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Reagan estaba tan obsesionado con este clásico de cienciaficción que citaba los diálogos en sus discursos
Algunas películas de ciencia ficción anuncian su grandeza de inmediato. En los primeros diez minutos, demuestran la seguridad, la claridad visual y el control del tono que distinguen a un futuro clásico de una película olvidable. Estos comienzos introducen mundos, temas y desafíos emocionales con una eficacia asombrosa. Que estén ambientadas en un mundo de improbable fiabilidad no significa que sus lecciones o moralinas no puedan aplicarse a nuestro día a día.
Hay quien incluso tira de diálogos cinematográficos para acercarse a su público. Que se lo digan si no a Ronald Reagan, un cinéfilo sin parangón que siempre que podía incluía una frase de sus películas favoritas en sus discursos. Lo hizo, por ejemplo, con una de las líneas más reconocibles de Clint Eastwood. Pocas oraciones son tan reconocibles al instante como «Anda, alégrame el día».
Evidentemente, es leerla y pensar de forma automática en Clint Eastwood. Mientras la pronunciaba en Impacto súbito (1983), el actor no parecía estar interpretando a un personaje. Parecía encarnar el espíritu del héroe de acción de los 80: inquebrantable, de mirada fría y palabras afiladas.
Fue Ronald Reagan quien le otorgó esa capa de inmortalidad en un discurso de 1985 dirigido al Congreso de Estados Unidos. Con ello, un eslogan cinematográfico entró oficialmente en el discurso político estadounidense. Pasó de ser un tema de cultura pop a convertirse en un elemento de la retórica nacional.
Lo mismo ocurrió con otro clásico de los ochenta como Regreso al futuro. La cinta, dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg, redefinió la ciencia ficción y se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió generaciones, destacó la productora en un comunicado.
La historia sigue a Marty McFly (Michael J. Fox), un adolescente que viaja accidentalmente al pasado, desde 1985 hasta 1955, gracias a una máquina del tiempo construida por el excéntrico doctor Emmett Brown (Lloyd) en un DeLorean DMC-12. En esa época, McFly se cruza con sus propios padres cuando eran jóvenes, alterando el curso de los acontecimientos.
Michael J. Fox (Marty McFly) y Christopher Lloyd (Doc) en Regreso al futuro
Dejó frases icónicas, como «¡Gran Scott!» o «¡Nadie me llama gallina!», pero por la que optó Reagan en un discurso sobre el estado de la Nación fue: «A donde vamos no necesitamos carreteras». El que fuera el 40º presidente de Estados Unidos pronunció: «Sólo cuando el expresidente Ronald Reagan citó en un discurso sobre el estado de la Nación.
«Nunca ha existido un tiempo mejor para estar vivo, para alcanzar cotas de heroicidad y maravilla. Como dicen en la película Regreso al futuro: ‘Adonde vamos, no necesitamos carretera’. Llevemos a América hacia el futuro, donde no necesitemos carreteras…», dijo parafraseando a Doc durante el final del primer filme. Solo entonces sus productores se dieron cuenta de la perdurabilidad y el impacto que tendría la película.
Uno de los datos más sorprendentes de la película es que Michael J. Fox no fue la primera opción para interpretar a Marty McFly. Inicialmente, el papel había sido para el actor Eric Stoltz, quien incluso rodó varias escenas. Sin embargo, su interpretación no encajaba con la visión que tenían los productores y el director. En enero de 1985, tras semanas de rodaje, fue sustituido por Fox, quien terminaría convirtiéndose en el Marty que todos amamos.
El éxito del filme dio origen a una trilogía, completada por Regreso al futuro II (1989) y Regreso al futuro III (1990), además de inspirar una serie animada y un videojuego basado en la historia original.
