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Ser negro está mal… (opinión, Camila Espinosa Aristizábal)
Tomo el verso de la freestyler Marithea para mostrar la hipocresía del fútbol, porque enoja el talento, del color que sea, cuando es del rival.
El fútbol es un reflejo de la sociedad y esta semana volvió a enfrentarse a su peor espejo. No fue una derrota, tampoco un penal dudoso, mucho menos una lesión dramática. Fue el racismo el que se apareció muy campante en un partido de la Liga de Campeones; primero fue un jugador argentino contra Vinicius Junior y después se sumaron los aficionados, quienes desde la grada del estadio Da Luz, de Lisboa, discriminaron a ‘Vini’ haciendo señas y sonidos.
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Lo de Vinicius Junior no es un caso aislado
Lo vivido por el jugador brasileño, lastimosamente, no es un hecho aislado; es una herida que Europa, ni el mundo, han terminado de cerrar. Cualquier prejuicio, por inofensivo que parezca, se tiene que señalar para intentar erradicarlo. Decir cosas como “tiene el alma del color de su piel”, “mono” o “no parece negro” son muestras de racismo; llamarlo de otra manera es hipocresía, encubrimiento.
Por eso, que en medio de la polémica generada alrededor de lo vivido por Vinicius, uno de sus compañeros haya salido a hablar de frente y sin titubear al respecto es de aplaudir. Kylian Mbappé respaldó al brasileño sin medias tintas, sin cálculo político, sin miedo al qué dirán. Es más, lo hizo sin gritar, sin insultar, sin ni siquiera nombrar al racista y eso hizo que su voz tuviera aún más eco.
Kylian Mbappé Foto:EFE
En la zona mixta no buscó frases diplomáticas. No se refugió en el “no escuché bien” ni en el “habrá que revisar las imágenes”. Fue claro. Fue frontal. Fue humano. Dijo que no había que normalizarlo. Que no se puede aceptar. Además, hizo algo más fuerte: no repetir el nombre del agresor, no amplificar su odio, no darle protagonismo a quien no lo merece. Eso también es una forma de liderazgo.
Porque liderar no es solo marcar goles en una final, también lo es asumir postura cuando el partido se juega fuera de la cancha (y no se esconde en esas, son cosas del fútbol). Es entender que el peso de su voz puede cambiar narrativas, que su voz guía y sirve de ejemplo.
Se tomó todo el tiempo para hablar desde la solidaridad y dejó claro que el racismo no es opinión, es una forma de violencia. Y en ese acto no solo defendió a su compañero, defendió la dignidad del juego y les tiró el balón a las autoridades para que tomen posturas claras frente a estos actos bochornosos. Porque el fútbol, ese que une cada fin de semana, no puede ser territorio libre para el odio. Si uno ve un golazo, lo último que piensa es el origen de quien lo hizo; entonces, ¿por qué se debe tolerar un ataque de ese tipo?
Cuando una figura del tamaño de Mbappé se para tranquilo y dice “no”, el mensaje viaja más lejos que cualquier balón largo. Se instala en las redacciones, en las federaciones, en las oficinas donde se toman decisiones. Obliga a mirar de frente lo que algunos pretenden minimizar o esconderse bajo la camiseta para sus insultos.
Siempre que alguien le ponga luz al racismo hay que mostrarlo, por eso hoy hay que recordar este verso: “Porque ser negro está mal hasta que celebras la Eurocopa que ganó Lamine Yamal”, de la freestyler colombiana Marithea, campeona nacional de Red Bull Colombia 2021 y ganadora internacional de God Level All Stars 2vs2 2022. La frase no es solo un verso potente: es el espejo incómodo de una sociedad que aplaude el talento cuando da títulos, pero cuestiona la piel cuando ese talento incomoda. Cuando esta en mi equipo celebro, pero si esta en el rival lo insulto. Qué brújula moral tan endeble.
Lamine Yamal. Foto:AFP
Yamal levantando la Euro con España fue motivo de orgullo, pero el racismo sigue apareciendo. Ahora el protagonista es un brasileño que calla estadios en Europa frente a un argentino que pretende minimizar lo evidente. El problema no es la camiseta, ni la nacionalidad, ni el eterno clásico suramericano: el problema es la hipocresía. Se celebra al héroe negro cuando conviene al relato y se le señala cuando desafía el poder, cuando responde, cuando no baja la cabeza.
Vinicius ha tenido que aprender a jugar con la pelota y con el peso de la discriminación. Y eso no debería ser parte del entrenamiento de ningún futbolista. Por eso el respaldo importa. Por eso hoy solo hay espacio para rechazar cualquier acto de racismo, sin matices y sin peros.
Opinión
Camila Espinosa Aristizábal
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia
