Colombia
“Cinco Años Después de la Pandemia: La Fascinante Odisea de un Octogenario que Pasó 517 Días Aislado en Teusaquillo”

Hace cinco años, cuando la pegajosa sustancia mortal del virus coronado abrumaba al planeta y sembraba terror por la mortalidad, don Germán Jurado Flórez, contador de profesión, se acercaba a los 80 años. Desde el primer confinamiento de la COVID-19, llevaba un registro minucioso en hojas de agenda de los 517 días que permaneció aislado en su hogar situado en Teusaquillo. Tal vez su caso sea un récord insólito de contención en la capital.
Jurado reside en un apartamento minimalista donde todo está accesible. Hombre de estatura media, con barba y patillas encanecidas, voz profunda y testimonios precisos. Porta una boina de pico de pato que combina con el parche y el tapabocas, emblema de la trágica y devastadora pandemia.
El virus se propagó por Asia y Europa y los hospitales no podían hacer frente a la avalancha de pacientes, así que muchos debían ser enviados a su hogar sin vida. Gobiernos de diversas naciones cerraron fronteras y obligaron a sus ciudadanos a cumplir un confinamiento estricto. La alarma mundial se encendió debido a los miles de contagios y decesos, con una rapidez abrumadora que superaba la más escalofriante ficción.
La temible infección cruzó el Atlántico y llegó a América. El 21 de marzo de 2020, el Ministerio de Salud y Protección Social reportó el primer deceso por Covid-19 en Colombia: el de un taxista de 58 años, en Cartagena. El 6 de marzo se confirmó en Bogotá el primer caso de Covid-19: una pasajera que arribó al aeropuerto El Dorado procedente de Milán dio positivo y fue puesta en cuarentena.
El 19 de marzo, la alcaldía de Claudia López convocó a un simulacro preventivo. El 21 declaró la alerta amarilla, y el 25 decretó el primer confinamiento obligatorio, establecido hasta el 5 de abril, que se extendió durante 5 meses. Fueron tiempos de picos desbordantes de contagios y centenares de fallecidos, con un total de 15,503 muertes registradas por el observatorio de salud de Bogotá.
Resistencia
A partir del 25 de marzo y durante 517 días, Jurado Flórez solo tuvo contacto con su familia a través de las pantallas del celular y el computador. En 2017, había sido hospitalizado durante dos meses por complicaciones relacionadas con el páncreas, diabetes y próstata, y en ese periodo, un tumor le arrebató su ojo derecho.
Con tal carga de enfermedades y a una edad considerable, don Germán, entre marzo de 2020 y junio de 2022, con decidida valentía enfrentó la dura prueba de su existencia al librarse del virus letal que provocó en Colombia un saldo mortal de 142,722 víctimas y cerca de 15 millones a nivel mundial.
Jurado observa por la ventana de su refugio que da al parque de Teusaquillo, conocido como parque O’Higgins, en homenaje al general Bernardo O’Higgins, el Bolívar chileno. Esa cristalera se asomaba a su confinamiento cuando resonaban trompetas y violines de mariachi, en busca de propinas que les permitieran sobrevivir. O, cuando grupos de personas vulnerables, agitando un trapo rojo, clamaban por algo de comer.
Recuerda, don Germán, que el confinamiento estricto, la fe y las medidas de prevención fueron determinantes para evitar el contagio. “De los 517 días que estuve encerrado, solo salí tres veces, protegido de pies a cabeza, para la aplicación de las vacunas”, afirma.
-¿CÓMO FUE ASUMIR UN CONFINAMIENTO TAN PROLONGADO?
Como si estuviera en una prisión de cinco estrellas, pero sin mujeres, billar ni trago – dispara con ironía –. Por eso anotaba cada día que pasaba. Y también por mi afición a los números. Me levantaba temprano para hacer ejercicio, preparar mis alimentos, echar ropa a la lavadora y trabajar en mis asuntos contables.
Mi hija Adriana traía el mercado, los medicamentos y lo que necesitara, además de venir a cortarme el cabello. Los chequeos y controles médicos fueron virtuales. Por suerte, no tuve complicaciones de salud. El tiempo se me pasaba entre trabajo, lectura, música y películas.
Atendiendo Comunicaciones. Tras la Cena, Caía en Profundidad una cama.
Puedo afirmar que Gocé del Aislamiento Ya que Me Sentí Seguro, Resguardado y Ocupado, sincrónicamente del sen el teatro y el sufrimiento de las familias que perdían a sus seres Amados, La Mayoría ViJos como yo; y El Caos Económico, El Desempleo, El Hambre que se Hizo evidente en Los Más Desfavorecidos; Y la Locura, Entre Tantas Locuras, Que Representó la otra Cara de la Pandemia.
Lecciones de Vida
Jurado menciona la Imprudencia de Aquellos que no Cumplían las Sugerencias Sanitarias, Ignorando el Inminente Contagio. Los que llevaban la Mascarilla en el Mentón o en el Cuello, o simplemente no tenían intención de usarla. Un Estornudo o un ataque de tos sin protección eran actos de muerte.
