Economia
Madre e hijo construyen futuro juntos en obra Buen Comienzo de San Cristóbal

La historia de trabajo en obra familiar comenzó hace casi un año cuando Gladys Marín Ospina, de 43 años, llegó al terreno donde se levanta el futuro jardín Buen Comienzo Chambacú en la vereda Palenque, San Cristóbal. Después de quedar desempleada como auxiliar de enfermería en Bello y enfrentar la crisis de abandono familiar, un contrato inicial de dos horas para limpiar una oficina cambió su destino. El ingeniero a cargo notó su determinación y la mantuvo en el proyecto.
¿Cómo surgió el trabajo en obra familiar en Medellín?
Gladys se desempeña como auxiliar de enfermería para los trabajadores del proyecto, mientras que su hijo Alejandro Álvarez Marín, de 23 años, también enfrentaba desempleo antes de integrarse como ayudante tras tres meses de espera. Actualmente, ambos laboran juntos diariamente en la construcción que beneficiará a cientos de niños de la zona. “Tenemos muy buena comunicación”, reconoce Gladys con orgullo. “Acá, dentro de la obra, más nos unimos”.
El vínculo entre madre e hijo se fortalece en el ambiente de construcción. Alejandro destaca que trabajar con su madre le permite aprender más y aspirar a convertirse en oficial de obra. Para él, esta experiencia va más allá de un salario: “Saber que uno fue parte de todo esto es algo muy lindo, porque es un legado de la familia”, comenta el joven.
Infraestructura social que genera empleo local
El jardín Buen Comienzo Chambacú representa más que una obra de construcción; es un símbolo de oportunidad para familias que enfrentaban situaciones de vulnerabilidad. Según información del proyecto, la obra ha contratado a decenas de trabajadores locales, brindando estabilidad a comunidades del corregimiento. El mezcladoras de cemento y el acero que retumban contra la montaña son prueba del movimiento económico que genera empleo digno.
La resiliencia de Gladys y Alejandro inspira a otros en San Cristóbal. Ella trabajó durante 14 años en la vereda antes de enfrentar la crisis laboral, y hoy es pieza clave que ensambla múltiples tareas en el proyecto. Ambos se despiertan antes de que salga el sol para enfrentar juntos el rigor de la construcción, demostrando que el trabajo en obra familiar puede ser estable y transformador. En unos meses, cuando vean a los primeros niños entrando al jardín, comprenderán el verdadero alcance de su legado, según declaró Alejandro a autoridades locales de Medellín.
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