Colombia
restaurantes piden salvavidas a la Gobernación del Atlántico para evitar cierres
El Centro Gastronómico Internacional Muelle 1888 Atraviesa su momento más crítico desde su apertura. Los propietarios de los restaurantes que operan en este emblemático espacio turístico ubicado en Puerto Colombia enviaron una carta formal al gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, en la que advierten una crisis financiera profundaque amenaza con el cierre de varios establecimientos.
La comunicación, respaldada por múltiples firmas de locatarios, expone un panorama complejo: disminución sostenida de visitantes, costos de operación cada vez más altos y deficiencias en infraestructura y logística que, según los empresarios, han vuelto insostenible la operación del muelle.
En el documento, los comerciantes solicitan medidas urgentes para garantizar la permanencia de los negocios. Entre las peticiones centrales está una rebaja del 20 por ciento en los cobros por contraprestación y una reducción del 50 por ciento en la cuota de administraciónajustes que consideran indispensables para evitar cierres y proteger más de 450 empleos directos que hoy dependen del proyecto.
Ventas a la baja y costos que ahogan la operación
Los restauranteros aseguran que, pese a la visibilidad del Muelle 1888, la realidad diaria es distinta. Denuncian que los ingresos ya no alcanzan para cubrir los compromisos básicos y que durante meses han trabajado prácticamente para pagar arriendo y administración.
Centro Gastronómico Internacional Muelle 1888. Foto:archivo el tiempo
“Nos estamos cobrando como si fuéramos un centro comercial del norte de Bogotá o uno de los más exclusivos de Barranquilla, pero el flujo de clientes no corresponde a esas tarifas. Llevamos más de un año sosteniendo la operación en condiciones muy difíciles”, señaló uno de los propietarios, quien pidió no revelar su nombre por temor a represalias contractuales.
A esto se suman, según la carta, problemas estructurales no resueltoscomo obras inconclusas que corresponden a la Gobernación, restricciones de acceso impuestas por el municipio de Puerto Colombia, cierres viales constantes, escasez de parqueaderos y falta de baños públicos suficientes. Todo ello, afirman, ha desincentivado la llegada de visitantes.
Los comerciantes también cuestionan la gestión del operador del complejo, al que señalan de no ejecutar de manera efectiva estrategias de mercado y posicionamiento que permita atraer público a nivel nacional e internacional.
La carta como llamado de emergencia
El documento enviado a la Gobernación no solo busca alivios económicos, sino que plantea la necesidad de una plan integral de salvamento para el Muelle 1888. Los firmantes insisten en que el proyecto no puede evaluarse únicamente desde cifras globales, sino desde la realidad financiera de cada negocio.
Muelle 1888 se inaugura en el marco de la visión del Plan de Desarrollo ‘Atlántico para el Mundo’. Foto:Cortesía Gobernación del Atlántico
“La carta es un llamado a tiempo. Si no se toman decisiones ahora, el riesgo es que el muelle comience a apagarse local por local”, advierte otro de los empresarios consultados.
El mensaje fue remitido también a otras entidades involucradas ya entes de control, con el fin de que se revisen responsabilidades y se aceleren soluciones que permitan estabilizar la operación.
Un proyecto con alto valor, pero en riesgo.
La situación contrasta con el impacto que el Muelle 1888 tuvo en su primer año. Desde su inauguración, el complejo recibió más de 900.000 visitantes y registró **ventas superiores a los 13.000 millones de pesos.consolidándose como uno de los destinos más concurridos del Atlántico.
Su oferta de 14 restaurantes con cocinas del mundo. y su arquitectura de inspiración antillana lo posicionaron rápidamente como un símbolo de la renovación turística de Puerto Colombia. Sin embargo, los comerciantes advierten que esas cifras no reflejan el momento actual y que el éxito inicial no garantiza la sostenibilidad si no se corrigen los problemas estructurales.
El gobernador Eduardo Verano ha resaltado en varias oportunidades el valor histórico y cultural del muelle, así como su papel estratégico en la economía turística del departamento.
Para los restauranteros, ese respaldo debe traducirse ahora en decisiones concretas que eviten que el proyecto termine perdiendo uno de sus mayores activos: la diversidad y permanencia de su oferta gastronómica.
Por ahora, el futuro del Muelle 1888 queda atado a la respuesta que den las autoridades a esta carta, que más que una queja, es leída por los comerciantes como una última oportunidad para corregir el rumbo y evitar un naufragio.
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