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The Dark Knight Returns de Frank Miller – Especial 40 aniversario
Polémico, legendario, influyente, controvertido, protofascista, libertario, revolucionario, inconformista, oscuro, divertido, distópico, idealista, realista, pesimista, optimista, transgresor, experimental… todos estos adjetivos se han dicho, entre muchos otros, sobre el cómic que nos ocupa.
Dark Knight Returns, El Regreso del Caballero Oscuro (o el Retorno de Caballero de la Noche como más o menos la tradujo VID) de Frank Miller cumple (ha cumplido/cumplirá) 40 años. Aún no nos hemos aclarado que si el 16 de febrero o en marzo (que tuvo que venir Rob Liefeld a documentar la polémica). Sea como fuere, en el mes del Carnaval y el amor conmemoramos una obra que ha sido calificada de muchas maneras debido a su polémica genialidad y es que Miller colisionó todas sus ideas y propuestas en un tebeo histórico. Agrupó todos los conceptos y pruebas que había hecho hasta el momento, los llevó mucho más allá y añadió nuevos.
DK es un catálogo de Millerismo lleno de hallazgos y de polémicas controvertidas, una de las obras más importantes de DC, de Batman y de un autor genial (a veces) pero que siempre da que hablar: Frank Miller.
Para conmemorar esta efémeride nos hemos reunido un grupo de redactores de la web para hablar de los mejores momentos de la obra. Se trata de una lista corta y subjetiva pero con la que queremos recordar uno de los tebeos que marcó a una generación e influyó en otras.
Os invitamos a que leais, comentéis y propongáis vuestros momentos favoritos (o menos favoritos) de uno de los cómics de DC que más han dado que hablar.
Participan los panas Antonio Bat-depeñas, Enrique Doblas-face, Raul Comisario Guti, Pablo-Bruce Sánchez y Juanjoker Carrascón.
Vamos allá.
El momento de Antonio Valdepeñas
Cuarenta años de una obra que, día tras día, semanas o meses, siempre se comenta; se deja en claro lo que representó para cada persona, su momento al leerlo y, por supuesto, los sesudos análisis donde se desgrana todo. Por ello, en esta fecha querría quedarme solo con unas viñetas y un personaje en concreto del que nunca se suele hablar, pero que comienza a condensar todo lo que el propio Frank Miller, ya depurado, se convertiría en su evolución final como dibujante y escritor en Sin City.
El personaje James «Jim» Gordon, el eterno comisario de policía, uno de los más cercanos compañeros de Batman en esta obra, está, como todos los que vemos pasar por ella, cansado, derrotado, sin ganas de seguir adelante; se aferra a una vida que ya desprecia. Las secuelas de décadas en Gotham City —50 años— son demasiadas para él y así se hace patente en este monólogo mientras lo vemos paseando.
Veo el rostro de un asesino que ni siquiera se afeita aún. Pienso en Sarah, lo demás es fácil.

Esta frase y los recuadros que Miller dibuja nos ofrecen ese Jim del que hemos hablado: derrotado; solo piensa en la muerte y en lo rápido y cómodo que está con ella al defenderse, mientras a su alrededor todo es miseria, nada es salvable, cuestionando cualquier aspecto o vecino de su ciudad, porque al final todo se reduce a sangre y a los beneficios que obtienes canibalizando a los demás a tu alrededor.
A todo ello no hay que olvidar el machismo y la hipermasculinidad que Miller hace patente en toda su obra. Jim y Bruce son hombres duros; como siempre, ahora lo son más. Ya no traen esperanza ni protegen a las personas, solo llevan consigo la venganza y el castigo para los criminales. La redención ya no sirve y las relaciones con sus allegados o amantes son un lastre que un hombre, el género masculino, no entiende ni debe hacerlo.
Solo al final, con la tragedia ya sobre nuestros —sus— pies, vemos florecer al Jim que conocemos, preocupándose por salvar a los demás y dejando claras partes de sus sentimientos hacia su mujer y su propia tozudez masculina, que en verdad solo es una frágil coraza para no parecer débil frente a quien más quiere; pues sin Sarah sabe que no es nada.
Todo es más fácil si piensa en ella, vivir es más facil si está con ella.

