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seis líderes empresariales cuentan cómo están transformando las industrias en Colombia

El foro virtual Mujeres que marcan pauta se realizó por tercer año consecutivo. En él, la Casa Editorial EL TIEMPO puso en el foco a seis mujeres que lideran diferentes industrias en la actualidad, quienes conversaron con Jineth Bedoya, editora de género de este medio.
Este es un escenario de conversación estratégica donde mujeres líderes —CEO, presidentas, directivas y tomadoras de decisión— comparten cómo están influyendo en los resultados de negocio, transformando culturas organizacionales y redefiniendo el ejercicio del poder en sectores clave para el desarrollo del país.
La edición del 2026 se dividió en dos sesiones. En la primera participaron: María Gabriela Herrera, directora senior de Recursos Humanos de Mondeléz International Wacam, con más de 20 años en empresas globales liderando transformaciones desde la cultura y los negocios; Verónica Pachón, gerente de mercadeo de Lili Pink y encargada de liderar iniciativas de innovación y desarrollo de producto; y Luz Estela Murgas Maya, presidenta de Naturgas.
Para la segunda sesión participaron: Lorena Botero, vicepresidenta de clientes y operaciones de Porvenir; Adriana Solano, presidenta ejecutiva del Consejo Colombiano de Seguridad; y Alejandra Robledo, directora ejecutiva de sostenibilidad de Constructora Bolívar.
En la conversación, que se transmitió a través de YouTube, se amplificaron historias inspiradoras, pero sobre todo se activó un debate de alto nivel sobre cómo el liderazgo femenino está generando impacto económico, social y reputacional, conectando propósito con resultados y futuro.
A lo largo de un par de horas se habló de cómo las industrias han empezado, poco a poco, a atender necesidades femeninas. Por ejemplo, desde Lili Pink se empezó a ver a la mujer como un vehículo social para la transformación, desde el entendimiento de sus emociones y los momentos que enfrenta a lo largo de su vida.
“Cuando nos sentamos a pensar qué cosas nuevas hacer en una marca de ropa interior, pensamos en la accesibilidad. Entonces pensamos en llevar una marca que pensara en lo que sentimos cuando la usamos, para ir más allá de la rentabilidad. Ahí nos dimos cuenta de que había una brecha de acceso a la ropa interior muy grande en algunas comunidades”, cuenta Pachón.
Y agrega: “Nosotros atendemos a una población que empieza desde los 4 años y que comienza a usar este tipo de prendas hechas de algodón. Desde esa edad navegamos con ellas hasta llegar a su primer brasier en la adolescencia, hasta una edad madura en la que se necesita soporte. También acompañamos a las mujeres embarazadas, que lactan. Nosotros logramos hacer esta conexión genuina con nuestras consumidoras porque las acompañamos a lo largo de toda su vida”.
Sin embargo, para engendrar ideas de este calibre siendo mujer se deben enfrentar otro tipo de retos que imponen oportunidades laborales grandes. Lo que enfrentó María Gabriela Herrera, cuando aún no trabajaba con Mondeléz International Wacam sino con Diageo, fue entender que cada entorno es diferente y que esos aprendizajes son los que la posicionan hoy en la industria.
“Me salió la oportunidad de trasladarme a Brasil con mi familia. Dos hijas pequeñas. Mi esposo tenía su empresa en Colombia. Él quería irse. Aprendí portugués. Mis primeros seis meses todo iba mal. Los resultados de mi área eran los peores. Ahí me apoyé en mi psicólogo, con una tristeza profunda de llevármelos para atrás y de sentir que había fallado”, dice María Gabriela.
Y recuerda: “Lloraba y luego, tras un proceso de reflexión, encontré que cada quien controla su entorno. Empecé a notar que no estaba escuchando a la gente con la que trabajaba, que no me había acoplado a la cultura. Ahí me cuestioné los cambios que tenía que hacer para entender que mi entorno era distinto. No estaba lista, pero tenía que alistarme. Ahí empezó un proceso y estuvimos allá tres años”.
