Entretenimiento
sin tráiler, póster, críticas ni premiere hasta el estreno
José Luis Torrente vuelve a los cines el próximo 13 de marzo con Torrente presidente y quién nos iba a decir que una nueva película de la saga de Santiago Segura podía convertirse en uno de los estrenos más misteriosos del año.
No es que a estas alturas, 12 años después de la anterior película del policía más inepto y xenófobo de nuestro cine (Torrente 5: Operación Eurovegas, 2014) podamos esperar mucha sorpresa de una sexta entrega, pero sí llama la atención cómo han diseñado la campaña de promoción sus artífices.
No hay ni sinopsis, ni tráiler, ni póster, ni imágenes oficiales cuando apenas faltan dos semanas para un estreno cinematográfico destinado a inundar las salas de cine y figurar en lo más alto del top de taquilla a finales de año. Ni siquiera hay intención de lanzar ese tipo de materiales antes de que Torrente presidente llegue a los cines.
Torrente no se enseña
El propio Santiago Segura lo dejó bien claro cuando se inició la preventa de entradas, indicando que la idea es que los espectadores del fin de semana de estreno sean los primeros en ver la película por delante de cualquier otro, incluidos los medios especializados.
Por lo tanto, la película no se enseñará a la prensa hasta después del estreno. Tampoco hasta que pase ese primer fin de semana se prevé la realización de los tradicionales junkets con entrevistas; ni siquiera se ha facilitado material gráfico con antelación para las publicaciones mensuales.
“Luego ya sacaremos tráiler y póster, también haremos pases para la prensa especializada, la premiere con alfombra roja para famosetes o lo que sea menester”, escribió en X. “Ese fin de semana verán la película sin que nadie se la cuente previamente, sin que les destripen cada cameo y les adelanten cada chiste”.
Esta voluntad por proteger cada resquicio de Torrente presidente alcanza a su propio argumento. No se ha publicado ninguna sinopsis oficial más allá de la trama electoral que se puede deducir de su título y las fotos del rodaje que llegaron filtradas a las redes sociales, a pesar de que la producción empleó el truco de usar un título falso (Los años que me quedan) durante la grabación para evitar más ojos curiosos de la cuenta.
Secretismo radical
La estrategia de marketing para generar interés extra por Torrente presidente está clara. Llama la atención que sea Santiago Segura quien la lleve a cabo si recordamos cómo el cineasta madrileño afianzó su carrera multiplicando hasta el infinito la publicidad de sus películas haciéndose omnipresente en televisión semanas antes de cada estreno. Siempre con la camiseta correspondiente con el título del filme que tocara.
Pero esos eran otros tiempos, está claro. La sexta entrega de Torrente se está promocionando de una manera diametralmente opuesta a las cinco primeras. En vez de tener a Santiago Segura en El Hormiguero animando a ir a la gente al cine (no lo descartemos aún: en el programa de Pablo Motos fue donde decidió anunciar la fecha de estreno), el director emplea el silencio en los medios tradicionales como principal herramienta de venta.
Eso no significa que se quede quieto, claro (su actividad en redes sociales está volcada en la promoción). O que desde Sony, la distribuidora, no tengan una estrategia definida. Segura no está hablando con los medios sobre Torrente presidente porque ya les genera sus propias noticias: así hicieron con el lanzamiento de la canción oficial de la película, a cargo del grupo Taburete.
Y otras acciones que evitan hablar del contenido de la película, como una encuesta demoscópica sobre la intención de voto a Torrente en caso de elecciones. Igual que para ver la película, habrá que esperar hasta el 13 de marzo para saber qué tal sale la jugada.
