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“Luis José Rueda Aparicio: El Cardenal Colombiano con Sueños de Papado”

Este lunes 21 de abril de 2025, falleció el papa Francisco a los 88 años, lo que inicia la discusión sobre el cónclave, un proceso que se lleva a cabo en el Vaticano para elegir al próximo representante de la Iglesia católica globalmente.
En total hay 252 cardenales en el Colegio Cardenalicio; sin embargo, solo 135 tienen derecho a voto en el cónclave, mientras que 117 no son votantes.
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Colombia tiene tres cardenales: Rubén Salazar Gómez, Jorge Enrique Jiménez Carvajal y Luis José Rueda Aparicio. Sin embargo, los dos primeros ya han alcanzado los 80 años, que es la edad límite para participar en la elección del próximo papa.
Por lo tanto, Luis José Rueda Aparicio es el único cardenal colombiano con la posibilidad de convertirse en sumo pontífice, lo que significa que podrá votar en la nueva elección del papa.
En 2018, el papa Francisco lo trasladó a Popayán como arzobispo, ampliando su área de acción en el suroccidente colombiano, otra región históricamente marcada por el conflicto. Durante su tiempo en esa arquidiócesis, consolidó su imagen como mediador y líder social, con constantes declaraciones sobre la necesidad de implementar el Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado y las Farc.

Rueda Aparicio creció en una familia rural con tradición católica. Ingresó al seminario menor de Florencia, en Caquetá, y luego prosiguió con sus estudios eclesiásticos en el seminario mayor de Bucaramanga. Fue ordenado sacerdote en 1989 para la diócesis de Socorro y San Gil, donde realizó diversas funciones parroquiales y académicas. Posteriormente, logró una licenciatura en Teología Moral en la Academia Alfonsiana de Roma, lo que afianzó su enfoque en temas sociales y éticos dentro de la doctrina católica.
En 2012, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo de Montelíbano, en el departamento de Córdoba, una región caracterizada por la violencia armada y la pobreza estructural. Desde allí, Rueda Aparicio fomentó iniciativas de reconciliación, presencia pastoral en áreas rurales y programas de apoyo a víctimas del conflicto armado.
En 2018, el papa Francisco lo trasladó a Popayán como arzobispo, ampliando su territorio de acción en el suroccidente colombiano, otro escenario históricamente afectado por el conflicto. Durante su estancia en esta arquidiócesis, consolidó su perfil como mediador y líder social, con constantes pronunciamientos sobre la necesidad de llevar a cabo el Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado y las Farc.
El 25 de abril de 2020, el papa Francisco lo nombró arzobispo de Bogotá, sucediendo al cardenal Rubén Salazar Gómez. Esta decisión lo colocó en la dirección de la arquidiócesis más significativa del país, con un rol preeminente tanto dentro del episcopado como en la interacción con el poder político.

En octubre de 2022, fue nombrado cardenal durante el consistorio convocado por el papa Francisco, convirtiéndose en el sexto colombiano en la historia en
obtener dicho título. Como cardenal elector, tendría voz en un posible cónclave para seleccionar a un nuevo pontífice.
Luis José Rueda Aparicio ha sido una de las voces más comprometidas de la Conferencia Episcopal en asuntos relacionados con la paz, la justicia social y la migración. Ha manifestado inquietud por el deterioro de las condiciones humanitarias en diferentes regiones del país, y ha abogado por el respeto a los derechos de las comunidades rurales, indígenas y afrocolombianas.

Desde su papel en Bogotá, Rueda Aparicio encabeza la Comisión de Conciliación Nacional, un organismo promovido por la Iglesia para facilitar espacios de diálogo entre sectores en conflicto.
Su perfil como líder religioso combina cercanía pastoral, fortaleza doctrinal y habilidad de interlocución institucional. Se le considera una figura de consenso dentro del episcopado colombiano, y su ascenso al cardenalato ha sido interpretado como una validación del Vaticano a su enfoque pastoral comprometido con la justicia social.
En foros internacionales, ha tomado parte en encuentros eclesiales de América Latina y ha sido identificado como parte del sector del episcopado que apoya las reformas promovidas por el papa Francisco.







