Los hallazgos indicarán cuántas entidades económicas, tanto formales como informales, coexisten en las áreas urbanas de Colombia.

Imagen: Cortesía DANE

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En pocas horas, Colombia habrá saldado un desfase estadístico que había arrastrado por más de 34 años. Se trata de un censo, similar a los que se conocen anualmente y que, de alguna manera, brindan un panorama estadístico del estado del país en sus distintos sectores. Sin embargo, a diferencia de otros recuentos, este censo será inédito, ya que saldará una deuda

que el Estado mantenía consigo mismo y sus ciudadanos al proporcionar información actualizada, completa y representativa sobre el funcionamiento de la economía y el tejido empresarial en todos los núcleos urbanos y cabeceras municipales del país.

El Espectador obtuvo los resultados del Censo Nacional Económico Urbano: un análisis realizado en todos los 1.102 municipios del país, donde se exploró cómo, tras tres décadas de transformaciones, avances tecnológicos y nuevas perspectivas sobre cómo los ciudadanos generan su sustento, se ofrece un panorama renovado de cómo operan las ciudades colombianas en el ámbito financiero.

El Censo, aclara la directora del DANE, Piedad Urdinola, actualiza cifras que estaban obsoletas, representando con mayor exactitud la realidad económica del país. Asimismo, servirá a los gobernantes municipales, administrativos e incluso nacionales, para diseñar programas de desarrollo y crear políticas públicas fundamentadas en evidencias que se ajusten a la situación de economías informales, populares o de nuevos sectores que han surgido.

“Este censo proporcionará una radiografía exacta y actualizada del tejido productivo del país”, expresa Urdinola.

Barrio a barrio

Reunir información estadística no es una tarea sencilla, especialmente en un país donde convergen tres cordilleras, corregimientos ubicados a horas de trayecto por trochas o sitios remotos donde la presencia del Estado es notablemente escasa. Sin embargo, el DANE lo logró. Durante 34 años se ignoró la necesidad de realizar este censo debido a los recursos, tanto económicos como humanos, que implicaba acceder, literalmente, a cada rincón de Colombia y conocer cómo se sustentan las economías en esos asentamientos. La ecuación resultaba prácticamente imposible de resolver: sin datos reales sobre el funcionamiento de la economía en los hogares, no existía un fundamento cuantitativo para diseñar políticas que impactaran a millones de familias que, actualmente, habitan y dependen de esos sectores.

Según este diario, el Censo Económico tuvo un costo de COP $335.000 millones; al menos 8.000 personas participaron para recopilar datos y preguntar a tenderos y vendedores informales de 528.000 barrios sobre la salud actual de sus negocios.

Uno de los logros del Censo, señala el DANE, es haber recopilado todas las unidades económicas visibles a nivel urbano.

¿Qué son? En la terminología del Departamento se refiere a cualquier entidad que realice alguna actividad económica, sea físicamente o de manera virtual. En otras palabras, son los componentes que impulsan la economía en las ciudades, desde transporte, tiendas de barrio, industria hasta servicios.

Y es que durante más de tres décadas las economías en las ciudades y núcleos poblados experimentaron transformaciones, pero la información permaneció inalterada. Por mencionar un caso: en los años 90 la conectividad a internet y plataformas digitales era, hasta ese momento, un servicio emergente. En la actualidad, más del 70 % del país está conectado y hubo US$ 52.000 millones en transacciones proyectadas para 2024.

Más datos, más poder

El Censo también introduce innovaciones en otras dinámicas que han cambiado en las últimas tres décadas, como el empoderamiento de las mujeres en el ámbito empresarial. Los encuestadores del DANE también consultaron a mujeres emprendedoras, directoras o gerentes de empresas cuya representación en posiciones de poder en los 90 era ocasional.

Analizar esta información permitirá, por ejemplo, contemplar cuántas mujeres hoy son la principal fuente de ingresos para sus hogares, cómo lo logran y, lo más crucial, de qué manera el Estado y las instituciones pueden elaborar políticas públicas para respaldar o potenciar estos negocios. “Hoy la economía no se asemeja a la de hace 34 años. Hay más emprendimientos, servicios, innovación, sectores productivos y también mayor participación de mujeres o personas de diferentes orígenes étnico-raciales en esas unidades”, comenta el DANE.

¿Deuda cumplida?

El Censo es solo una herramienta estadística que, más que ofrecer una radiografía, describe detalladamente cómo se gestionan los recursos de los colombianos en las ciudades. Sin embargo, el reto fundamental radica en que las instituciones del Estado asimilen esa información y, a partir de datos precisos, tomen decisiones claves para el futuro de los colombianos. Así, las cifras, en lugar de ser un rezago, se transforman en el primer paso para que Colombia pueda modificar la economía de sus ciudades y, por supuesto, la vida de quienes dependen de ella.

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