Tomar fortaleza en los momentos complejos ha impulsado a quienes hoy lideran las industrias a abrir oportunidades para otras mujeres, en especial en lugares que históricamente han sido destinados para hombres, como la industria del gas. La experiencia que cuenta Luz Estela Murgas, presidenta de Naturgas, es que para llegar al sector minero-energético —que comprende petróleo y otros recursos— se puede empezar desde la universidad.
“Nosotros veíamos que las escuelas de ingeniería tenían más estudiantes hombres que mujeres. En trabajos operarios también se veía un mayor número de hombres. Eso ha ido cambiando y nos permite apostarle a incluir mujeres. No quiere decir que las mujeres tengan capacidades diferentes a las de los hombres. El ser humano, si tiene buena preparación, puede llegar a cualquier lugar”, cuenta Murgas.
Asimismo, las empresas también pueden hacerse cargo de programas que incentiven la participación de las mujeres. Un caso es “una iniciativa súper linda que tiene Naturgas en empresas asociadas. Esta consiste en que camiones de empresas de gas empiezan a ser cargados por mujeres. Esto se llama La Ruta Rosa. Ahí les ofrecemos capacitación. Este tipo de incentivos va en equilibrio con el rol que desempeñan las personas en las familias. La mujer ha jugado un rol de mamá, cuidadora, que le ha limitado el tiempo y la dedicación para poder prepararse”, cuenta la líder de Naturgas, empresa que pertenece a un sector en el que trabajan casi 7.000 mujeres, pero en el que solo 600 ocupan posiciones de liderazgo.
Durante la segunda sesión se detalló el recorrido de las ejecutivas en sus respectivas empresas. Lo que comentó Adriana Solano es que su entorno estaba completamente masculinizado.
“Me encontré con una junta directiva de 21 hombres y con una visión técnica. Tal vez, cuando uno empieza a analizar los modelos de seguridad, empieza a entender que la cultura es un factor diferencial. Ese ha sido el reto a lo largo de los años: llevar el propósito de lo que representa la seguridad en el entorno laboral. Mi misión ha sido crear un propósito”, explica Solano.
Cada una de las participantes de este foro, con una misión diferente, ha marcado cambios en las empresas a las que pertenecen. Esto es lo que dice Lorena Botero: “A las mujeres nos ha tocado remar un poco más duro que a los hombres. Creo que no nos hemos ganado un espacio; es algo que se ha venido trabajando. En Porvenir el 40 % de la junta directiva son mujeres y el 60 % de las funcionarias también son mujeres. Esto es un avance significativo, pero al enfrentarse a retos uno debe convertirlos en oportunidades”.
Para ella, haber estado rezagadas en la cantidad de cargos directivos que se les dan a las mujeres las ha llevado a desarrollar habilidades que sirven mucho en el trabajo. “Por ejemplo, dicen que tenemos un sexto sentido. Eso sirve para volvernos predictivas, algo fundamental”, cuenta.
Por último, Alejandra Robledo puso sobre la mesa algo interesante: una visión que no se basa en el género sino en el humanismo. “En Constructora Bolívar hemos declarado que el ser humano es el centro de la organización y que es la fuente inagotable de conocimiento. Eso significa liderazgo comunitario con equidad”, expresa.
Y concluye: “Tenemos una responsabilidad muy grande de no repetir la historia, de segregar a las mujeres. No podemos cometer el mismo error. Por eso la equidad busca identificar las necesidades individuales de cada uno. Hay que conocer a los seres humanos con los que uno trabaja para poder generar condiciones de equidad. Otro elemento que conocí es la vulnerabilidad, que es el súper poder de los seres humanos, que nos conecta con la gente”.
Este foro se realizó en alianza con Naturgas, Constructora Bolívar, Consejo Colombiano de Seguridad, Mondeléz International Wacam, Lili Pink y Porvenir.
REDACCIÓN CULTURA





