El riesgo cosecha cafetera en Risaralda es una preocupación creciente para el sector agropecuario del departamento, luego de que el devastador terremoto del 10 de agosto comprometiera seriamente la infraestructura necesaria para la recolección y procesamiento del grano. La cosecha cafetera, que es el periodo de recolección de los granos maduros, se encuentra en pie, pero las condiciones para su aprovechamiento se han visto drásticamente reducidas, afectando a más de 1.300 familias caficultoras. Este escenario amenaza uno de los principales motores de la economía rural en Risaralda y tiene implicaciones significativas para el país.
Según Luis Miguel Ramírez, representante de Risaralda ante el Comité Directivo de la Federación Nacional de Cafeteros, la principal preocupación no es la pérdida de los cultivos por el sismo, sino la falta de capacidad de los productores para recoger y procesar el café. A menos de dos semanas del inicio de la recolección, las viviendas de muchas familias cafeteras están dañadas, impidiendo el alojamiento de los recolectores temporales que llegan de otras regiones del país, como Cauca y Nariño.
¿Qué implicaciones tiene el riesgo cosecha cafetera para Colombia?
El riesgo cosecha cafetera en Risaralda va más allá del ámbito departamental y repercute directamente en la economía colombiana, donde el café es un producto agrícola fundamental y una importante fuente de divisas. La falta de infraestructura adecuada para la recolección y procesamiento no solo significa pérdidas económicas para los caficultores locales, sino que también podría afectar la oferta nacional de café y, por ende, las exportaciones. Colombia, siendo uno de los mayores productores mundiales de café arábigo, depende de estas cosechas para su posicionamiento en el mercado internacional. Las afectaciones se resumen en:
Alojamiento de recolectores: Las viviendas dañadas dificultan la llegada y estadía de la mano de obra temporal esencial.
Procesamiento del grano: Más de 400 beneficiaderos, las estructuras para despulpado y secado del café, han quedado inoperables.
Impacto económico directo: Miles de familias, no solo en Risaralda sino también los recolectores de otras regiones, ven amenazados sus ingresos.
Reputación y volumen de exportación: Una disminución en la producción de Risaralda podría tener un efecto cascada en las cifras nacionales.
El panorama regional también es preocupante. La Federación Nacional de Cafeteros ha contactado a 10.460 caficultores en seis departamentos productores (Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Antioquia y Chocó). De estos, 8.070 reportaron afectaciones en sus viviendas: 709 con daño total y 6.902 con daño parcial, según datos de la Federación. Adicionalmente, municipios como Belén de Umbría enfrentan una doble crisis, combinando los daños del sismo con un déficit de agua y altas temperaturas que afectan el desarrollo de los cultivos, causando pérdidas de peso y maduración irregular del grano, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Competitividad del municipio. La urgencia es palpable, ya que la supervivencia económica de muchas comunidades rurales está en juego y la respuesta debe ser rápida para mitigar el impacto en la caficultura colombiana.
Las autoridades y gremios cafeteros han reiterado la necesidad de acciones coordinadas y prontas para apoyar a los productores y asegurar la recolección de esta cosecha, crucial para la economía de miles de familias. La resiliencia del sector cafetero colombiano se pone a prueba nuevamente, exigiendo soluciones que permitan recuperar la capacidad operativa antes de que sea demasiado tarde. Para más información sobre la situación del país, puede consultar más noticias de Colombia.
