Colombia
“Rompiendo Ciclos: Estrategias para que Bogotá forje un Futuro Brillante”

Luego de un año de RacionAmiento de Agua, la administración de Bogotá levantó la limitación. Esta acción comenzó a implementarse el 12 de abril a las 8 AM al realizar el anuncio. El Alcalde Carlos Fernando Galán expresó su agradecimiento a los ciudadanos e insistió en la importancia de adoptar medidas permanentes para evitar que la ciudad tenga que retornar a la restricción.
“Aunque hemos superado la crisis de agua, es esencial modificar nuestra conducta de forma definitiva y asegurar que disminuyamos el consumo del recurso”, comentó Galán tras anunciar el fin de los cortes en el servicio.
ESTA ERA UNA DECISIÓN RECLAMADA POR LOS BOGOTANOS, quienes han sido testigos de un cambio en el comportamiento del clima, en comparación con lo que ocurrió en 2024, cuando se registró una drástica disminución en las lluvias y los embalses.
ESTO LLEVÓ A QUE DESDE EL 11 DE ABRIL DEL AÑO PASADO, BOGOTÁ TUVIERA QUE ENFRENTAR EL RACIONAMIENTO. Para ello, la zona urbana fue segmentada en 10 distritos hidráulicos, de los cuales nueve fueron sometidos a un esquema de ciclos diarios. Así fue como, tras 34 ciclos, incluyendo un cambio a 18 días en julio y agosto, y una suspensión a finales de año, la capital y 12 municipios enfrentaron racionamiento.
Superada La Tercera Crisis
ESTA REPRESENTA LA TERCERA CRISIS DE AGUA QUE HA AFECTADO A BOGOTÁ. La Primera OCURRIÓ EN 1984, como resultado de una sequía, y se llevaron a cabo bombardeos en las nubes para finalizar con la escasez.
La Segunda SE DIO EN 1997 y fue provocada por un deslizamiento dentro del túnel que transporta el agua del Páramo de Chingaza hasta la Planta Francisco Wiesner, en La Calera (Cundinamarca).
El Alcalde Carlos Fernando Galán Anunció Este Viernes El Fin del Racionamiento de Agua en Bogotá Foto:César Melgarejo. El Tiempo
Ahora, EL 2024 SERÁ RECORDADO POR UNA TERCERA CRISIS. Esta fue provocada por la disminución de las lluvias, consecuencia del fenómeno de El Niño en 2023 y la falta de llegada de La Niña en 2024.
ESTO, evidentemente, impactó a todos los embalses que suministran a la ciudad y a los municipios, provocando un prolongado racionamiento en el suministro de agua potable.
Bogotá Posee Tres Sistemas de Abastecimiento: Chingaza, con las Presas de Chuza y San Rafael; Agregado Norte, que incluye Neusa, Sisga y Tominé (para Generación Eléctrica), y Agregado Sur, que comprende Chisacá y Regadera.
No obstante, los dos primeros son los MÁS IMPORTANTES. De cada uno de ellos, el acueducto capta el 48 por ciento del consumo.
Antes de la emergencia, la ciudad obtenía el 70 por ciento de Chingaza, y para superar la crisis debió ajustar la captación del río Bogotá -donde se descargan las aguas del Agregado Norte-, hasta equilibrar ambas captaciones, un fin de evitar la saturación del sistema.
En la toma de decisión para levantar el racionamiento tuvo gran influencia el cambio de actitud de los bogotanos en cuanto al consumo, aunque hubo personas que no se vieron impactadas, como aquellos que residen en conjuntos habitacionales.
Conjuntamente con los cortes en el servicio, la disminución del consumo permitió que se lograra ahorrar más de 46 Millones de M³ de Agua. Antes, el consumo rondaba los 17,67 m³/s y durante la restricción bajó a 16,24 m³/s, en promedio; es decir, casi 1,5 m³/s.
Recorrido por el embalse de Chuza,en el Páramo de Chingaza Imagen:Sergio Acero Yate
Asimismo, contribuyó que los Embalses de Chingaza, especialmente Chuza, se estabilizaran al 40 por ciento de su capacidad y que la hidrología en la región esté regresando a la normalidad.
Es importante señalar, de igual manera, que la autorización de la Car al Acueducto para captar 1,56 m³/s de agua adicional alivia la presión sobre Chingaza. Sin embargo, hasta el momento la Empresa no ha hecho uso de esa opción debido a que presenta un recurso contra la resolución de la corporación ambiental.
El Acueducto esperaba que el aumento no fuese únicamente durante los meses de mayores precipitaciones (abril, mayo, julio, agosto y noviembre), sino también en los meses secos (septiembre y diciembre de 2025 y enero, febrero y marzo de 2026).
Propuestas de los expertos
Este medio consultó a diversos expertos y académicos que han investigado sobre recursos hídricos y consumo, y aunque consideran que definitivamente se debe trabajar en la captación de aguas lluvias, subterráneas y residuales (actualmente solo tratadas en la PTAR Salitre), hay opiniones divididas respecto a exigir a los ciudadanos mantener el ahorro o reducir aún más el consumo, así como la necesidad de construir embalses. Esta ha sido la postura del Acueducto con respecto a la playa (Chingaza II) y de la Car con otro más en la cuenca alta del río Bogotá.
