Colombia
Rafaela Cortés, gobernadora del Meta
En el marco de un año marcado por la emergencia invernal y el inicio del ciclo electoral, la gobernadora del Meta, Rafaela Cortésasume la presidencia de la Federación Nacional de Departamentos con un reto central: recomponer la relación entre las regiones y el Gobierno Nacional.
En diálogo con EL TIEMPO, la nueva vocera de los gobernadores plantea la necesidad de superar lo que califica como un modelo excesivamente centralista que, según advierte, ha dificultado la respuesta a crisis territoriales y ha ampliado brechas en inversión y capacidad de gestión local.
Rafaela Cortés fue elegida como presidenta de la FND. Foto:FND
¿Qué responsabilidad conlleva su cargo como presidenta de la FND?
Una gran responsabilidad asumimos, especialmente en un año un poco complejo: es un año electoral, estamos cambiando de Congreso, elegimos nuevo presidente y queremos lograr el gran anhelo que hemos tenido todos los gobernadores de poder conectar con el Gobierno Nacional. Queremos lograr ese puente que conecta a los gobiernos departamentales con el nacional, que desafortunadamente en estos dos años no se ha podido. Yo aún sigo con la expectativa y con el buen ánimo de que logremos ese vehículo, esa conectividad y ese trabajo articulado, porque desafortunadamente los que se están viendo perjudicados por esa desarticulación son nuestros habitantes de los departamentos y del país, por supuesto.
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Usted dijo, en su discurso de posesión, que la crisis por las lluvias era un reflejo de un modelo centralista. ¿A qué se refiere?
Para nadie es un secreto que esa desarticulación y esa centralización del Gobierno han hecho que nosotros, en los departamentos, tengamos que, como decimos en el llano, ‘saltar matones’. El cambio climático ya no es una advertencia, está afectando a las regiones: inundaciones, como en Montería y en Córdoba en general, con el desbordamiento del río Sinú; también las comunidades en el Chocó que están alejadas; el verano tan fuerte que hay en La Guajira. Esto es una realidad y es una realidad sobre la que tenemos que sentarnos a tomar decisiones que sean trascendentales para que los municipios y los gobiernos departamentales puedan tomar decisiones a tiempo. No pueden seguir desde el escritorio, aquí en Bogotá, tomando decisiones y mientras tanto la gente en el territorio sufriendo las adversidades del clima. Es muy triste tener que escuchar que hasta que no se declara la emergencia o que hasta que no pase tal cosa no podemos mandar los equipos técnicos. Lo que en un momento es una zona de riesgo, en dos meses ya está desbordada.
Cumbre de gobernadores. Foto:FND
¿Se sienten ustedes con las manos atadas cada vez que tienen que acudir al Gobierno para atender este tipo de situaciones?
Es muy complejo. Con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, a nivel nacional, hasta que no envíen un equipo técnico o hasta que no se cumplan unos requisitos, no se puede avanzar con las ayudas. Y, como usted entenderá, cuando se desborda el Sinú, cuando se desbordan estos ríos, tenemos que tomar decisiones con recursos. Hay recursos en el Gobierno Nacional que están guardados en bolsas que no han logrado llegar por esa centralización, recursos que vienen peleando los gobiernos departamentales desde hace años para que empecemos a aumentar el Sistema General de Participación. Nosotros, desde la federación, este año empezamos a revisar la ley de competencias para ver cómo logramos avanzar y cerrar esas brechas que nos están generando, desafortunadamente, desigualdad frente a la inversión que debe llegar a los habitantes del país.
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¿Qué le propondrá al nuevo gobierno para mejorar la relación con las regiones?
Venimos trabajando hace meses con los 32 departamentos en la creación de un ‘libro blanco’ de propuestas desde las regiones para queden incluidas en el programa de gobierno del próximo presidente, y que nosotros generemos esa buena articulación para el nuevo plan de desarrollo, que, en realidad, debe estar muy articulado con los gobiernos tanto municipales como departamentales. El llamado y la expectativa que tiene esta nueva presidencia es que no podemos seguir con esa desarticulación. Este es un año complejo, es un año electoral, pero también es un año de oportunidades para poder generar ese gran puente. Venimos hace mucho tiempo alzándole la mano al Gobierno Nacional para lograr presentarle una propuesta al país, a más de 50 millones de habitantes que están esperando que lo hagamos bien. Yo no me canso de repetir que soy una concertadora y yo creo que la federación siempre ha sido concertadora, pero, desafortunadamente, esa alzada de mano frente al Gobierno Nacional no ha tenido eco y esperamos, con este nuevo ‘libro blanco’, poder lograr que este nuevo programa de gobierno y ese plan de desarrollo sean herramientas importantísimas para la construcción de un país que queremos diferente.
La gobernadora del Meta habló con EL TIEMPO. Foto:Laura Dussán/EL TIEMPO
¿Qué es lo que se pretende con esa propuesta?
