[ad_1]
![]()
Santa Fe se esfuerza por clasificar. Debía triunfar en casa, con su afición, ante un Cali ya eliminado, era su deber, no tenía alternativa, y no obstante, el conjunto se complicó hasta el último momento, como si disfrutara más así: minuto 97, los seguidores no abandonaban el estadio porque intuían que, como casi siempre, la hazaña estaba de su lado. Un gol de último instante pedían. Fue en ese momento cuando apareció Harold Mosquera para atenderles e ideó el gol inverosímil, aquel que no se veía que pudiese llegar, el gol de la proeza, el de la victoria 1-0, que les otorga 28 puntos. El león persiste.
Santa Fe era consciente de que este era su duelo, que no había un mañana, que debía ganar sí o sí, sin importar el adversario, si era Cali u otro, si se trataba de un Cali eliminado o uno con vida, si anotaba en el minuto uno o en el 97. Era triunfar como fuese. El encuentro comenzó y Santa Fe parecía quererlo. Rodallega y Harold Mosquera generaron las mejores oportunidades, mientras el Cali esperaba. Y así el tiempo comenzó a transcurrir con todo su dramatismo.
Santa Fe vs. Cali. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
Aún así, fue el Cali el que casi celebra en la primera mitad. El gol parecía destinado a ellos. La defensa cardenal titubeó, y Johan Martínez se encontró de repente solo, corrió hacia adelante, la afición local apretó los dientes y las manos, pero para su fortuna, allí estaba el inquebrantable, Marmolejo, quien se zambulló con su brazo izquierdo y desvió la esfera con la punta de los dedos. Qué desahogo para los leones, fue como recibir una segunda oportunidad.
Santa Fe vs. Cali. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
Sin embargo, no la capitalizaban. Cali acechaba y Mosquera Marmolejo volvió a detener. Luego Avilés Hurtado falló en la definición cuando Mosquera ya no podía reaccionar. Y como si fuera poco, hubo un disparo al travesaño. Así concluyó la primera parte y la afición roja se encontraba confundida. Su equipo no parecía implicarse en la clasificación. Nadie anticipaba, o quizás sí, lo que se avecinaba.
Santa Fe vs. Cali. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
Solo quedaban 45 minutos para que Santa Fe ganara su partido, para cumplir en casa, para mantenerse con vida. El equipo comenzó su asalto, con centros, con tiros, con lanzamientos. Un ataque persistente pero arriesgado, ya que el Cali tenía recursos para asestar el golpe.
El reloj avanzaba. Harold Mosquera disparó una y otra vez, decidido a ser el héroe cardenal. Le faltaba precisión. Se le iba por encima o desviaba a un lado. Tampoco contaba con mucha asistencia. Santa Fe carecía de un verdadero volumen ofensivo, no poseía la agresividad que se presuponía de un equipo que se jugaba tanto.
Santa Fe envió al campo a todos los disponibles en el banco, Yairo Moreno, Yílmar Velásquez, Jorge Ramos, Yeicar Perlaza… Sin embargo, el ataque continuaba sin ser efectivo. Los minutos finales fueron, como era de esperar, de puro drama.
Santa Fe, impulsado al ofensiva a ver si con entusiasmo y dedicación hallaba el tanto que con juego no lograba. Y aunque los seguidores no perdían la ilusión y aguardaban un tanto de esos de último instante, esta vez parecía poco probable.
El cronómetro era el único que estaba de su parte. Se prolongaba. Minuto 97, era la jugada final del encuentro. Mosquera tomó el balón y solo, o quizás impulsado por la energía de toda la hinchada, eludió a su defensor y se dirigió hacia la portería. No disponía de ángulo, debía crear algo, y así lo hizo, un artefacto, un ‘globito’, el esférico por encima de todos, pausado, directo a la malla para desencadenar el grito colectivo, el de los leones que con tanto esfuerzo triunfaron 1-0 y con 28 puntos luchan. Les queda un encuentro frente a Alianza, su contrincante directo. Es cuestión de confianza…
Más novedades deportivas
[ad_2]
