Colombia lleva 27 meses consecutivos recibiendo más de US$1.000 millones en remesas cada mes, una racha que comenzó en junio de 2024 y que al cierre de agosto de 2026 no da señales de detenerse. En contraste, la inversión extranjera directa (IED) lleva 16 meses sin superar ese mismo umbral, lo que ha invertido la relación histórica entre las dos principales fuentes de divisas para la economía colombiana, según La República.
En agosto de 2026, el flujo de remesas alcanzó US$1.144 millones, un crecimiento del 4,47% frente a agosto de 2025, de acuerdo con la última actualización del Banco de la República. La última vez que las remesas quedaron por debajo de US$1.000 millones fue en mayo de 2024, cuando llegaron a US$960 millones. Todas las cifras de este artículo están en dólares estadounidenses, la moneda en la que el Banco de la República reporta estos flujos.
Agosto 2026: un mes más de remesas récord en Colombia
Los datos del Banco de la República muestran que entre enero y agosto de 2026, el flujo de remesas acumuló US$8.897 millones, mientras que en el mismo período la IED registró US$5.788 millones. La brecha entre los dos flujos es de US$3.109 millones: por cada dólar que ingresó al país en concepto de inversión extranjera, entraron cerca de US$1,54 en remesas, según La República.
El máximo histórico de remesas anuales en Colombia fue de US$13.098 millones en 2025. Con el ritmo de los primeros ocho meses de 2026, el año podría acercarse o superar ese registro.
La IED, en cambio, no supera los US$1.000 millones mensuales desde hace más de un año. Analistas consultados por La República explican que esta caída se debe a la incertidumbre fiscal y a las altas tasas de interés internas que reducen la rentabilidad de los proyectos de inversión.
Por cada dólar de IED, llegan US$1,54 en remesas a Colombia
Carlos Alape, analista de renta fija de Aval Casa de Bolsa, explicó a La República que cuando el crecimiento económico viene principalmente del consumo de los hogares y no va acompañado de mayor demanda de bienes durables como vehículos o maquinaria, es una señal de una economía pequeña. “Eso no permite alcanzar las tasas de crecimiento que deberían darse, del 4%, 5% o 6%”, afirmó.
Juan Carlos Ramírez, del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), el órgano técnico que vigila el cumplimiento de la regla fiscal, advirtió que el flujo de remesas que recibe Colombia “es una compensación del recurso humano calificado que ha migrado, y que no es una fuente de crecimiento interno, sino que depende del exterior”. Para revertir esa dependencia, señaló que se necesita un ajuste en los gastos del gobierno que redirija más recursos hacia inversión. Ramírez también señaló un impacto colateral: las remesas generan presiones sobre la apreciación del peso, que “uno quisiera que no fueran tan fuertes”.
Las cifras forman parte de los datos más recientes publicados por el Banco de la República sobre remesas en agosto de 2026.
¿Qué necesita Colombia para volver a atraer inversión extranjera?
Para Carlos Alape, el gobierno debe enviar señales claras de compromiso fiscal. El ajuste en las cuentas públicas es un primer paso, pero según el analista de Aval Casa de Bolsa, es necesario materializarlo a través del Plan Nacional de Desarrollo y de mejoras en el sistema tributario o mayores incentivos para las empresas. “Si no existen esas condiciones, es muy complejo el esfuerzo que se puede hacer para atraer inversión”, señaló al medio.
Ramírez también enfatizó en la necesidad de evitar la fuga de cerebros: “Se debe hacer que la gente perciba que hay buenas oportunidades en el país desde el punto de vista económico, social, cultural y político. En esa medida, habrá menos incentivos para migrar”.
Mientras tanto, las remesas seguirán siendo, al menos en el corto plazo, una de las principales fuentes de divisas para Colombia, y un indicador indirecto de la magnitud y condiciones de la diáspora colombiana en el exterior.