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¡dejen el tremendismo por la altura de Ciudad de México y Guadalajara! (Meluk le cuenta)
Somos expertos en exagerar. En el sobreanálisis tan colombiano caemos siempre en el tremendismo. Pasa en todo: hay tragedia si sube el dólar, hay tragedia si baja el dólar; hay desastre si aprobaron la ley, hay desastre si negaron la ley; hay desastre si hay invierno, hay desastre si hay verano, y así vamos por la vida…
Ahora resulta que hay drama porque a la Selección Colombia le tocará jugar en el Mundial del 2026 contra la ‘poderosa’ Uzbekistán en los ‘terribles’ 2.240 metros de altitud de Ciudad de México, y porque deberá enfrentar en los ‘espantosos’ 1.566 metros de Guadalajara a uno de los ‘temibles’ Nueva Caledonia, Jamaica o República Democrática del Congo.
Néstor Lorenzo. Foto:Federación Colombiana de Fútbol
No hay que dar alaridos
Estoy que digo no jodamos, pero, pues, no es muy correcto para esta columna y en este, el medio de comunicación líder y más influyente del país. Por eso diré, más prudente y menos prosaico, que no hay que dar alaridos ni hacer dramas.
Imagínense que se estuviera diciendo que hay estado de conmoción nacional porque hay que jugar contra Uzbekistán en Bogotá (2.640 metros) o Manizales (2.195). ¡Y no los ‘mataré del susto’ pensando en la posibilidad casi inhumana de enfrentar a tremenda potencia futbolística en Tunja (2.820) o Pasto (2.525)!
James y Díaz, figuras de Colombia. Foto:AFP
Ahora completa ‘este desastre de la altura’ de Colombia en el calendario del Mundial un partido en Guadalajara contra uno de los potentísimos de la repesca.
Ay, Jalisco, no se rajen! Eso es como jugar en Medellín (1.495 metros de altitud), ciudad en la que sé que a varios futbolistas de la Selección no les disgustaría jugar algunos partidos de la eliminatoria.
No es La Paz…
Luis Díaz. Foto:Getty Images via AFP
Entonces, bajémosles al tremendismo y al dramatismo. No estamos hablando ni de La Paz, ni El Alto, el Aconcagua o el Everest.
Néstor Lorenzo, el técnico de la Selección, quería dos partidos en Houston y uno en Miami, justo lo que le tocó a Portugal: el precio que se pagó por el bache de seis partidos sin ganar en la eliminatoria fue perder la opción de ser cabeza de grupo del Mundial.
Esta Selección no cayó contra Bolivia en El Alto por los 4.150 metros de altitud, sino por el gol que se regaló en un saque de banda y porque Jhon Córdoba entró en su pálida y botó tres (¡uno en el palo!) debajo del arco. Esta Colombia empató 0-0 contra, esa sí muy fuerte, Ecuador en Quito (¡2.850 m, 600 más que el D. F.!) y cayó con ella al nivel del mar de Barranquilla. Vayan viendo.
Néstor Lorenzo. Foto:AFP
Sin alarmismo: todos los estudios médicos indican que para que un deportista se adapte para competir en la altura (menos oxigeno) debe tener una preparación en esa condición de por lo menos 21 días para aumentarla producción natural de glóbulos rojos, los que transportan el oxígeno. La mayoría de las ligas europeas (en las que juega el corazón de la Selección) terminan el 24 de mayo, y Colombia debuta el 11 de junio en el D. F.
Hay dos semanas y media, que serán menos días por los viajes y los permisos. Pero para eso están las cámaras hiperbáricas. Y ya.
Colombia venció a Australia. Foto:AFP
Que si concentran antes en Guarne, Bogotá o el D. F. pasa por el gusto y la comodidad del equipo para entrenar, comer bien y descansar mejor. La Selección ya ha estado en Guarne y Bogotá. Puede ser preferible el D. F. para ahorrarles un viaje a los jugadores.
La otra manera de contrarrestar la altura es llegar un día antes o el mismo día a la sede del partido contra la ‘temible’ Uzbekistán y las ‘poderosísimas’ Nueva Caledonia –¿ya saben dónde queda?–, Jamaica o República Democrática del Congo –¿ya saben que no es la misma República del Congo, cierto?–.
Estoy que digo no jodamos…
Meluk le cuenta
GABRIEL MELUK
Editor de DEPORTES
@MelukLeCuenta
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