Tecnologia
Tesla produce en masa celdas 4680 con electrodos secos en Austin
Tesla ha iniciado la producción masiva de celdas 4680 con ánodos y cátodos recubiertos en seco en Austin, reduciendo costos y simplificando la fabricación. Descubre cómo impacta en vehículos como el Model Y y Cybertruck.
Tesla ha dado un paso clave en el desarrollo de su célula de batería 4680 propia. En la fábrica de Austin ha comenzado la producción masiva de celdas con ánodos y cátodos recubiertos en seco. El formato 4680, un cilindro de 46×80 mm, reduce el número de celdas en el paquete y simplifica el ensamblaje. Además, eliminar las pestañas internas ha disminuido la resistencia y ha simplificado el diseño. El Model Y fabricado en Texas fue el primero en recibir estas celdas, seguido por una parte importante de la producción destinada al Cybertruck, que consume mucha energía.
El nuevo proceso no cambia la química de la batería. Siguen siendo celdas de iones de litio con electrolito líquido. Sin embargo, simplifique radicalmente la fabricación: en lugar de usar una pasta con disolventes, Tesla presiona la mezcla de material del electrodo en seco. Esto elimina las largas líneas de secado, reduce el consumo energético y recorta costes. Hasta ahora, la tecnología solo se aplicaba al año. Ahora se ha estabilizado para el cátodo de níquel, la parte más compleja.
Al mismo tiempo, Tesla está construyendo su propia cadena de suministro. Producirá cátodos en Texas y, a partir de 2025, reciclará litio en Robstown. Esto reduce la dependencia de mercados externos y minimiza los riesgos logísticos en un contexto de restricciones comerciales.
No obstante, no hay que esperar un aumento repentino de la autonomía de los vehículos. Los 272 Wh/kg mostrados previamente en el Cybertruck se debieron a cambios en la composición del cátodo y la estructura de la celda, no al nuevo proceso de fabricación. Los electrodos secos permiten teóricamente capas más gruesas y mayor densidad energética, pero Tesla aún no ha anunciado logros en esa dirección.
El impacto real está en la economía. Si la empresa escala esta nueva tecnología, el coste por kWh bajará. Esto abre posibilidades para modelos más baratos o mayores márgenes. La revolución de Tesla no está bajo el capó, sino en la propia fábrica.
