Economia
Termina la espera para saber si el FMI daría vía libre o no a extender cupo de crédito a Colombia: ¿qué se espera?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) suspendió en abril la Línea de Crédito Flexible de 8.100 millones de dólares que le otorga a Colombia desde el 2009 y supeditó su permanencia a la finalización de la consulta del Artículo IV que se está llevando a cabo en 2025, la cual ha incluido visitas de su equipo técnico a Bogotá.
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Este medio conoció que desde el Gobierno esperan que a finales de este mismo mes el organismo determine si mantiene o no esta línea de crédito, la cual está concebida para proporcionar apoyo financiero a los países con fundamentos económicos sólidos.
Reuniones de primavera del FMI. Foto:EFE
Para tener la última palabra, el FMI estaba esperando a conocer el plan de ajuste propuesto por el Gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, algo que ocurrió el pasado 13 de junio. Sin embargo, los analistas son pesimistas con la decisión que vendría. Incluso, un reciente informe del banco de inversión Goldman Sachs asegura que hay una alta probabilidad de que Colombia pierda la línea.
Esto por cuenta de la decisión del Gobierno de activar una cláusula de escape para saltarse por tres años las metas de déficit y deuda que se establecen en la ley de la regla fiscal, la cual existe en Colombia desde el 2011.
En concreto, el plan del Ministerio de Hacienda implica un desvío respecto de las metas fiscales para el 2025 de 2,1 puntos del producto interno bruto (PIB); para 2026, de 1,4 puntos del PIB y, para 2027, de 0,8 puntos del PIB. Con ello, los déficits totales proyectados por el Gobierno son de 7,1, 6,2 y 4,9 por ciento del PIB, en su orden.
Además, la deuda se incrementaría desde el 59,3 por ciento del PIB en 2024 hasta el 61,3 por ciento en el 2025, llegaría a 63 por ciento en el 2026 y a 63,8 por ciento en el 2027. Solo a partir del 2028 se reduciría de manera gradual hasta alcanzar 62,9 por ciento del PIB en 2030 y a 61,3 por ciento en 2036.
Desde el propio Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) han asegurado que no se encuentra una explicación suficiente de la pertinencia de la activación de la cláusula en una situación fiscal como la actual. Adicional a ello, que no soluciona ninguno de los desequilibrios estructurales que presenta el país.
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“La situación de las finanzas públicas es crítica. Los altos y persistentes déficits fiscales, las inflexibilidades estructurales del sistema presupuestal, la sistemática sobrestimación de ingresos tributarios y la ausencia de medidas suficientes de ajuste fiscal han derivado en retos crecientes para la sostenibilidad de la deuda y en presiones a la liquidez del Gobierno”, sostuvo el organismo independiente.
Germán Ávila, ministro de Hacienda. Foto:Néstor Gómez EL TIEMPO
Cuestas fiscales más enredadas
En abril, el FMI lanzaba advertencias sobre la economía colombiana, tales como que los déficits fiscales y la deuda se habían elevado “más de lo esperado” el año pasado. “El déficit se incrementó hasta el 6,7 por ciento del PIB en 2024 desde el 4,2 por ciento del PIB de 2023. Los déficits más elevados, junto con un peso algo más débil, situaron la deuda pública bruta en un 61,3 por ciento al final de 2024”, afirmaba.
Lejos de mejorar, en estos momentos los analistas vislumbran un panorama fiscal más complejo debido a la posibilidad de gastar más por la activación de la cláusula de escape. A ello se suma que tanto Moody´s como S&P Global Ratings le bajaron la calificación a Colombia por el deterioro proyectado de los indicadores de deuda, que se espera persista en los próximos años a raíz de déficits fiscales elevados y por encima de los límites establecidos.
“Aún no hay certeza, pero lo que sí es claro es que es difícilmente sostenible la línea de crédito flexible del FMI bajo la condición de haber suspendido la regla fiscal. Esta línea es para quién maneja de manera prudente y ordenada las finanzas; sin embargo, la decisión de saltarse las metas confirma la hipótesis de ser irresponsable y desordenado, luego es muy difícil que se sostenga”, le dijo a este medio el exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA José Manuel Restrepo.
Hay preocupación por las finanzas colombianas. Foto:iStock
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De acuerdo con las cuentas de la cartera de Hacienda, el déficit fiscal entre 2025 y 2027 superará en 1,4 puntos el que permitía la regla, lo que elevaría en 4,5 puntos la relación deuda neta / PIB y la llevaría a un máximo histórico de 63,8 por ciento en 2027.
“Un ajuste de esta magnitud no será posible sin reformas estructurales en materia tributaria y de gasto público, lo cual requerirá que el gobierno y el Congreso promuevan un consenso en la sociedad, para evitar que el país caiga en un precipicio fiscal”, señala el equipo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana liderado por César Pabón.
Si bien el Gobierno anunció que en julio presentará una nueva reforma tributaria con la que espera recaudar alrededor de 19,6 billones de pesos (1,0 por ciento del PIB), la mayoría de los analistas consideran improbable pasarla en medio del contexto político actual.
“La alerta más importante es la viabilidad política, pues es difícil que en el segundo semestre se apruebe una tributaria de tal magnitud”, dijo hace unas semanas José Ignacio López, presidente del centro de estudios económicos Anif.
Imágenes de la Bolsa de Valores de Colombia. Foto:Mauricio Moreno
¿Qué implicaciones tendría perderla?
Colombia ha tenido acceso a esta línea que constituye un cupo de crédito que facilita el acceso a liquidez inmediata desde su creación en 2009 hasta el presente. Además, hay que destacar que solo utilizó recursos de ese cupo en el 2020 a raíz de la elevada incertidumbre por la coyuntura de la pandemia del covid-19.
Según el propio Banco de la República, un beneficio importante de la línea radica en la señal que emite al mercado sobre la gestión prudente de la economía y su capacidad de respuesta frente a situaciones de crisis, reduciendo su vulnerabilidad a ataques especulativos. Así, actúa como un aval de excelencia ante la comunidad internacional y contribuye a la disminución de los costos de financiamiento externo y complementa la acumulación de reservas internacionales como una alternativa más económica que acumular y esterilizar reservas.
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Por tanto, dejar sin acceso a Colombia podría tener consecuencias en la economía como, por ejemplo, un mayor costo de financiamiento y mayores primas de riesgo lo que a su vez derivaría en un mayor pago de intereses sobre la deuda pública.
“Constituye un seguro contra los riesgos externos y mantiene la confianza de los agentes en la economía”, asegura el Emisor.







