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El último año en la vida de Rodrigo Hernández ha sido, sin lugar a dudas, el más atípico que le ha tocado afrontar a lo largo de su carrera. Es complicado besar la gloria conquistando el Balón de Oro y, al mismo tiempo, al no poder celebrarlo dentro del césped por ser víctima de la lesión más grave que puede vivir un futbolista. Pero, 365 días después, Rodri ha conseguido recuperar su siempre característica normalidad.
Rodri, pujando por un balón con Zubimendi
No deja de ser curioso cómo ha cerrado un círculo ‘perfecto’ para poner ‘punto y final’ a este episodio. El 22 de septiembre de 2024, el crujido de su rodilla -el día 25 se dio parte oficial de la lesión- silenció a todo el Etihad Stadium… mientras que el pasado domingo completó los 90’ por primera vez desde que reapareció a finales de mayo contra el Bournemouth. Todo, justo un año después… y también contra el Arsenal. “La lesión es mucho más importante que el Balón de Oro. Estoy contento por el reconocimiento, pero no me sirve de nada. Cuando pasas por este proceso a nivel mental, el único objetivo es volver a disfrutar”.
Estoy contento por el reconocimiento, pero no me sirve de nada
Aquel día, coincidía con la despedida del Etihad de una leyenda viva como Kevin De Bruyne. Sin embargo, la atronadora ovación que recibió Rodrigo Hernández cuando saltó al terreno de juego fue el desahogo de una afición que había vivido la temporada más complicada de la ‘Era Guardiola’ en un Manchester City donde su lesión marcó un punto de inflexión.
Una pieza irremplazable
Pep lo probó todo para suplir al que, a la postre, se acabó confirmando como el jugador más imprescindible de la entidad… dando sentido a su criticado -para algunos- Balón de Oro: retrasó a Kovacic, adelantó a Stones y fichó a Nico González con la intención de clonarlo. ¿El resultado?: peor puntuación (71) del Manchester City en Premier con Guardiola; eliminación más tempranera (‘play-off’) en Champions, apeados en cuarta ronda de la Carabao Cup; y, para colmo, perdieron la final de la FA Cup ante el Crystal Palace. Por el camino, además, encadenaron una racha de 1V-3E-9D inédita en la carrera de Guardiola.
Rodri Hernández, conversando con Guardiola
La lesión de Rodri hizo que el Manchester City contrajese una especie de ‘enfermedad’ de la que, poco a poco, está comenzando a recuperarse con su progresiva reintegración dentro del equipo. “El año pasado, hicieron un esfuerzo enorme para clasificarse a Champions y fue como ganar un título. Estoy seguro de que ese esfuerzo nos beneficiará en el futuro y esperamos que este año sea diferente”, reconocía Rodri.
Todos sabemos la gran diferencia que marca y lo importante que es para nuestra comodidad
Como suele decirse, una cosa es el alta médica… y otra muy distinta es la competitiva. Y en ese proceso se encuentra un Rodri Hernández que, aun así, ya está volviendo a ser una pieza imprescindible para el Manchester City. Este curso, de hecho, tan sólo cinco jugadores han disputado más minutos que él. “Todos sabemos la gran diferencia que marca y lo importante que es para nuestra comodidad, así que es bueno para todos. Estamos muy contentos de ver que poco a poco está recuperando su mejor forma”, reconocía su compañero Rúben Dias tras el último partido contra el Arsenal.
La brújula vuelve a señalar el norte
No es para menos. Y es que, aunque trate de dosificarle, Guardiola es plenamente consciente de que ha recuperado su brújula y, con ella, vuelve a mirar hacia el norte con optimismo. Los datos no engañan: en este comienzo de temporada Rodri está siendo el segundo jugador del Manchester City con mayor número de intervenciones (357), el segundo en pases completados (289), el primero en envíos progresivos (33), el primero en pases al último tercio (28) y el primero en recuperaciones (26). “Con él en el campo, nos sentimos más cómodos. Pero claro, viene de una lesión muy dura, tenemos que estar atentos”, confesaba Pep.
Con él en el campo, nos sentimos más cómodos
A la vista está que su mera presencia mejora al resto de la estructura: Reijnders ha caído de pie; Foden está reviviendo; Doku desborda sin complejos; y a Haaland se le vuelven a caer los goles. Todo, en gran parte, porque vuelven a tener una red de seguridad a su espalda. Es evidente que todavía está lejos de la versión que le reconoció como Balón de Oro en 2024 cuando todas las miradas apuntaban hacia Vinicius Jr. Pero, 365 días después y con la vista puesta en el Mundial, Rodri ha recuperado la normalidad.
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