Economia
Salua García: La Inspiradora Innovadora que Revolucionó Nuestras Vidas

Lo que se inició como una inquietud por la ‘nana’ que tuvo durante su niñez y la intención de ampliar la asistencia a las trabajadoras del hogar, facilitando su contratación y el pago de sus beneficios sociales, se ha transformado en un proyecto empresarial que ha beneficiado a más de 44.000 empleados, con 13.000 consumidores activos en Colombia, y también en otros países, como México.
Me refiero a una plataforma que se ha hecho conocida en varios domicilios: Symplifica. Pero, principalmente, hablo de la mujer, de la joven de 37 años, la sanandresana Salua García, que hizo esto posible. ¿Cuál es la narrativa de Salua y qué mensaje tiene para aquellos que dudan en emprender e invertir en Colombia?… Descúbranlo ustedes mismos…
Salua García Fakin, durante una entrevista concedida al diario El Tiempo. Foto:Mauricio Moreno
Siempre me gusta indagar a las personas con las que converso, ¿cómo eras de pequeña? En tu caso, ¿qué anhelabas?
Como bien has mencionado, nací en San Andrés Islas, lo cual me otorgó una personalidad muy libre y tranquila. Siempre fui bastante curiosa. Uno de mis sueños era convertirme en universitaria. Siempre me imaginaba en esa autonomía y en esa independencia.
Salua, tengo entendido que en tu entorno, desde muy temprana edad, te relacionabas con emprendedores, especialmente mujeres emprendedoras…
Una de mis figuras referentes más significativas es mi abuela Zaida, quien en paz descanse. Ella fue una emprendedora extraordinaria. Fundó un almacén muy reconocido en San Andrés llamado el almacén Bolero, y realmente fue una mujer que trabajó hasta el último día de su vida, en un contexto de una familia árabe donde se presume que existe un gran machismo, pero yo no lo viví así. Todas mis tías, mi mamá, empezando por mi abuela, siempre fueron mujeres empresarios y trabajadoras.
Tenías un entorno que te impulsó a ser lo que eres hoy, pero ¿en qué momento y cómo se decide que también se desea caminar por el sendero del emprendimiento de tu abuela, tías y mamá?
Mira, creo que cada trayecto es único. En mi caso, trabajé 6 años en empresas multinacionales, y lo que comenzó a sucederme es que sentía que me faltaba algo. Deseaba trabajar en algo que tuviera mayor impacto, con tecnología, y realmente en el contexto donde estaba no encontraba la manera de desarrollar mi creatividad y mi innovación, ¡crear!… Entonces, durante un viaje, me reencontré con una nana que tuve, a quien mi familia ayudó a trasladarse a España en un momento de su vida. Cuando la encontré nuevamente, me contó que tenía su propio apartamento, que había recorrido toda Europa y un montón de cosas que en ese momento pensé: “¿Cuándo una trabajadora doméstica en Colombia podrá aspirar a tener este nivel de vida y estas oportunidades?” Así que regresé de ese viaje y comenzamos con este proyecto que se llama Symplifica.
Salua García, una sanandresana de 37 años. Foto:Mauricio Moreno
Para aquellos que no conocen este concepto de negocio que ahora es una gran empresa, ¿cómo podrías describirlo?en pocas palabras?
Symplifica consiste en utilizar tecnología para facilitar lo que resulta complejo y así crear un impacto social. En esta ocasión, comenzamos con el sector doméstico. Lo que fundamentalmente hacemos para los hogares es ofrecer servicios que eliminen la excusa de no contratar y afiliar adecuadamente a sus trabajadoras del hogar: niñeras, conductores, mayordomos de fincas. Lo que nosotros propusimos fue: “Aprovechemos la tecnología para simplificar este proceso engorroso de afiliar, pagar prestaciones y elaborar un contrato”. Y en eso hemos estado enfocándonos durante estos 8 años.
Haces mención de la tecnología en este modelo, pero al inicio de tu emprendimiento las cosas no fueron tan sencillas…
Es fascinante observar cómo la tecnología puede convertirse en un catalizador para efectuar cambios, pero, evidentemente, en un comienzo realizábamos las afiliaciones a través de formularios en papel. Lo que hacíamos era enviar un mensajero al hogar de las personas para que firmaran cuatro formularios y luego llevárselos a radicar; un proceso muy engorroso. Tras la pandemia, el avance tecnológico se aceleró y eso nos permitió dar un gran salto.
Es impresionante que celebremos lo mínimo, que es el cumplimiento de las prestaciones para aquellas personas dedicadas a estos servicios y que, según la legislación, es una obligación…
Por supuesto, José Manuel. Al principio decíamos: “Estamos logrando un impacto social porque las empleadas informales ahora están formalizadas”, pero luego hicimos un análisis y nos dimos cuenta de que ser formal es lo mínimo. Estar formalizado, tener acceso a servicios de salud y a pensiones es lo básico, y entonces ampliamos nuestra propuesta de valor al crear una plataforma y una aplicación específicamente para las empleadas, donde les brindamos otros beneficios más allá de la seguridad social. Estamos hablando de que tienen acceso gratuito a psicólogos. Además, cuentan con la línea púrpura si enfrentan situaciones de violencia en sus hogares, reciben formación y anticipos de nómina.
¿A qué cantidad de usuarios nos estamos refiriendo? ¿Cuántas personas se han beneficiado desde la perspectiva de los empleados y también desde la de los usuarios que te contratan para simplificarles estos trámites?
