La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) presentó su Informe más reciente sobre el nivel de los embalses que proporcionan agua a Bogotá, mientras que algunos continúan en una tendencia ascendente, otros generan preocupación.
Las precipitaciones e inundaciones que se han manifestado en Bogotá han llenado de optimismo a los residentes de la capital debido al posible fin del racionamiento del agua que podría llegar pronto.
El embalse de Neusa, que principalmente abastece a los acueductos de Cogua y Zipaquirá, presenta un 81,47 por ciento de su capacidad, evidenciando una tendencia a aumentar.
Visita al embalse de Chuza en el Páramo de Chingaza Foto:Sergio Acero
Por otro lado, el embalse de Sisga que llega directamente a Bogotá, presenta una tendencia a la baja y cuenta con un 56,80 por ciento de su capacidad.
A continuación, la CAR reportó el estado del embalse Tominé que abastece a la planta de Tibitó, la cual proporciona agua potable a Bogotá y otros municipios de la sabana, encontrándose en un 41,22 por ciento.
Embalse de Tominé Foto:Archivo El Tiempo / Rodrigo Sepúlveda
Mientras tanto, los embalses del ‘Agregado Norte’, conformados por los embalses de Chisacá y Regadera, presentan una tendencia estable, ya que el embalse de Chisacá se encuentra en tendencia ascendente con un 83,69 por ciento de su capacidad, mientras que el embalse de Regadera disminuyó a 105 por ciento.
En lo que respecta al Agregado Sur, que comprende Chuza y San Rafael, se encuentra en un estado de descenso, ya que el embalse de Chuza tiene un nivel de 32,94 por ciento de su capacidad, mientras que San Rafael tiene un 61,76 por ciento.
Para concluir, el sistema Chingaza se mantiene en un 39,71 por ciento de su capacidad, siendo uno de los más críticos hasta el momento en cuanto a niveles de embalses.

