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Postrados sobre la calle 102 de la autopista Norte se encontraron materiales para tratamiento intravenoso y dispositivos de infusión, además de elementos de protección médica como gorros, guantes, tapabocas y batas. Todos los residuos biológicos provenían de la Clínica Estética Cero Dolor, ubicada en el norte de Bogotá, en la localidad de Suba.
Los residuos infecciosos, que representan un alto riesgo por la presencia de bacterias, parásitos, virus y hongos, fueron arrojados a la vía pública y pueden generar enfermedades graves. Los desechos abandonados por esta clínica estética derivaron en una multa tipo IV, que conlleva un pago superior a los 700.000 pesos.
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De acuerdo con el secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero Ardila, esta clínica se enfrenta a tres tipos de sanciones. La primera es una multa impuesta por Inspección, Vigilancia y Control, en conjunto con la Policía, como parte del procedimiento habitual desde el Gobierno distrital y la alcaldía local. La segunda corresponde a una sanción de la Secretaría de Ambiente. Y la tercera es la que puede imponer la Secretaría de Salud.
La sanción de la Secretaría de Ambiente es la que conlleva un cierre inicial del establecimiento y, en caso de reincidencia, podría derivar en un cierre total. “Estos desechos generan un riesgo para el ambiente y la salud pública. Las normas obligan a los centros médicos a disponer de manera adecuada los residuos a través de un operador especializado”, aseguró Armando Ojeda, director de la UAESP.
Quintero Ardila señaló que el gerente de la empresa Cero Dolor les manifestó a las autoridades que realizaron el operativo que los desechos terminaron en la calle porque luna persona encargada de sacarlos a la basura no sabía que este tipo de residuos no se puede disponer en la vía pública. “Ahí también hace falta un componente pedagógico”, señaló el secretario.
Los residuos deben disponerse a través de un operador especializado. Foto:UAESP
Sin embargo, EL TIEMPO conoció que las autoridades han identificado que varias clínicas de estética están incurriendo en prácticas irregulares en la disposición de residuos biológicos.. De acuerdo con fuentes enteradas, aunque estos establecimientos están regulados por la Secretaría de Salud, no estarían cumpliendo de manera estricta los protocolos exigidos para el manejo de residuos clínicos y hospitalarios.
Durante diciembre se detectaron tres casos de mala disposición de este tipo de residuos y uno más en enero, para un total de cuatro eventos, principalmente en las localidades de Usaquén y Suba.
El problema, según fuentes enteradas le comentaron a EL TIEMPO es que la sanción económica resulta mínima frente a los ingresos de estos procedimientos. Mientras una cirugía estética puede costar entre 10 y 15 millones de pesos, la multa por mala disposición de residuos biológicos es de alrededor de 933.000 pesos diarios, lo que lleva a que algunos establecimientos prefieren pagar la sanción y continuar con la práctica irregular.
Esta situación representa un riesgo grave para la salud pública y ambiental, ya que los residuos biológicos pueden contener agentes infecciosos. Habitantes de la calle o recicladores que revisan bolsas y canecas pueden pincharse con jeringas contaminadas, y animales que entren en contacto con estos desechos también pueden resultar afectados.
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La normativa establece que estos residuos no pueden ser recogidos por los operadores de aseo tradicionales ni por la UAESP, ya que por protocolo está prohibido.. Cada clínica debe contratar un operador privado especializado, encargado de recoger los residuos, transportarlos en condiciones especiales y disponerlos mediante procesos como la incineración, pues tampoco pueden ser llevados al relleno sanitario. Por esta razón, estos residuos deben ser almacenados en zonas exclusivas dentro de los centros médicos y en bolsas rojas, que son justamente las que se han encontrado en los puntos críticos.
En cuanto a las sanciones, inicialmente se contemplaban multas de hasta 32 salarios mínimos, pero un decreto posterior redujo el monto máximo a 16 salarios mínimos, equivalentes hoy a cerca de 933.000 pesos.
El establecimiento recibió una multa tipo IV, superior a 700.000 pesos. Foto:uaesp
Además, el cierre de establecimientos no es inmediato. Incluso en casos en los que se ha sorprendido a EPS o clínicas incurriendo en estas prácticas según lo confirmaron a EL TIEMPO.
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Estos casos de arrojo inadecuado de residuos biológicos, según Quintero, se presentan con mayor frecuencia en localidades como Suba y Usaquén. “Encontramos un comportamiento que se vuelve casi un patrón: dejan los residuos biológicos en manos de personas que no están preparadas para gestionarlos de manera adecuada”.
Sin embargo, el funcionario declaró que esto no le quita responsabilidad a las empresas, ya que son ellas las que deben garantizar la correcta disposición de los residuos. Por ello, según Gustavo Quintero, este tipo de comportamientos evidencia la necesidad de mayor pedagogía y de aumentar las sanciones.
TATIANA MORNO QUINTERO
REDACCIÓN BOGOTÁ
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