Colombia
“El Futuro del Transporte Público: Innovaciones y Cambios en el Horizonte”

El Destino de La Rolita, La Empresa Pública de Transporte de Bogotá se decidirá en Mayo, DESPUÉS DE QUE LA ALCALDÍA DE BOGOTÁ DEBA Presentar un Nuevo Proyecto Ante El Concejo. Esto se Debe a Que el Pasado Viernes se Cumplió El Plazo Límite para que la Comisión de Gobierno del Concejo Debatiera el Proyecto Presentado Por El Alcalde Carlos Fernando Galán con El Objetivo de Proteger al Operador Público de Transporte.
Sin embargo, por múltiples impedimentos, Entre Ellos recusaciones, la Alcaldía Deberá Presentar nuevamente.
Por esta razón, El Alcalde Carlos Fernando Galán Ha Expresado Su Apoyo a la Continuidad de La Rolita, Reconociendo Que, Aunque Se Cometieron Errores en el Proceso Ante el Concejo en 2020, Ahora se Presenta la Oportunidad de corregirlos para Asegurar que la Empresa Pueda Seguir Existiendo.
La Rolita. Foto:Archivo particular
Adicionalmente, el reciente dictamen del consejo de estado a favor del concejal Julián Sastoque, quien no perderá su investidura por haber votado a favor de la creación de La Rolita, establece una jurisprudencia que podría aplicarse a otros concejales y exconcejales criticados por su votación.
Sastoque, Uno de los Principales Defensores del operador Público, Aseguró para El Tiempo que “La Sentencia del Consejo de Estado Cierra de manera definitiva la Discusión Jurídica Sobre La Legalidad de La Rolita.” El Dictamen no solo nos da la razón, sino que protege a quienes votamos en 2020 por su creación y confirma que este modelo es constitucional y legítimo.
Además, para el concejal de Alianza Verde, este operador no solo ha demostrado eficacia, sino que representa una nueva forma de concebir el transporte público en Bogotá: “Hoy La Rolita Demuestra que es factible tener un operador eficiente, Público, que genere Empleos Dignos y que compita de Tú a Tú con los Privados”.
Es importante señalar que La Rolita es mucho más que un nombre atractivo en el campo del transporte en Bogotá. Representa la Primera Gran Iniciativa en Décadas por un Operador Público de Autobuses en la Capital, un Símbolo de Equidad de Género, Sostenibilidad Ambiental y, Más RECIENTEMENTE, EPICENTRO DE UN INTENSO DEBATE JURÍDICO Y POLÍTICO SOBRE EL FUTURO DE LA MOVILIDAD EN BOGOTÁ.
Recordemos que La Rolita Nació en Septiembre de 2022, Bajo La Administración de la Alcaldesa Claudia López, Como respuesta a los fallos estructurales del sistema integrado de transporte público (SITP). Desde 2009, El SITP Había Dependido de Operadores Privados, Muchos de Los Cuales Incumplieron Sus Compromisos, Dejado A miles de Ciudadanos Sin Servicio en una Crisis de Cobertura y Calidad.
Ante la Imposibilidad de Asignar Rutas en Áreas como Ciudad Bolívar y Perdomo –donde tres licitaciones quedaron desiertas–, el distrito decidió crear un operador público para garantizar la prestación del servicio. Así Nació La Rolita, Con el Propósito de Complementar la Red del SITP y Asegurar que la Movilidad en Lugares Vulnerables No Dependa Exclusivamente de la Iniciativa Privada.
Vanessa Díaz, Una de Las Primeras Operadoras de La Rolita. Foto:Sergio Acero. El Tiempo
La agrupación se caracteriza por diversos elementos que la transforman en un ícono nacional:
- Transporte 100 por ciento eléctrico: INICIO DE OPERACIONES CON 195 AUTOBUSES ELÉCTRICOS, 11 RUTAS Y UN IMPACTO DIRECTO EN MÁS DE 35.000 USUARIOS DIARIOS, Principalmente en 21 Barrios de Ciudad Bolívar.
- Equidad de Género: Más del 50 por ciento de su personal son mujeres, muchas de ellas cabezas de familia y residentes de áreas vulnerables. El Programa de Eco-Conducción permitió que más de 450 MUJERES se capacitaran y obtuvieran empleos tradicionalmente masculinizados.
- Sostenibilidad: La operación de la agrupación evita la emisión de más de 94.000 toneladas de CO₂ al año, equivalente a lo que producen 42.000 vehículos particulares en una jornada.
- Infraestructura moderna: Su taller en Perdomo, de más de 33.000 m², permite cargar hasta 183 buses simultáneamente y forma parte de una red que, en conjunto con otros patios, beneficia a medio millón de usuarios del SITP.
La gestión de la agrupación está a cargo de CAROLINA MARTÍNEZ CULELAR, ingeniera industrial con más de 20 años de experiencia en el sector, quien encabezó la consolidación del operador público como un proyecto emblemático de inclusión y sostenibilidad.
