Colombia
temen que sea otra víctima del fenómeno de la extorsión
La mañana avanzaba con normalidad en el centro de barranquilla cuando, hacia las 6:30 a.m. m., un ataque armado irrumpió y dejó sin vida a Rafael Ángel Osorio Peraltaun despachador de la empresa Cootransoriente que cumplió sus trabajos en la transitada esquina de la calle 38 con carrera 38.
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Sin previo aviso ya plena luz del día, un sicario se acercó caminando hasta su lugar de trabajo y le disparó en repetidas ocasiones, para luego huir en compañía de un cómplice que lo esperaba en motocicleta. De acuerdo con testigos que estaban en el lugar, el agresor vestía gorra, camiseta blanca y jeanprendas que fueron mencionadas de forma coincidente por varios de los presentes.
Los segundos posteriores al ataque
La situación habría ocurrido en cuestión de segundos. El hombre estaba en su puesto de trabajo, como todos los días, cuando el tipo caminando se le acercó y le disparó en varias ocasiones. La escena generó un breve instante de silencio que rápidamente se convertiría en caos.
Lo subieron a una bicicleta, intentando trasladarlo lo más rápido posible a un centro médico. Foto:redes sociales
Los comerciantes aledaños bajan las esteras, pasajeros refugiándose detrás de los autobuses y transeúntes corriendo entre calles angostas y toda la confusión, facilitan que el sicario huya entre la muchedumbre mientras trataba de ocultar el arma durante su huida. Un segundo individuo lo habría estado esperando en una moto.
Mientras tanto, Osorio Peralta quedó tendido sobre el pavimento. Conductores, mototaxistas y personas que pasaban por la zona corrieron a auxiliarlo. En medio de la tensión, lo subieron a una bicicleta, intentando trasladarlo lo más rápido posible al Nuevo Hospital General de Barranquilla.
Ese medio de transporte y solución repentina fue la única opción disponible ante la congestión del sector y la urgencia de la situación. Sin embargo, pese al esfuerzo ciudadano, el médico personal confirmará minutos después que Rafael había llegado sin signos vitalesdebido a la gravedad de las heridas.
En 2023, fue asesinado el gerente de la misma empresa, presuntamente por extorsión. Foto:redes sociales
Osorio, de 58 años y habitante de Sabanagrande, era una figura reconocida entre los conductores y trabajadores del sector. Había salido de su casa hacia las 4:00 a. metro. para comenzar su jornada, como lo hacía a diario.
Sus compañeros y la empresa lo describen como un hombre dedicado, organizado y respetuoso, cualidades que resaltó Cootransoriente en un comunicado emitido horas después del crimen. “Rafael fue una persona íntegra, responsable y comprometida con su trabajo”, expresó la empresa, al tiempo que rechazó categóricamente el acto violento y pidió a las autoridades esclarecer los hechos con celeridad.
Tras el ataque, unidades de la Policía Metropolitana de Barranquilla, la Sijín y el CTI de la Fiscalía llegaron al lugar para realizar la inspección técnica y recopilar testimonios. La Policía anunció que un grupo especial de investigación analizó el caso y que se analizan cámaras de seguridad de la zona, así como las primeras versiones entregadas por testigos, con el fin de establecer la ruta de escape de los responsables y las posibles motivaciones detrás del homicidio.
Extorsión, la línea de investigación que toma fuerza
Uno de los puntos que centran la atención de los investigadores es la posible relación del crimen con dinámicas de extorsión contra empresas del transporte público en el Atlántico.
Rafael había llegado al hospital sin signos vitales, debido a la gravedad de las heridas. Foto:redes sociales
Aunque la Policía no ha confirmado oficialmente esta hipótesis, es pertinente recordar que en 2023 fue asesinado el gerente de la misma empresa, Jorge Luis Meriño Mercadoen Santo Tomás, un caso que las autoridades vincularon directamente con presiones extorsivas. Por ello, aunque el móvil del ataque contra Osorio aún no está claro, la línea de investigación sobre extorsión cobra relevancia debido a este antecedente.
Por otra parte, los allegados del despachador descartan que Rafael tuviera conflictos personales o amenazas recientes. En declaraciones recogidas por medios locales, compañeros cercanos Insistieron en que Osorio era un trabajador tranquilo, dedicado y sin problemas conocidos con terceros. Estas versiones refuerzan la teoría de que el ataque no estaría dirigido contra él como individuo, sino que tendría relación con presiones contra la compañía o el gremio, algo que los investigadores aún no descartan.
Osorio, de 58 años, era habitante de Sabanagrande. Foto:redes sociales
Este homicidio ocurre en un contexto complejo para el sector transportador del Atlántico. En los últimos años, empresas intermunicipales, líneas urbanas y conductores independientes han denunciado amenazas, cobros extorsivos y ataques armados en distintos municipios. Aunque no todos los casos han sido esclarecidos, la recurrencia de estos hechos ha llevado a las empresas y el gremio transportador a parar, protestar y reclamar por mayor seguridad.
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Mientras avanza la investigación, Cootransoriente reiteró su llamado a las autoridades para proteger a sus trabajadores. En su comunicado, la empresa pidió medidas efectivas que garanticen la seguridad de operadores, despachadores y usuarios. La muerte de Osorio, en pleno centro y en una zona con alto flujo de personas, reabre el debate sobre el compromiso institucional con la situación de seguridad en la ciudad y el departamento.
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