El balompié colombiano fue conmocionado esta semana por la sombra de un posible nuevo incidente de racismo señalado por el futbolista hondureño Rubilio Castillo, del Deportivo Pereira, quien acusó a Joel Contreras, del Once Caldas, de haberle gritado “simio” durante el encuentro que disputaron el miércoles pasado.
Este episodio, que aún no se ha aclarado, alerta a la Dimayor y a la Federación Colombiana de Fútbol, organismos que regulan el fútbol profesional en el país.
La escena fue impactante. Rubilio se encontraba llorando durante el partido mientras reportaba ante el árbitro y sus contrincantes el supuesto agravio racista. Un día después, el jugador relató lo que vivió.
“Me dicen simio, comentarios que no deberían hacerse (…); el árbitro no sé si se quiso hacer el desentendido, me afirmó: ‘no lo escuché’. Le manifesté que no me hablara así. Me menospreció, me faltó al respeto, no se juega con el racismo”, comentó el jugador en ESPN, y aseguró que con su equipo legal llegará hasta las últimas consecuencias.
Rubilio Castillo Foto:Win e ESPN
Respecto a este incidente, que no es nuevo (ver recuadro), hubo respuesta de la Asociación de Futbolistas Profesionales, Acolfutpro: “Es esencial erradicar actitudes inaceptables, tanto dentro como fuera del campo de juego. El respeto entre todos los participantes del fútbol es crucial en la creación de una cultura de paz y tolerancia. Para tener un mejor fútbol, necesitamos trabajar unidos”. El Deportivo Pereira, por su parte, apoyó al jugador.
A pesar de que existe una lucha global contra el racismo en el fútbol, encabezada por la misma Fifa, este tipo de denuncias son difíciles de sancionar al no contar con pruebas del agravio que permitan a las autoridades deportivas, en este caso al Comité Disciplinario de la Dimayor, abordar el asunto con sanciones ejemplares.
En el balompié colombiano han surgido repetidos casos de futbolistas o entrenadores que denuncian insultos racistas de otros actores del juego, no necesariamente de aficionados, aunque estos casos también han sido reportados.
¿Qué estipula el reglamento Dimayor?
Archivo de la asamblea de la Dimayor Foto:Dimayor
La Federación Colombiana de Fútbol (FCF), en su Código Disciplinario Único, clasifica estos casos en su artículo 92 sobre discriminación, que establece:
“Quien, a través de actos o palabras humille, discrimine o ultraje a una persona o grupo de personas por su raza, color de piel, idioma, religión u origen, de manera que ataque la dignidad humana, será sancionado con una suspensión de cinco (5) a diez (10) fechas. Además, se limitará el acceso al estadio para el infractor y se le impondrá una multa de treinta (30) a cincuenta (50) salarios mínimos mensuales legales vigentes”.
Aplicando este artículo, en 2018 se sancionó con 8 fechas al portero uruguayo Lucero Álvarez, quien jugaba en Once Caldas, por comentarios racistas hacia un jugador rival del equipo Águilas. Posteriormente, la sanción fue reducida a 5.
En este nuevo episodio, prevalece la versión del jugador que se manifiesta como agredido y la de aquel que niega haber utilizado dicho lenguaje racista, ya que Contrerasdesmintió de inmediato la imputación. “Lo único que le comenté fue ‘levántese’, y el otro se levantó prácticamente llorando, afirmando que yo le había dicho ‘simio’. En realidad, las cosas no son como se dicen”, señaló.
Contreras manifestó que Rubilio intentaba lograr su expulsión. Castillo añadió que comprende que Contreras pudo cometer un error y que podría reconocer su equivocación. No es la primera ocasión en que Rubilio realiza estas afirmaciones; ya lo había hecho en su país. La Federación de Fútbol de Honduras manifestó su apoyo.
Se anticipa esta semana el comunicado de sanciones, a la espera de si habrá alguna investigación abierta y si el caso, como ha sucedido anteriormente, es archivado por insuficiencia de pruebas.
El protocolo Fifa
Vinicius, jugador del Real Madrid. Foto:AFP
La Fifa ha establecido un protocolo con un gesto de brazos en forma de aspa para reportar abusos racistas durante los partidos de las asociaciones.
“El gesto conocido como de incidente racista tiene como propósito empoderar a los futbolistas, cuerpos técnicos y árbitros para que puedan hacer frente al racismo”.
Vinicius Foto:EFE
El árbitro llevará a cabo un procedimiento en tres etapas: interrumpir el juego, suspender temporalmente el encuentro y anularlo definitivamente.
El jugador que haya sido objeto del incidente realizará el gesto de alerta de racismo para notificar al árbitro, al capitán o a cualquier miembro del cuerpo técnico. El árbitro decidirá si es necesario interrumpir el encuentro.
Casos no sancionados en Colombia
El incidente más reciente en el fútbol colombiano fue la denuncia del jugador de Nacional, Marino Hinestroza, durante los cuadrangulares del torneo anterior, cuando aseguró que aficionados de Millonarios le hicieron gestos racistas en El Campín. Este caso no recibió sanción por falta de pruebas. Según información obtenida por EL TIEMPO, el Comité Disciplinario no pudo imponer castigo por falta de evidencia.
Marino Hinestroza celebra el segundo gol de Nacional al América. Foto:Jaiver Nieto. EL TIEMPO
En julio del año pasado, Elvis Perlaza, jugador de Santa Fe, acusó que el entonces DT del Pasto, el paraguayo Gustavo Florentín, le profirió insultos de índole racista.
Otro caso notable sucedió en 2023, cuando Marco Pérez, que jugaba para Águilas Doradas, denunció que Álex Mejía, quien era jugador del Unión Magdalena, lo llamó “esclavo”. Este caso tampoco avanzó por falta de pruebas.
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