No se pueden seguir sacando decretos y resoluciones en la Agencia Nacional de Tierras para decirles, desde Bogotá, desde el centralismo, desde una oficina, a los departamentos cómo se le debe dar el uso al suelo y cómo debe ser el desarrollo, cuando son los departamentos, con sus equipos técnicos, con los presidentes de juntas, con los alcaldes, con los agricultores, los que saben. Ellos son los que han hecho un trabajo muy juicioso para un plan de ordenamiento departamental, que debe ser articulado con el Gobierno Nacional. Ellos son los que conocen el territorio, los que están en las zonas de más productividad, saben cuáles son las zonas de sabana, las zonas de montaña, las zonas de fuentes hídricas, hacia dónde debe ir la productividad, hacia dónde debe ir el desarrollo. Así que no podemos seguir trabajando de esa manera.
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Usted señaló la paz electoral como un pilar fundamental…
Lo decíamos en la cumbre de gobernadores, con la presencia del señor contralor, el procurador, el registrador, el ministro de Defensa y los altos mandos militares: estos grupos insurgentes están en muchos de los municipios, en muchas de las veredas, constriñendo al electorado, generando unas líneas para votar por candidatos algunos. A pesar de que la Fuerza Pública está desplegada, a pesar de que hemos venido trabajando de la mano de la Registraduría y los entes de control, aún sentimos el temor por el constreñimiento al electorado.
¿Tiene previsto reunirse con esas autoridades en días previos a las elecciones?
Si. Ya nosotros quedamos con el señor procurador, el señor contralor y el registrador. La pregunta es: ¿cómo logramos articularlos con la federación y con los 32 departamentos en pro de unas elecciones que cumplan con la democracia, durante las cuales la gente pueda ser elegida y elegir sin constreñimiento, con nuestra Fuerza Pública desplegada por todo el país para que la gente pueda salir?
La gobernadora del Meta habló sobre lo que pretende con esa propuesta. Foto:Gobernación del Meta.
Usted propone que las regiones administren directamente algunos recursos. ¿Cómo funcionaría ese fondo de estabilización?
Mire, lo veíamos nosotros en todos los recorridos que hicimos en Córdoba: los muebles, enseres, los televisores, las neveras y las camas de estas personas se perdieron. Sí, ahora están en unos albergues, ¿pero y todo ese mobiliario? ¿Cómo vamos a hacer las viviendas? Muchas de estas viviendas fueron destruidas. Hay unas bolsas del Gobierno de más de seis u ocho billones de pesos guardadas que no se han podido ejecutar. ¿Cómo logramos que lleguen a los territorios y nosotros creemos un fondo especial para obras de mitigación, pero también para estas épocas de emergencia? No podemos seguir con pañitos de agua tibia, llegando con colchonetas, llegando con una estufa de un puesto para la época invernal, sino que necesitamos desde ya entender que esto no es una advertencia y empezar a generar obras de larga duración con estos recursos que tiene aquí parqueados el Gobierno Nacional, en muchos de estos casos sin ser ejecutados. Ahora que estamos en una época difícil financieramente, yo no me canso de repetir que cada vez estamos más asfixiados, no podemos seguir viviendo de las rentas, viviendo del impuesto al consumo, del impuesto al cigarrillo, al licor, cuando los gobiernos departamentales somos los mayores ejecutores del presupuesto, así como los gobiernos municipales. ¿Cuándo creen que se van a recuperar Córdoba, Chocó, La Guajira y estos departamentos? El Meta, el año pasado, tuvo 16 municipios afectados por la época invernal y nos toca a los gobiernos departamentales, como decimos vulgarmente, mirar a ver cómo solucionamos, porque la respuesta del Ejecutivo es muy tardía.
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Cuando usted habla de flexibilizar las regalías, ¿a qué se refiere?
Yo hago solamente este comparativo: la región de Arauca, Meta y Casanare le produce al Gobierno Nacional 55 billones de pesos en regalías y ni siquiera para la vía que conecta Bogotá-Amazonía-Orinoquía (no como la llaman, vía Bogotá-Villavicencio, sino que es la arteria principal de toda una región) pudimos lograr el año pasado la inversión de 100.000 millones. Esto le está haciendo daño al país. Los recursos que llegan de regalías a estos departamentos son muy pequeños y terminan siendo destinados para el Programa de Alimentación Escolar. El PAE fue algo que organizó el Gobierno Nacional, muy bonito y muy hermoso, pero le dijo a los gobiernos departamentales: “Ustedes tienen que pagarlo”. Ellos dan un recurso muy pequeño. Desafortunadamente, las regalías que llegan a los departamentos terminan pagando iniciativas del Gobierno Nacional. ¿Cómo logramos esa buena distribución?
¿Cuándo estará listo ese ‘libro blanco’?
Esperamos en estos días acabar de asentarlo. Ya vamos a enviarle un oficio al Gobierno Nacional, después del encuentro con Anato, para que nos pueda dar una cita y empecemos a crear una agenda que sea importante y que podamos restablecer en beneficio de los habitantes del país.
Ernesto Cortés
EDITOR GENERAL
