Tecnologia
Samsung acaba de presentar un teléfono con una tecnología nunca vista antes
El nuevo teléfono móvil Samsung Galaxy S26 Ultra que acaba de presentarse en el Samsung Galaxy Unpacked de 2026 ha conseguido romper una tendencia que corría el peligro de consolidarse en el tiempo: ha sido capaz de presentar un tope de gama con un elemento verdaderamente diferencial no solo con respecto a la generación anterior, sino también con respecto al resto de marcas. El Samsung Galaxy S26 Ultra no se diferencia realmente por su diseño. Es más delgado que su antecesor, ahora con un grosor de 8 mm, y tiene ahora unas formas redondeadas más parecidas a la mayoría de dispositivos del mercado, pero no es un salto abismal. Tampoco por su construcción (se abandona el titanio y se pasa ahora, de nuevo, al aluminio reforzado). Su procesador (Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy) no es ninguna novedad. Las mayores capacidades de sus cámaras (reescaladas en tiempo real de imágenes y vídeo, mayor precisión de color, mejor representación de sombras y cámaras con un 47% más de luminosidad) son incrementales, pero están dentro de la tendencia del mercado (conseguir mejores imágenes con peores condiciones de luz). Ni siquiera se diferencia tampoco por la IA que lleva dentro, cuya mayor novedad se centra en la posibilidad de realizar avisos para modificar imágenes y en la capacidad de analizar y organizar capturas de pantalla, al estilo de lo que llevan tiempo haciendo Nothing o OnePlus. Se diferencia por un nuevo desarrollo propio de hardware que el resto de marcas no tienen (todavía) que mejora como ningún otro teléfono móvil su privacidad. Sí, lo sé: no es un término sexy. Es, de hecho, anti-sexy en móviles móvil, pero tú confías en mí.
El nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra presenta una nueva tecnología que permite una mayor privacidad al proteger como no había visto nunca antes (no de forma nativa, ni gracias al hardware) en un teléfono móvil los ángulos de visión de la pantalla de 6,9 pulgadas del dispositivo controlando los píxeles. Es un protector de privacidad muy flexible (no lo digo por decir) que permite elegir qué zonas de la pantalla, con qué aplicaciones y en qué momento ocultar la pantalla de las miradas indiscretas. Hasta ahora si querías privacidad tenías que optar por una lámina protectora (de vidrio templado o de hidrogel, depende del dinero que estuvieras dispuesto a gastar) que reducía la luminosidad de la pantalla.
Esta nueva pantalla de privacidad del Samsung Galaxy S26 Ultra (me pregunto si llegará también a los S27 y S27 Plus el año que viene o será exclusivo de los Ultra), que he tenido la oportunidad de probar en persona, permite controlar cómo los píxeles dispersan la luz (se apagan los píxeles de amplio espectro y se activan los píxeles de emisión estrecha), de tal manera que siempre tienes la opción de decidir cuándo lo quieres activar (mientras estás enviando un Bizum, al medir un PIN o un patrón, entrar en la aplicación de contraseñas, ver un bucle un vídeo que te hace especial gracia, cotillear el Instagram de tus compañeros de trabajo) y puedes elegir también qué zonas de la pantalla quieres activar.
Samsung presentó una primera versión de esta misma tecnología, que en su día bautizó como Flex Magic Pixel, en el MWC de Barcelona de 2024. Lo hizo al mismo tiempo que presentó el Samsung Clip Band, que era un teléfono móvil que se enrolaba en la muñeca y que se llevó toda la atención (y los titulares), con lo que la tecnología Flex Magic Pixel quedó diluida entre el resto de pruebas de concepto que suelen tardar en llegar al mercado o que, sencillamente no llegan nunca (no, los Clip Band no han salido al mercado). A pesar de los rumores que comenzaron a circular en distintos medios especializados en septiembre del año pasado que apuntaban a la introducción de la tecnología Flex Magic Pixel en los nuevos Galaxy S26, honestamente pensaba que los móviles con Flex Magic Pixel tardarían más tiempo en llegar al mercado. No pensaba en que fuera a llegar tan pronto y que se fuera a convertir en un estándar que se terminará extendiendo en el mercado de los teléfonos móviles (esto no es un vaticinio mío al calor del Galaxy Unpacked, es una realidad incontestable) hasta que lo he podido probar en persona y he visto, al tenerlo en mis manos, su utilidad. De hecho, desde que lo he probado, cada vez que entra en mi móvil para operar con mi banco o accede a las herramientas de productividad de mi empresa, echo de menos que mi móvil no me ofrezca esa opción.