El momento de Roman de Muelas
Quiero una pieza suya, una pequeña pieza. A la salud de los viejos tiempos, sabes…»
La aparición de Oliver Queen (Green Arrow por si hay algún despistado) es un momento significativo, importante y que demuestra la maestría narrativa de Miller además de una de las mejores características de DK: el futuro distópico (o DCistopia).
Más allá de este universo crepuscular y esa oscurísima Gotham futurista, la aparición de Ollie nos sitúa en el universo DC. Nos dice que este futuro (o presente) es una posibilidad a partir de la continuidad oficial ya que hay restos de la Liga de la Justicia. Eso sitúa y engrandece la obra, abre la mente del lector, del fan y proyecta la luz en un posible universo alternativo. Nos dice: «Este cómic es algo más».
Además en cuatro o cinco líneas de diálogo magnificas define y proyecta a Green Arrow, a Batman y a Superman. Nos habla de hechos pasados (puro cine negro clásico americano) que permiten dar profundidad, personalidad y trazas de leyenda a los protagonistas.
Nos refiere también a hechos como el momento en que Ollie perdió el brazo por culpa de Superman («todavía duele cuando hace frío»), conflictos latentes en la historia de DC, la confrontación de personalidades contradictorias luchando en el mismo bando. Miller lo hace con elegancia y no nos da la batalla. La refiere, simplemente, permitiendo que sea la mente del lector la que proyecte las causas y consecuencias de ese duelo.
La eterna zanahoria de la tensión no resuelta entre los héroes más rebeldes Green Arrow (comunista) y Batman (libertario) contra el patriota Superman. Dos millonarios sin poderes contra un granjero superpoderoso. El campo contra la ciudad. La eterna deuda pendiente.
Miller nos lleva a un momento, a un mundo, donde la equidistancia es imposible («el planeta es demasiado pequeña para los dos»), donde todo va a desembocar en la batalla inevitable.

Qué bien define FM a los tres personajes, cómo demuestra el cariño que les tiene, su conocimiento de las leyendas de su infancia, de la cultura, del folklore pulp, de los mitos pop americanos. Frases perfectas, como diamantes, como las flechas de Green Arrow (ni que sea con la boca las va a lanzar).
Ollie da profundidad al millerverso de DK, da significancia, pone luz, explica hechos… y además nos devuelve al Green Arrow definitivo, el más auténtico… un viejo cascarrabias antifascista que se dejará la piel por un mundo mejor… y un poco de venganza también.
Eso sí, siempre bajo la vigilancia condescendiente del gran hermano-Superman. (Y luego nos escandalizamos con Crisis de Identidad).
Todo desembocará en una batalla final donde veremos los restos de la vieja liga jugando como piezas de un ejercito que se cae a cachos pero que aún así…
El momento de Pablo Sánchez
«Esta es el arma del enemigo. No la necesitamos. No la usaremos.»
Batman coge una escopeta y la parte por la mitad. Es un momento icónico de esa gran obra que es el Regreso del Caballero Oscuro. Pero hay algo raro en ella. Algo distinto. Un detalle que no puede pasar desapercibido al lector. Y es que en la escopeta que el cruzado enmascarado ha reventado está escrita la palabra “IA” o lo que es lo mismo, Inteligencia Artificial. El texto añade entre paréntesis «Incluso si te ríes de ella».
Vi este meme hace pocas semanas en Bluesky y me recordó la tremenda fuerza que tiene este momento en el cómic original. Los mutantes ahora, con el símbolo de Batman pintado en sus caras, se disponen a arrasar Gotham y es entonces cuando el héroe aparece montado a caballo, coge una de las escopetas de esta turba armada y ocurre el momento. El mismo Batman les recordará que sus armas son sus puños y su cerebro, recordándonos esa especie de tabú por parte del hombre murciélago con las armas de fuego.
Batman es fuerza de voluntad y determinación, y pocas veces se ha reflejado mejor en un cómic que en este Regreso del Caballero Oscuro. Como toda obra icónica, este momento, este discurso, siguen resonando 40 años después, especialmente en una sociedad, la norteamericana, que sufre una violencia aterradora por culpa de las armas de fuego. Batman, como tantas otras veces, enseña el camino. Ah, y que se j*da la IA.
El momento de Enrique Doblas
Hay 7 modos distintos de contra-ataque. Tres desarman con el mínimo contacto. Tres de ellos matan. Y el otro… DUELE.
Cierto que podía haber elegido una frase menos violenta, menos macarra, con unas consecuencias menos fascistas… pero claro, The Dark Knight Returns es también todo eso.
Además, que mi yo adolescente no me lo perdonaría, después de que se me grabara a fuego y la utilizara en mil bromas, cientos de chulerías y otros tantos sueños de ser alguien que no era.

