Colombia se encuentra entre el grupo de países de Latinoamérica que no solo mantienen una elevada inflación sino que, además, esta no solo tiene mayor resistencia a confluir hacia su meta, a diferencia de lo observado en otras economías de la región donde ese descenso ha sido mucho más rápido, según un reciente análisis del banco de inversión JP Morgan, en el que sus analistas advierten que esa circunstancia tampoco ha favorecido el recorte de la tasa de interés del Banco de la República.
Según el ‘Observatorio de Datos de América Latina: Las múltiples etapas de la inflación’, elaborado por la entidad, “dado que tanto la tasa anual como las expectativas a 12 meses (de la inflación) aumentan ligeramente en agosto, anticipamos que el Banco de la República de Colombia adoptará una postura cautelosa y optará por mantener las tasas sin cambios en la próxima reunión”.
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Los analistas de la entidad explican que no existe una narrativa única para determinar cómo se comportará la en la región hacia adelante, pues en países con inflación relativamente baja, como Chile y Perú, las señales son mixtas para el primero y apuntan a una desaceleración más profunda para el segundo.
En países con mayor inflación, como Brasil, México y Colombia, sucede igual, pues si bien en Brasil el descenso en la variación del costo de vida comenzó en el segundo trimestre ese movimiento , se ha estancado a principios del tercer trimestre. En Colombia, por su parte, señalan que la inflación se mantiene persistentemente estable, mientras en México las noticias recientes en ese frente han sido más positivas.
Esa situación se da en un contexto de desaceleración económica de la región frente al desempeño observado en el primer semestre del año. “En este contexto de desaceleración del crecimiento, creemos que se están creando las condiciones para una mayor desinflación en la región”, comentan los analistas, lo que en su opinión esto contribuiría a que los bancos centrales pudieran relajar un poco más su política monetaria (recorte de tasas), aunque el momento y la magnitud variarán según el alcance de la desinflación, el ritmo de la desaceleración económica y la distancia de cada tasa de interés oficial con respecto a su nivel neutral.
El recorte más reciente en la tasa de intervención del Banco de la República se dio en la reunión de abril del presente año y fue de 25 puntos básicos, lo que permitió llevarla al 9,25 por ciento actual. Desde entonces la autoridad monetaria ha mantenido inalterada esa tasa, en tanto Leonardo Villar, gerente General de la entidad, ha insistido en que mantendrá la cautela frente a futuros recortes, entre otras razones, por la complicada situación fiscal del país, la coyuntura externa y el riesgo de posibles presiones inflacionarias de elementos como mayores aranceles.
Perspectivas
Los analistas de JP Morgan no esperan que el banco central de Brasil cambie su postura de política monetaria actual ante lo cual creen que la tasa se mantendrá en 15 por ciento. La inflación del gigante latinoamericano se estancó en agosto reforzando la idea de que lo peor en ese sentido ya quedó superado, agregan los expertos, quienes consideran que el menor crecimiento comienza a disipar las presiones inflacionarias, pero creen que esto no será suficiente para que el banco central haga un recorte de su tasa.
Germán Ávila Plazas, Ministro de Hacienda, y Leonardo Villar, Gerente del Banco de la República. Foto:Banco de la República
En la región Andina tampoco se han dado sorpresas inflacionarias, dicen los expertos, quienes consideran que los desarrollos más relevantes siguen estando asociados a la persistencia de los precios subyacentes tanto en Chile como en Colombia. En el país austral el informe de inflación de agosto presentó una leve sorpresa a la baja, mientras que en Colombia, las cifras de inflación de ese mismo mes coincidieron en gran medida con las expectativas, con una tasa anual ligeramente superior a la prevista.
“En el fondo, los datos siguen subrayando la persistente presión sobre los precios. La deflación energética sigue moderando la cifra general, pero la inflación subyacente ha demostrado ser notablemente resiliente. De hecho, si bien la inflación general coincidió con nuestras proyecciones, la inflación subyacente presentó una inesperada sorpresa al alza. Los datos desestacionalizados revelaron una desaceleración de la inflación general, pero el impulso de los precios subyacentes se aceleró, manteniendo la inflación muy por encima del rango objetivo del banco central”, explican.
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En agosto la inflación anual se situó en 5,1 por ciento, por encima del rango de entre 4 y 2 por ciento del Banco de la República, cuya meta objetivo es el 3 por ciento.
En Perú, por su parte, el banco central recortó su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta el 4,25 por ciento, lo que indica que las tasas se encuentran hoy cerca del nivel neutral estimado.
Para los analistas de JP Morgan esa medida coincide con su previsión de un recorte adicional de 25 puntos básicos en el futuro, lo que llevaría la tasa terminal al 4 por ciento.