Desde 2018, la batalla en el terreno de la telefonía móvil de alga gama se ha librado en la fotografía, introduciendo mejoras incrementales cada año: mejores sensores, mejores lentes, mejor software, mayores capacidades. Mientras tanto se iban mejorando los básicos: construcciones más resistentes, pantallas más brillantes, baterías más capaces, mayores capacidades de carga (sin olvidar cargas más rápidas), procesadores más potentes. Tamaños y diseños de teléfonos han ido variando (orientándose siempre hacia un mayor tamaño y dispositivos más ligeros).
En esta línea, Este nuevo Galaxy S26 Ultra, por supuesto, tiene un mejor sistema de cámaras (más de software que de hardware), que tienen ahora una mayor apertura y luminosidad. Según ha explicado Samsung, porque todavía no ha podido probar el dispositivo a fondo, más allá de una primera toma de contacto, entra ahora un 47% más de luz en la cámara de 200MP y un 37% en el teleobjetivo de 50MP en comparación con las mismas cámaras del Galaxy S25 Ultra, Asimismo, se introduce un nuevo sistema de reescalado de imágenes. Ahora el procesado de las imágenes en el Galaxy S26 Ultra se adapta a la lente concreta que se haya utilizado y no se utiliza, por así decirlo, una fórmula común, lo que debería traducirse en una mejora a la hora de reducir el ruido, no encontrar fallos en los contornos y, en general, en mejores fotos cuando hay poca luz.. Para las capacidades de vídeo, Samsung ha actualizado la función Superestable, con una nueva opción de bloqueo horizontal que mejora el cuadro. Este nuevo teléfono es, además, compatible con APC, el nuevo códec de compresión de vídeo profesional (es el primer Galaxy compatible). Por supuesto, también hay mucha IA para edición, comenzando por algoritmos más precisos para borrar personas y sonido y para agregar elementos mediante indicaciones.
En 2024 comenzó a ponerse foco en las capacidades de IA de los terminales: primero con los chatbots, luego las imágenes. Se intentó un cambio de discurso que no ha terminado de calar (todavía) entre consumidores que no terminan de utilizar las funcionalidades y que se relacionan con la IA de forma casi exclusiva de una forma conversacional. Ahí encaja la forma en que este año ha presentado la IA en sus teléfonos móviles, no solo en el Samsung Galaxy S26 Ultra. Tengo mucha curiosidad por ver cómo reaccionan los usuarios a las nuevas sugerencias contextuales del nuevo agente inteligente de Galaxy IA.
Al final, las principales (¿verdaderas?) novedades que hemos encontrado en telefonía móvil en los últimos ocho años han sido en nuevos formatos, como los plegables de Samsung (flips y folds, ahora triples, como el Galaxy TriFold) y los ultradelgados de Apple (iPhone Air) y Samsung, pero no en las categorías principales.
Con el Samsung Galaxy S25 Ultra que se presentó el año pasado ocurrió exactamente lo mismo que ya había pasado cuando salió al mercado el Samsung Galaxy S24 Ultra: las diferencias eran tan pequeñas, que la recomendación más inteligente era ir al modelo anterior, aunque renunciaras a un año de actualizaciones del sistema operativo y parches de seguridad.
De la misma manera que el Galaxy S24 Ultra era objetivamente mejor que el Galaxy S23 Ultra, a pesar de haber deshecho de la cámara óptica de 10x del S23 Ultra y haberla sustituida por una lente con zoom de 5x, el Galaxy S25 Ultra era (y es) mejor que el S24 Ultra, a pesar de quitarle el Bluetooth al lápiz óptico. Sin embargo, en relación calidad-precio, teniendo en cuenta los procesadores que llevan montados los cuatro modelos, valorando que la vida útil de los móviles ronda los tres-cuatro años y asumiendo que las funcionalidades de IA todavía se están puliendo, en los dos saltos de generación, sales ganando comprando el modelo anterior. Con el Samsung Galaxy S26 Ultra (desde 1.449 euros en la versión básica de 256GB), en mi opinión, se ha roto esta tendencia.