Lejos de ser un experimento fracasado, la agrupación ha mostrado solidez financiera y operativa. EN 2024, cerró con utilidades netas superiores a 10.000 millones de pesos y márgenes mayores que los de los operadores privados, SIN RECIBIR subsidios adicionales del distrito. Esto ha desmentido las dudas sobre su viabilidad y ha fortalecido los argumentos para su permanencia y expansión.
Adicionalmente, la agrupación asumió la operación del Transmicable en Ciudad Bolívar, ampliando su alcance a otros modos de transporte. Sin embargo, ESTA expansión también ha sido fuente de nuevos desafíos jurídicos y políticos.
El principal reto de este sistema de transporte público no ha sido técnico ni financiero, sino legal. EN 2023, UNA SENTENCIA judicial declaró la nulidad parcial del acto mediante el cual el concejo de Bogotá autorizó a Transmilenio S.A. a ser accionista mayoritario de la empresa.
Aunque la decisión judicial no ordenó la liquidación de la agrupación ni anuló su contrato de sociedad, sí dejó un vacío legal que puso en riesgo su continuidad y la de sus contratos más recientes.
Muchas de las conductoras no tenían conocimiento SOBRE LA INDUCCIÓN CUANDO PARTICIPARON EN EL PROCESO. Foto:Sergio Acero. El Tiempo
El concejo de Bogotá, ante esta situación, ha debatido intensamente el proyecto de acuerdo 256, que busca emitir una nueva autorización para subsanar el vicio de nulidad y legitimar la participación accionarial de Transmilenio S.A. en la agrupación. El debate ha estado marcado por posiciones encontradas.
Algunos concejales sostienen que aprobar el acuerdo podría constituir un prevaricato, pues consideran que el concejo no tiene competencia para subsanar la nulidad. Otros, como el concejal Fernando López, argumentan que el nuevo acuerdo no subsana la nulidad, sino que emite una nueva autorización, lo cual es legal y necesario para garantizar la continuidad del operador público.
López, en particular, ha desmentido varios mitos: No hubo venta irregular de acciones, la agrupación es financieramente viable y la sentencia no obliga a su liquidación. De hecho, la empresa sigue activa, operando y generando utilidades.
En el ala opuesta del espectro político,
La Conceptal Diana Diago, del Centro Demócrata, ha sido una de las críticas más contundentes del modelo: “Es evidente que la rolita nació con defectos de legalidad que hoy siguen sin resolverse.” No estamos en contra de lo público, pero sí demandamos que se respeten los procedimientos y las normativas.
Asimismo, para Diago, la gestión de Los Ángeles prefiere “ocultar los errores de la anterior administración en lugar de solucionarlos”, y plantea el verdadero problema de fondo: “Más allá de lo simbólico, la rolita debe demostrar que es sostenible sin convertirse en un elefante blanco financiero para todos los bogotanos.”
La incertidumbre jurídica ha generado inquietud entre los usuarios y empleados de la rolita. Si el concepto no recibe la nueva autorización, la empresa podría verse obligada a liquidarse o a suspender operaciones, lo que afectaría a más de 53,000 usuarios diarios y pondría en peligro a más de 760 empleos, muchos de los cuales son ocupados por mujeres y habitantes de zonas vulnerables.
Por otro lado, Carlos Fernando Galán y la administración real han defendido la importancia de mantener a la rolita como operador público, no solo por su impacto social y ambiental, sino porque la competencia ha permitido al distrito acceder a información clave para la planificación del transporte eléctrico en Bogotá.
La operación del Transmicable por parte de la rolita también ha sido motivo de controversia. En diciembre de 2023, Transmilenio cedió la operación del cable a la rolita mediante un contrato interadministrativo. Sin embargo, una acción popular argumentó que debió realizarse una licitación pública y no una contratación directa.
Como consecuencia, las partes decidieron finalizar anticipadamente el contrato y solicitaron al juez un plazo prudencial para abrir una nueva licitación en el segundo semestre de 2025. Mientras tanto, la rolita continuará operando el Transmicable hasta que se adjudique el nuevo contrato, evitando así una interrupción abrupta del servicio en Ciudad Bolívar.
Mujeres que trabajan en la rolita. Foto:Cortesía
La rolita ha demostrado ser un operador eficiente, innovador y socialmente responsable, pero su futuro depende de la resolución de los desafíos jurídicos y políticos. El debate en el contexto de Bogotá es crucial: lo que está en juego no es solo la supervivencia de una empresa, sino el modelo de transporte público que la ciudad desea para los próximos años.
Si el concepto aprueba la nueva autorización, la rolita podría consolidarse como un referente nacional de movilidad sostenible y equitativa. De lo contrario, Bogotá corre el riesgo de perder una herramienta clave para garantizar el acceso a un transporte digno en sus áreas más vulnerables.
Laura Valeria López Guzmán
En x y en ig: @lauraValerialo
Redacción Bogotá
El Tiempo






