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Quedan dos días para ver en Netflix el desenlace de una de las mejores sagas de ciencia ficción de la historia, estrenado casi 20 años después de la última película
Hay películas cuyo estreno supone un impacto tan brutal que da igual cuántos años pasen: tanto su historia como sus imágenes siguen vigentes en la memoria de sus primeros espectadores, en las formas adquiridas de una industria en constante movimiento.
Sin duda, entre estas películas de Matrix debe tener un lugar destacado. Con la llegada de la primera entrega en 1999, esta saga creada por las hermanas Wachowski no solo revolucionó los efectos que permitían mostrarnos lo imposible en la gran pantalla, sino que también instauró debates filosóficos y un estilo visual que permanece inconfundible.
Con dos secuelas estrenadas en 2003 (Matrix Reloaded y Matrix Revolutions), las películas sobre Neo y el mundo dominado por calamares mecánicos se convirtieron en un claro referente para todos los amantes del género. Sin embargo, tras las dos últimas partes, todo el mundo dio por cerrada la historia: muy pocos podían intuir que las hermanas Wachowsky tenían otro plan en la cabeza, tal y como pudo verse en 2021, año en el que llegó a los cines una cuarta parte, Matrix Resurrections.
La ampliación del universo, casi veinte años después, supuso el regreso de Keanu Reeves y Carrie-Anne Moss en los papeles de Neo y Trinity, claro que en la cronología de la saga, todo ocurre sesenta años después del desenlace de la trilogía original. En esta rentrée, sin embargo, nos encontramos con el protagonista absolutamente subsumido por una nueva versión de Matrix, donde Thomas Anderson no consigue distinguir entre realidad y ficción.
Con todo, el impacto de Matrix Resurrections no radica solo en la nostalgia. Como señalaría más adelante Lana Wachowski, no dejó “títere con cabeza” al enfrentarse a la industria, las franquicias y las películas originales. En ese sentido, la irregularidad de esta última parte no está reñida con su carácter rico y complejo, lo cual, eso sí, dejó con un sabor agridulce a los fans de la saga mientras la artista se presentaba en los British Academy Film Awards.
A pesar de las críticas mixtas, Matrix Resurrections se rodó en Berlín tras una pausa obligada por la pandemia y se estrenó de forma simultánea en cines y en HBO Max, lo que resultó en una recaudación mundial de 159,2 millones de USD frente a un presupuesto de 190 millones, quedó por debajo de lo esperado, pero sumó a la discusión sobre el presente y el futuro de las franquicias cinematográficas.

En cuanto a Matrix, su futuro parece más que asegurado, al menos por ahora. El director y guionista Drew Goddard, encargado del proyecto, ha confirmado que Matrix 5 “sigue en marcha” ”Estoy en mi cueva de escritura escribiendo. No sé cuánto tiempo estaré en esa cueva de escritura, pero cuando salga, tendré noticias que compartir”, decía en una entrevista reciente. Aunque todavía falta mucho para ver materializada la nueva entrega y nadie asegura la presencia de Keanu Reeves, la maquinaria de la franquicia permanece en movimiento.
Eso sí, cabe recordar que una de las ausencias más notorias en la última película fue la de Laurence Fishburne, quien interpretaba a Morfeo en las tres primeras partes. El actor revelaría después que intentó participar, pero recibió la respuesta negativa por parte de las Wachowski. “Ofrecí mis servicios a la cuarta ‘Matrix’, y no respondieron bien a eso. No es que no dijera: ‘Me gustaría ofrecer mis servicios’. Lo hice. Por la razón que sea, no se produjo”.
En su lugar, entraría un joven Yahya Abdul-Mateen II, junto con otras figuras destacables como la de Neil Patrick Harris (Cómo conocí a vuestra madre) y Jonathan Groff (Mindhunter). Todos ellos aportan un más que necesario toque de frescura a la saga que se remueve entre la nostalgia, la autocrítica y la reinvención constante, y que por el momento puede verse en Netflix, si bien a partir del 4 de marzo, dentro de dos días, la plataforma dejará de contar con este título en su catálogo.