Sí, RDK trata de un fascista macarra y violento que ya no es lo que era. Pero también es sobre luchar por lo que importa, la dignidad de los oprimidos, el poder de la simbología… Es una obra maestra multifacética que toca la redención, el inmovilismo, el fanatismo, la corrupción, el sacrificio, el edadismo, la manipulación.
Es un canto al poder del pueblo… hecho por un fascista macarra y violento. Así que, si algún día te ves en la oportunidad de pegarle una patada a un Trump, un Netanyahu o un Bezos, no olvides que, de todos los golpes posibles, hay uno que DUELE.
El momento de Raúl Gutierrez
Quiero que recuerdes, Clark. En todos los años venideros, en tus momentos más privados, quiero que recuerdes mi mano en tu garganta. Quiero que recuerdes al único hombre que te venció.
Con esta frase el Bruce Wayne de Dark Night Returns, un Batman viejo y cansado, pero que compensaba su experiencia y astucia con la falta de fuerza física debida a su edad, remataba a un Superman mascota de un gobierno totalitario, haciéndole entender a golpes y a cambio de un dolor insufrible que el Hombre de Acero no estaba acostumbrado a sufrir, que la lealtad al poder establecido no siempre es el camino correcto, y desde luego, no a cualquier precio.
Este momento, esta frase, encarna muy bien lo que es Dark Knight Returns. Esa mezcla de fascismo individualista con anarquismo sin un objetivo claro. La lucha de un hombre que a estas alturas de la vida, no es ni mucho menos buena persona, contra un sistema que le oprime, pero al que pretende cambiar por una opresión propia, construida por él mismo. La lucha contra Superman, que simboliza todo lo bueno que la humanidad tiene que dar… en manos de un alienígena.
Un momento con el que Frank Miller dejaba clara cuál era su visión de los superhéroes, siguiendo la estela del por aquel entonces, reciente Watchmen de Alan Moore, si bien con una pespectiva diferente, más conservadora y filofascista.

