Colombia
Tenía veinte minutos de haber llegado de estudiar y fue asesinada dentro de su casa.
Una adolescente de 17 años, aprendiz del SENA y residente del barrio Las Américas, en el suroccidente de Barranquilla, fue asesinada dentro de su vivienda tras la irrupción violenta de dos hombres armados.
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El crimen, ocurrido a plena luz del día, ha generado conmoción en la comunidad y volvió a poner en evidencia. el clima de violencia que enfrenta este sectordonde recientemente se registró una masacre que dejó tres muertos dentro de otra vivienda del mismo barrio. La mujer contestaba al nombre de Luzdaris Maickell Guerrero Corro y era Oriunda de La Guaira, Venezuela.
El caso ocurrio hacia la 1:00 de la tarde del miércoles 25 de febrero, en la calle 51B con carrera 2B. Según el relato entregado por los familiares, la menor había llegado aproximadamente veinte minutos antes de su jornada como aprendiz de diseño gráfico en el Centro Industrial y de Aviación del SENA.
En el momento del ataque, se encontró sola en la vivienda.. Su padre, su hermano y su novio habían salido por unos momentos a buscar unos listones de madera que necesitaban para una cerca. ese pequeño margen temporal Fue suficiente para que los sicarios aprovecharan la ausencia de otros adultos y forzaran la entrada.
Los agresores, vestidos de gris según testigos del sector, golpearon la puerta hasta derribarla e ingresaron directamente hacia el lugar donde se encontraba la adolescente. Allí le dispararon en cuatro ocasiones. Tras los impactos, huyeron sin dejar rastro y se perdieron entre las calles del barrio. Cuando sus familiares regresaron apenas unos instantes después, desafortunadamente ya no había nada por hacer.
Quería ser cantante y profesional.
La joven Guerrero es recordada por su familia como una estudiante responsable, dedicada al SENA y apasionada por el canto. En su casa, donde acostumbraba interpretar canciones de Patricia Teherán y Ana del Castillo, sus padres y parientes solían elogiar su talento.
La Policía ha reiterado que el caso tiene alta prioridad y que continúan las labores investigativas. Foto:redes sociales
Había terminado el bachillerato en diciembre del año pasado y ya estaba cursando un programa tecnológico, con aspiraciones claras de seguir adelante en su formación. El SENA Regional Atlántico, a través de un comunicado, lamentó el hecho, la descrita como una aprendiz talentosa y exigió justicia, subrayando que su vida fue truncada en un momento de crecimiento académico y personal.
Las unidades de Policía Metropolitana realizaron la inspección técnica del cuerpo y dieron inicio a la investigación del caso. De momento, no hay capturas ni hipótesis oficiales sobre el motivo del ataque. La familia insiste en que no existían amenazas, problemas ni antecedentes que pudieran explicar el crimen.
La adolescente, aseguraron, no tenía vínculos con actividades delictivas, no había recibido intimidaciones y se dedicaba únicamente a estudiar y ayudar en casa. La ausencia de cámaras en el tramo específico donde ocurrió el homicidio, un punto sin videovigilancia, ha dificultado aún más la reconstrucción del recorrido de los atacantes.
Un barrio ya golpeado por la violencia
El asesinato se registró tan solo una vez días después de otro hecho violento que sacudió al mismo barrio. El 14 de febrero, en plena tarde de Carnaval, tres hombres fueron asesinados dentro de una vivienda en la carrera 3A con calle 53, a pocas cuadras de la casa de la adolescente.
Fueron atacadas a quemarropa por un hombre armado que ingresó al inmueble. Foto:redes sociales
Las víctimas, trabajadores informales entre los 35 y 50 años, fueron atacadas a quemarropa por un hombre armado que ingresó al inmueble mientras compartían bebidas alcohólicas. En ese caso, como en este, los agresores actuaron con rapidez y huyeron sin dejar rastro. Tampoco hay capturas.
Las autoridades señalaron en su momento que una de las hipótesis sobre la masacre estaba relacionada con disputas entre estructuras criminales que operan en sectores del sur y suroccidente de la ciudad. Aunque no se ha confirmado un vínculo directo entre los dos casos, la cercanía temporal y la similitud en el modo de ataque han generado preocupación entre residentes de Las Américasque perciben un aumento en la violencia dirigida dentro de los espacios domésticos.
Una comunidad que exige respuestas
En el caso de la adolescente, familiares, vecinos y la comunidad educativa han insistido en la necesidad de avanzar rápidamente en las investigaciones. Para la familia, la ausencia de un motivo claro agrava el dolor. La joven, aseguran, “no se metía con nadie”. La casa donde ocurrió el crimen —una vivienda modesta, con habitaciones ajustadas y un patio donde la familia hacía arreglos— refleja la cotidianidad de una familia migrante que había encontrado en el estudio una oportunidad para proyectarse.
La institución y comunidad educativa ha condenado el hecho. Foto:Tomada de X: Gobernación del Atlántico
La Policía ha reiterado que el caso tiene alta prioridad y que continúan las labores investigativas. Sin embargo, en Las Américas persiste la sensación de vulnerabilidad. La combinación entre ataques directos, ausencia de capturas y vacíos de información ha dejado al barrio en un estado de incertidumbre.
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Mientras tanto, la muerte de la estudiante abre una delicada discusión sobre la seguridad en barranquilla y la capacidad de las organizaciones criminales para operar en barrios donde la vigilancia es limitada.
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