Embalse San Rafael, en el municipio de La Calera. Imagen:SERGIO ACERO YATE / EL TIEMPO
Andrea Devis Morales, oceanógrafa y profesora de la Universidad del Rosario, menciona que lo que ocurre con Chingaza en el último lustro invita a reflexionar sobre el agotamiento del recurso hídrico y que, para evitar una nueva crisis, es fundamental seguir manteniendo medidas de cuidado y reducción del consumo.
“No hay que esperar que, al levantar la medida, apenas, se desperdicie agua como en esos 10 minutos. Debemos proseguir como lo hemos hecho. Esto es un compromiso que debemos seguir llevando a cabo”. Tiene que existir una cultura de cuidado y responsabilidad”, añade.
Considera que si la hidrología colombiana está cambiando, no tiene sentido construir más embalses, porque no habría cómo llenarlos. A la inversa, sugiere que es fundamental optimizar lo que ya se tiene y diseñar sistemas para aprovechar las aguas lluvias y conducirlas a plantas de tratamiento, para ser utilizadas en usos diferentes al consumo humano.
Leonardo Donado, coordinador del Laboratorio de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional, opina que aunque se requiere “conciencia ambiental” sobre el reúso del agua gris en los hogares (proveniente de lavadoras y duchas, por ejemplo) y la utilización de aguas lluvias, indica que el Acueducto “debe garantizar el servicio a sus usuarios”, regulando para que quienes consuman más paguen más, pero el mensaje no puede ser que la culpa de la escasez de agua recae en las personas. “Es consecuencia de las discultas, de que no se respetaron los planes maestros y de inversión para soportar la demanda”.
El Acueducto de Bogotá incrementó la capacidad y el tratamiento a 8 m³/s en la planta Tibitoc. Imagen:Mauricio Moreno. El Tiempo
Considera que es necesario establecer un embalse regulador en Chingaza (como el proyecto de la playa), con elfin de almacenar agua en temporadas de lluvia, para utilizarla cuando es necesario.
Por su parte, Andrés Torres, Director del Instituto Javeriano del Agua, menciona que aunque es esencial fomentar la educación sobre el ahorro de agua y su uso responsable, no está de acuerdo con que “El Ciudadano sea el único responsable de resolver el problema, cuando, por ejemplo, son posibles la construcción de embalses”.
Considera que, además, desde el Distrito y el Acueducto se podrían proponer “subsidios” para que los conjuntos residenciales adquieran, por ejemplo, lavadoras de bajo consumo y ofrezcan dicho servicio a sus comunidades. “No representa un gran costo para el ciudadano y permite un notable ahorro de agua. Esta podría ser una opción de negocio”, explica.
Torres va más allá y afirma que el Acueducto debería cambiar su enfoque hacia el agua y dejar de ser una entidad que simplemente cobra por ella, sino que debería adoptar un modelo de “Gestión Integral”, donde no se separen los actores. “Las personas deberían pagar no por el volumen de agua que consumen, sino por la eficiencia en la gestión del agua, tanto potable como de drenaje y cómo, por ejemplo, prevenir inundaciones”.
En la misma línea, Andrés Chavarro, profesor de Gestión Ambiental del Politécnico Grancolombiano, señala que es crucial trabajar en una política de optimización y eficiencia en el consumo, a través de la revisión de las tarifas de servicios. “Grifos, duchas y lavadoras deben ser evaluados para mejorar sus comportamientos en el uso de agua”.
También plantea que deben crearse mecanismos para que las personas puedan financiar el cambio de electrodomésticos por unos más eficientes y que la empresa de agua “podría subsidiar una parte”.
“Un proceso de transformación no se logra de un año para otro, pero se pueden alcanzar ahorros de hasta el 21 por ciento en el consumo de agua, y eso implica reducir de manera permanente la presión en el sistema de abastecimiento”, afirma Chavarro.
El Ahorro de Agua en el Año de Racionamiento Foto:El Tiempo
Adicionalmente, la Empresa de Acueducto de Bogotá está llevando a cabo la optimización de las plantas Wiesner (Chingaza) y Tibitoc (Agregado Norte), así como el proyecto río blanco, que conducirá aguas de fuentes en la zona de las cuencas de la región del embalse San Rafael.
Pero, además, solicitó a la CAR licencia para dar un uso a las aguas tratadas de la PTAR Salitre (que se pueden utilizar entre 2 y 3 m³/s), y trabaja en contratar un estudio, con la asistencia de la banca multilateral, para determinar la viabilidad de alternativas como la explotación de aguas subterráneas.
Junto a esto, la Secretaría Distrital de Hábitat proyecta que los subsidios de vivienda de interés social que entregará en el cuatrienio, alrededor de 75.000, se destinen a proyectos que contemplen el aprovechamiento de las aguas pluviales.
La CAR, por su parte, trabaja en la recuperación de la cuenca alta del río Bogotá y junto con la Gobernación de Cundinamarca busca ampliar la capacidad del embalse de Neusa y realiza estudios para utilizar las aguas subterráneas en el abastecimiento municipal de diez municipios.
Guillermo Reinoso Rodríguez
Editor de Bogotá
En x: @guirei24
Entrevista con la Gerente del Acueducto de Bogotá Foto:
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