Sin embargo, todas estas reflexiones no llegarían a mí hasta mucho después de leer este cómic por primera vez. Dark Knight Returns llegó a mí cuando yo tenía dieciséis años, y ya hace veintidós de aquello. Por aquel entonces tenía ya gran amor por los cómics de superhéroes, pero me terminaba de atrever a entrar del todo en aquel mundillo, a riesgo de que me llamaran friki (en fin, qué le vamos a hacer, complejos de juventud). Y fue precisamente mi adolescencia de aquel momento, la que hizo que gracias a este cómic tuviese mucha tirria a Superman, viéndolo siempre como un individuo con mucha suerte que utilizaba sus dones para ponerse al servicio de un gobierno que no lo valoraba lo suficiente.
Por supuesto, esa visión no es cierta, ni lo era entonces, ni lo era cuando Frank Miller la puso sobre la mesa. Solo era cierta en el contexto de la obra de Miller, un contexto oscuro y muy deprimente en el que si había un Superman tenía que ser éste, puesto que la esperanza que simbolizaba la S de su pecho, hacía tiempo que había muerto.
Frank Miller fue el primero en hablar de la dicotomía entre el murciélago y el kriptoniano en tiempos modernos, de hacernos ver más allá de las aventuras del uno y del otro, y no el primero pero si uno de los muchos que nos demostraron que se podía hablar de política y de sociedad a través de los cómics y de que estos, no eran solo para niños.
Un momento que definió mi vida como lector y como fan de los superhéroes.
El momento de Juanjo Carrascón
“This should be agony. I should be a mass of aching muscle–broken, spent, unable to move. And, were I an older man, I surely would… But I am a man of thirty–of twenty again. The rain on my chest is a baptism–I’m born again.”
Cuando se habla de portadas icónicas en la historia del cómic, es imposible no detenerse en la imagen que abre The Dark Knight Returns (1986), de Frank Miller. A veces no damos la importancia que se merece a la portada de un cómic. Para mí, una buena portada no es un simple reclamo para comprar esa entrega; más lejos de la verdad. Lo importante es, por un lado, ser una especie de baliza donde sabemos a dónde vamos, y en segundo lugar ser una clara manifestación de intenciones. En este caso The Dark Knight Returns tiene dos maravillosas portadas que abren y cierran una obra maestra. Son la puerta de entrada y de salida a la historia que Frank Miller nos cuenta.
La primera portada; una silueta negra de Batman contra un cielo azul eléctrico atravesado por un rayo. No sólo es la mejor portada de The Dark Knight Returns, sino que es una de las más potentes en el medio. Minimalista, violenta y poética al mismo tiempo. Esta portada resume en una sola imagen todo lo que esta novela gráfica representa; el regreso de un mito en un mundo que ya no cree en héroes.

La composición es engañosamente simple. No encontramos multitud de personajes, ni explosiones, ni un fondo urbano reconocible. Encontramos una figura oscura saltando, o quizá cayendo, en medio de una tormenta. El contraste entre el negro absoluto y el azul intenso crea una sensación de energía contenida.
Lo que más me gusta de esta portada es que no muestra un rostro, ni una expresión, ni siquiera un símbolo claramente visible. Es pura silueta. Y, sin embargo, no hay duda de quién es. Esa decisión artística convierte a Batman en algo más que un hombre; lo transforma en idea, en símbolo eterno.
La elección del color azul no es casual. No es el azul optimista de las historias clásicas, sino un tono frío, casi eléctrico. Sugiere deshumanización, un futuro sombrío y un ambiente cargado de violencia. El rayo, por su parte, no ilumina el mundo, sólo revela, por un instante, la figura de El Caballero Oscuro. Es un destello breve, como si la esperanza fuera algo fugaz pero intensamente brillante.
Por otro lado, si hay una portada que compite directamente con la del rayo en The Dark Knight Returns, es la del número #4: el enfrentamiento entre Batman y Superman bajo un cielo rojo encendido. Ver a dos mitos chocando frontalmente en una composición tan cruda y simbólica es una declaración artística y narrativa.

Por otro lado, en la portada del número 4 el fondo rojo domina todo. Sugiere ruptura, conflicto, un punto sin retorno. Sobre ese fondo, las figuras de Batman y Superman aparecen congeladas en el instante previo a un choque de titanes.
Esta portada redefine a ambos personajes. Superman aparece casi como una fuerza institucional, recto, casi inamovible. Batman, en cambio, parece compacto, brutal, decidido a golpear incluso si eso significa romper el status social imperante.
Frank Miller consigue hacer que el lector sienta que está presenciando algo prohibido. Durante décadas, estos personajes habían coexistido como aliados. Verlos enfrentados en una portada tan directa era casi un sacrilegio. Y precisamente, por eso, es tan impactante, o lo fue en su momento.
En definitiva, la portada del número final de The Dark Knight Returns no solo promete un combate: anuncia una redefinición del mito.
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