidar y, antes del descanso tuvo dos ocasiones para marcar. Perin detuvo bien ante Buchanan y, después, Mikautadze, sin ángulo cruzó demasiado su disparo.
Pero fue la entrada de Francisco Conceiçao en la Juventus la que le dio la vuelta al partido. El extremo portugués, que se ubicó junto a Yildiz en la mediapunta, destrozó a la defensa amarilla. Primero encontró a David que, solo a puerta vacía, la mandó fuera. Después, provocó un saque de esquina que se convirtió en el golazo de la noche. Gatti, un central de 1,90 metros y 82 kilos de peso, conectó un chilenón a la salida de un córner para marcar el tanto del empate. Rafa Marín se quejó de juego peligroso, pero ni el árbitro ni el VAR vieron falta en la plástica acción.
Y después, de nuevo Conceiçao aprovechó un error de Parejo en un pase atrás a Renato Veiga –que tampoco anduvo muy despierto- para robar, correr y marcar el 1-2. La Juventus, que parecía borrada del mapa en la primera parte, mandaba en el marcador y empezó a mandar también en el partido. De hecho, David pudo sentenciar el encuentro, pero su disparo se estrelló en el travesaño.
Los cambios de Marcelino aumentaron la energía del Villarreal que pudo empatar con una jugada de estrategia que Oluwaseyi remató demasiado alto. Y en los minutos finales, el equipo italiano ya se replegó para defender el botín que había logrado en siete minutos. Hasta que Renato Veiga rescató el empate de un soberbio cabezazo.
