Economia
Sheinbaum lanza advertencia: podría imponer aranceles a Estados Unidos.

“En la medida de lo factible deseamos eludir implementar gravámenes recíprocos (…), no lo descartamos, pero preferimos continuar con la conversación antes de considerar cualquier otra acción”, manifestó la mandataria, en medio del conflicto comercial global desencadenado por Washington la semana pasada.
Sheinbaum aclaró que el motivo para no contrarrestar los impuestos estadounidenses, que en el contexto mexicano impactan al acero y al aluminio y en parte a la industria automotriz, es que esto se traduciría en “aumentos en el costo” de estos productos en México.
“Por supuesto que deseamos resguardar a la industria nacional, a las empresas del país, pero estamos evaluando si llegamos a un pacto previo” con Estados Unidos, añadió la mandataria de izquierda.
Los gravámenes recíprocos, que Trump estableció el 2 de abril pasado a numerosos países, excluyen en el caso de México y Canadá todos los artículos que se envían bajo las normas del T-MEC.
Hasta este momento, alrededor del 50% de los bienes mexicanos exportados estaban amparados por el tratado, pero la imposición de los aranceles está promoviendo una rápida migración de empresas hacia este régimen comercial, conforme a lo señalado por el gobierno.
No obstante, tanto la industria del acero como la automotriz sí fueron objeto de impuestos basados en decretos que el gobierno de Trump emitió antes de los gravámenes recíprocos.
Las repercusiones en el sector automotor, que exporta a Estados Unidos cerca de 3 millones de automóviles anualmente y representa el 3.6% del PIB mexicano, ya se reflejan en algunos grandes fabricantes.
La compañía Stellantis, que posee plantas en la central ciudad de Toluca y en Saltillo (norte), comunicó el pasado jueves que detendría la producción en algunas fábricas en México, donde ensambla vehículos de las marcas Dodge y Ram, así como en Canadá.
Sheinbaum indicó la semana pasada que la pausa de Stellantis no significaría despidos de empleados.
En México, la segunda economía de América Latina tras Brasil, operan otros colosos de la industria como Ford, Nissan, General Motors y Volkswagen.