Germán comparte que esa Fase le sirvió para confrontarse a sí mismo y reflexionar. Foto:Cortesía: David Rondón Arévalo
Aquellos que se escapaban a pasear fuera de Bogotá, ignorantes del severo daño que al regresar podría causar a sus seres queridos. Acciones similares a las descabelladas de Quienes Alquilaban Garajes y Bodegas para Fiestas clandestinas de Hasta Tres Días. Y los disturbios e incendios que causaron destrucción, más muerte y contagio.
-Don Germán, ¿cuál fue la mayor lección que le dejó la pandemia, el encierro?
Cola nos creímos que la tragedia mundial iba a corregirnos y sensibilizarnos como seres humanos. Pero fue todo lo contrario: ni con Las Vidas Perdidas, El Sufrimiento y la Frustración, logramos Despertar Conciencia.
Solo hay que echar un vistazo a lo que nos sucede Hoy: El Mundo bajo el Control de Un Séquito de Poderosos y Millonarios empeñados en Hacer Estallar El Planeta, Oídos Sordos a Los Rápidos Avisos del Cambio Climático. Llevados por la Ilógica Ambición de Acumular Más Riqueza. Sin lugar a dudas, Estamos en un pre apocalipsis. DUELE POR LOS QUE VIENEN DETRÁS.
Jurado Añade que El Aislamiento, como nunca en sus 85 Años, le Permitió confrontarse a sí mismo, en un Ejercicio de Reflexión sobre la Vida y La Muerte; Un ajuste de cuentas de aciertos y errores, un agradecimiento al creador por todo lo experimentado, y una Oportunidad para -Echar a Andar el Carrete de las nostalgias.
Recuerdos del Pasado
Recordó, Cuando desde Su Natal Bucaramanga, en Calidad de Desplazado por la Violencia, llegó a Bogotá en 1954, a los 16 Años, alquilando un cuarto en una Casa del Barrio Santa Inés, Antes de Que Esos inmuebles se convirtieran en el Peligro y decadente ‘CARUCHO’.
Su Primer Trabajo en la Ciudad fue como Fabricante y Distribuidor de Quesos y Mantequilla en la Agencia Chester, Propiedad de Unos Polacos, Situada en El Barrio Santa Fe. Aprendió el área de contaduría por iniciativa propia.
“Contador de soja desde 1958 y aficionado Taurino desde 1966, desde cuando mi Padre me llevaba a las ferias de pueblos de Santander. Tuve oficina independiente de asesorías contables en la calle 14 con carrera séptima. Me casé, formé una familia, y así continúo, un mesero, un contable, un martillero”, Aclara Jurado.
Don Germán fue Anfitrión del Recordado Animador y Presentador de la Televisión Colombiana, y Comentarista Taurino, Fernando González Pacheco, Desde que Abrió las puertas del Museo Restaurante Divisas y Caireles en Teusaquillo, Hasta que Cerró definitivamente cuando empezó a enfermarse.
Su establecimiento se convirtió en un Punto de Encuentro y Tertulia de Empresarios, Toreros, Cuadrillas, Artistas, Periodistas Taurinos y Aficionados de Ley, Representantes de Peñas como la Macarena y La Giralda, donde jurado pereció. Con Augusto del Olivar y Hernando Suárez Albarracín, Fundó El Programa ‘Viernes.
‘Taurino’, que emitía la emisora Kennedy.
“Pacheco solía llegar con frecuencia a medio día. Almorzaba y posteriormente se dedicaba a las cartas de póquer. A su alrededor se reunían personalidades del toro y la televisión, como Héctor Jiménez, Edilberto Ardila, Óscar Silva, Óscar Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, Óscar, Óco, Óco, Óco, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, Óscar Gil, el Gil, el Gil, el Gil, el Gil, Óscar Gil, Óco, Óco, Óco, Óco, Óco. Alfonso González, Neftalí Montaña, Consuelo Zamudio, Álvaro Ruíz y Mauricio Figueroa, entre otros.
Así como célebres cuartilleros del redondel como Hernando Espinosa y Bárcenas, Néstor ‘ñoaron’ Giraldo, Orlando Pión y José Gabriel Ortiz, el afamado ‘Flaquirri’, querido amigo de Pacheco, quien desesse Jurado, emocionado ante las imágenes del ayer.
De sus tres descendientes, Adriana Jurado Varón, su mano siempre dispuesta en el amor y en las adversidades, además de su peluquera de confianza, concluye: “Mi papá nos va a enterrar a todos. Admirable su fuerza de voluntad y capaz de resistir ante la dificultad. Siga protegiendo”.
Parodiando el tanguillo por bulerías de Joaquín Sabina, el relato sonoro de Don Germán Jurado Flórez podría titularse ’85 años y 517 noches’.
Ricardo Rondón Chamorro
Especial para El Tiempo
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