En estos años hemos formalizado aproximadamente 44.000 contratos laborales, lo cual es un número considerable, pero, José Manuel, considero que este número debería ser mayor; ¡es que estamos hablando de 700.000 empleadas domésticas en Colombia! En cuanto a los clientes, actualmente tenemos 13.000 hogares que gestionan a sus trabajadoras a través de nosotros, y aunque el impacto es bastante considerable, creo que aún queda mucho por hacer, ya que, de cada diez empleados domésticos, solo dos en la actualidad disfrutan de este tipo de beneficios.
García desarrolló una plataforma que facilita a los empleadores la contratación de sus trabajadores. Foto:Mauricio Moreno
Salua, en este contexto, ¿cuál crees que es el principal obstáculo para la formalización en Colombia?
Considero que hay un gran problema y es la falta de conocimiento, pero también creo que, por otro lado, existe una escasa promoción por parte del Gobierno hacia la formalización de las trabajadoras del hogar. Nunca he visto una campaña que fomente eso; por lo tanto, el sistema está diseñado para empresas, pero no necesariamente se toma en cuenta a los hogares.
Sé que muchos trabajadores domésticos manifiestan: “es tan complicado formalizarme, afiliarme a salud y pensión, que prefiero que me paguen en efectivo sin pasar por un banco”. Y el empleador acaba accediendo a esas condiciones. ¿Cómo lograste convencer a ambos lados?y a los demás en un sendero diferente?
Siempre utilizo este ejemplo, José Manuel: a mí también me gustaría que en lugar de recibir pensión me otorgaran el dinero directamente. Es decir, no sé si alcanzaré a pensionarme, pero, al final, es una condición que permite otras cosas dentro del mismo sistema. Por eso siempre digo: “empleador, es tu deber comunicarte con tu trabajadora, mostrarle qué beneficios posee”. Cada día, nosotros brindamos asesoramiento en este aspecto y nuestra estrategia ha sido poner a su disposición la información sobre cuáles son los beneficios de ser formal. Y cuidado, empleada: no creas que si estás en el Sisbén y te conviertes en una empleada formal, lo perderás. Hay un gran desconocimiento al respecto, y nosotros constantemente hacemos énfasis en resaltar los beneficios e insistir en que esto es un mínimo legal.
Hemos conversado sobre tus logros y cómo los has alcanzado, pero han existido ciertas dificultades que debieron sortear para llegar hasta aquí, ¿verdad?
Piénsalo: llegó la pandemia y las trabajadoras no podían asistir a sus labores, y nosotros decíamos: “si todos liquidan, nos vamos a arruinar”. Pero, además de eso, las trabajadoras no recibirían un salario. Así que fue un periodo de gran tensión para nosotros. ¿Qué hicimos? Comenzamos a realizar campañas con los hogares que decían: “sigan pagando la seguridad social”. Creamos en la plataforma varias alternativas para manejar esa situación y te puedo contar que al final Symplifica solo perdió el 10 por ciento de las trabajadoras gestionadas a través nuestro, mientras que el sector en general perdió el 50 por ciento. También nos dimos cuenta de que los empleadores formales poseen un alto sentido social.
Se dice que quien desea llegar más rápido va solo, y quien quiere ir más lejos va acompañado. ¿Lo que has conseguido en la vida lo has hecho junto a un equipo?
Yo pienso que sólo uno, bueno, si se hace mucho, es como una poesía. Ja, ja. Este tipo de empresas y todas, creo que son el resultado del talento con el que cuentas. En mi caso, están Camilo Méndez y Omar Perdomo, quienes fueron cofundadores junto a mí de Symplifica, además de tener inversionistas cercanos, donde hay varios ángeles que creyeron en el proyecto desde temprano. Pero luego encuentras a las personas que están ejecutando todo el tiempo. Actualmente somos un equipo de 30 personas en Colombia, donde realmente estamos gestionando problemas, apagando incendios, explicando a los clientes. Todo es trabajo en equipo.
Voy concluyendo: ¿qué les dirías a aquellos que, con cierta razón, comentan: “en Colombia se ha vuelto un verdadero desafío crear empresa. Mejor guardamos el dinero esperando a ver si esto cambia o lo llevamos a otro lugar”?
Creo que estamos en una etapa del país donde debemos tomar una postura. Me preocupa mucho la apatía en general de la gente, pensando que en un año y medio todo cambiará. Pero, en realidad, no. El cambio lo hacemos en el día a día. Por eso, los animaría a identificar un problema social que pueda convertirse en una empresa, tal como lo hicimos nosotros, y en su lugar, generar empleo, construir país. Considero que es complicado, pero todo lo que tiene valor en la vida requiere esfuerzo. Entonces, mi mensaje es: no existen excusas; solo hay razones para que permanezcamos en Colombia y continuemos apostando por el desarrollo de nuestro país.
Escúchame, y a la niña de la que comenzamos hablando; a la pequeña Salua, ¿qué le diría hoy la Salua empresaria y exitosa en la que te has transformado?
Bueno, le diría que lo hemos conseguido; que estamos orgullosas de a dónde hemos llegado y que está bien soñar. Yo era muy soñadora y creo que eso lo he mantenido en mi esencia y definitivamente le diría que, pues, todo ha valido la pena y que todo estará bien.
JOSÉ MANUEL ACEVEDO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO






