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Sekou Gassama sigue lejos del rendimiento esperado: los problemas de lesiones en Universitario retrasan su explosión ofensiva

Los problemas de lesiones que aquejan a Sekou Gassama en Universitario continúan siendo una preocupación constante para la dirigencia crema, limitando el potencial ofensivo del atacante hispano-senegalés cuando más se necesita su aporte en la cancha.
Franco Velazco, administrador de la institución limeña, salió al paso esta semana para hacer un análisis directo sobre la situación del delantero. En declaraciones a los medios, Velazco fue tajante: el deficiente desempeño mostrado por Gassama en los últimos compromisos no responde a falta de calidad ni compromiso, sino al hecho concreto de que su cuerpo aún no se recupera completamente de las dolencias que lo han aquejado.
"Las dolencias musculares simplemente no le permiten alcanzar su máximo potencial en este momento", señaló el directivo, reconociendo implícitamente que la paciencia será clave en los próximos compromisos. Este tipo de declaraciones públicas revelan la complejidad del problema: no se trata de un asunto meramente deportivo o táctico, sino de una cuestión fisiológica que escapa al control inmediato del cuerpo técnico.
Un atacante que lucha contra su propio cuerpo
La llegada de Sekou Gassama a Universitario generó expectativas considerables entre la afición crema. Un jugador de perfil internacional, con experiencia en ligas competitivas, representaba un refuerzo importante para el equipo en el aspecto ofensivo. Sin embargo, las lesiones han convertido esa promesa inicial en una batalla constante entre el talento del futbolista y las limitaciones físicas que enfrenta.
El atacante ha disputado varios encuentros desde su incorporación, pero su contribución no ha sido la esperada. Las estadísticas hablan por sí solas: pocas ocasiones generadas, disparos desacertados, y una presencia en el área que dista mucho de lo que se vislumbraba cuando fue anunciado. Para muchos observadores, esto representa un fracaso; para la directiva de Universitario, la realidad es más matizada.
Las lesiones no son un factor invisible o una excusa fácil. Cuando un futbolista batalla contra problemas físicos, su rendimiento se ve comprometido en múltiples aspectos: velocidad reducida, menor explosividad, inseguridad en las decisiones, y una mentalidad condicionada por el temor a reagudizar la lesión. Todos estos elementos se combinan para crear una versión diminuida del jugador que la institución contrató.
¿Cuánto tiempo más esperará Universitario?
La paciencia tiene límites en el fútbol profesional, especialmente en un club con las aspiraciones que tiene la Universidad de San Marcos. Mientras Gassama se recupera, otros atacantes pueden estar esperando su oportunidad. La directiva enfrenta la disyuntiva clásica: ¿invertir más tiempo en un futbolista que está lesionado pero que podría explotar su potencial una vez sano, o buscar alternativas que puedan contribuir inmediatamente?
Franco Velazco ha dejado clara su posición: la institución no descarta al jugador, pero tampoco puede permitirse el lujo de esperar indefinidamente. Los compromisos semanales no se detienen, y Universitario tiene objetivos que cumplir en el campeonato local. El cronograma de recuperación del atacante debe ser específico y medible. ¿Se espera que esté en condiciones óptimas en dos semanas? ¿En un mes?
El comunicado implícito de la administración es que Gassama seguirá siendo monitoreado, pero que debe demostrar mejora consistente. Las lesiones son un obstáculo, ciertamente, pero no pueden ser una barrera permanente. El fútbol, en su esencia, es un deporte de resultados tangibles.
El factor psicológico en los problemas de lesiones
Más allá de lo puramente fisiológico, existe una dimensión psicológica que pocos mencionan cuando se habla de futbolistas en recuperación. Sekou Gassama no solo debe sanar su cuerpo, sino también reconstruir su confianza. Cada partido donde su rendimiento es mediocre refuerza la duda: ¿estoy realmente recuperado? ¿Puedo volver a ser el jugador que era?
Este círculo vicioso es común en el deporte profesional. Un atleta llega lesionado, intenta jugar de todas formas para demostrar su valía, se ve limitado por la dolencia, y termina con su autoestima en picada. Luego, cuando finalmente se recupera físicamente, debe lidiar con la barrera mental que ha construido durante semanas de rendimiento pobre.
Los entrenadores y la directiva de Universitario son conscientes de esto, aunque no siempre lo expresen públicamente. El rol del psicólogo deportivo, si existe en la institución, debe ser fundamental en este proceso. No basta con que Gassama esté físicamente disponible; debe estar mentalmente listo para asumir nuevamente el rol protagónico que se espera de él.
La ventana de tiempo para que esto suceda se cierra rápidamente. Cada partido perdido, cada oportunidad de demostrar su valía que se escurre, complica aún más la situación. Las lesiones de Sekou Gassama en Universitario representan, entonces, un desafío que va mucho más allá de la medicina deportiva: es un test de carácter, resilencia y determinación.




