Economia
“Descubriendo a un Coloso Oculto: El Grupo Trinity, el Mayor Inversor Colombiano en España”

Grupo Trinity es, quizás, uno de los grupos más recientes en el mercado colombiano, con ‘solo’ alrededor de 18 años de trayectoria. En la actualidad, es la matriz de una red empresarial de cerca de 15 firmas, y controla cuatro de ellas: Acerías Paz del Río; Coquecol (empresa de carbón metalúrgico); Clarel, su cadena de tiendas de belleza en España, y recientemente Juan Valdez España, en asociación con Procafecol.
En las demás compañías, como Home Burgers España, la cadena de restaurantes Smile, que incluye marcas como La Pinta, Verano, Ideal y Tercer Piso; el Grupo Heroica, propietario de los centros de convenciones en Cali, Cartagena y San José de Costa Rica, así como Wonder Travel (una plataforma de turismo), entre otras, posee participaciones significativas pero no controladoras.
Sus ingresos sobrepasan los 1.000 millones de dólares y cuenta entre su equipo con más de 14.500 empleados.
Su situación es muy notable, ya que, por un lado, ilustra el ejemplo empresarial de los desafíos que las compañías enfrentan ante las tensiones comerciales y la incertidumbre tanto global como local; pero, por el otro, las oportunidades internacionales que surgen. Mientras Acerías Paz del Río y su negocio de carbones están atravesando momentos difíciles debido a las amenazas de incremento de aranceles por parte del Gobierno Trump, el aumento de la oferta de hierro y acero de China, y la caída del precio del carbón, Grupo Trinity es, actualmente, el principal inversor colombiano en España.
¿En qué entorno se está moviendo? “La inestabilidad es global. Estamos viviendo en la actualidad, más que nunca, en tiempos volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. Solo el año pasado se llevaron a cabo más de 70 elecciones presidenciales, más de la mitad de la población mundial se dirigió a las urnas y estamos observando cada día noticias sobre cómo se reconfigura el ajedrez político. Y un presidente americano que desea reafirmar su liderazgo global a través de su estrategia de guerra comercial y política arancelaria. Todo esto ha generado una considerable incertidumbre y ruido”, afirma Iván Trujillo, CEO del grupo.
En Colombia, el contexto no es menos desafiante y difícil. A pesar de que la economía creció el año anterior, la dinámica todavía está distante de su potencial. Las tasas de interés, que, aunque han estado en una tendencia de reducción, continúan altas. La inflación aún se mantiene lejos del rango objetivo del Banco de la República y la tasa de desempleo se encuentra en doble dígito. “Todo esto está sobre una base que he denominado las tres íes: inseguridad en aumento, incertidumbre creciente e informalidad laboral muy elevada, además de una advertencia sobre los temas de estabilidad fiscal en Colombia. El déficit fiscal del año pasado cerró en algo más del 6 por ciento. Se señaló por primera vez en la historia que se incumplió el mandato de la regla fiscal, lo cual es muy alarmante y redirige la atención de las agencias calificadoras nuevamente hacia nuestra evaluación crediticia”, añade Trujillo.
En lo que respecta al acero, queafectó a Paz del Río. El año pasado se registró un exceso de stock chino que estaba ingresando al mercado colombiano, en un contexto donde las obras de infraestructura y la construcción de vivienda no han tenido el mismo dinamismo de años anteriores. Al parecer, la principal influencia en el ámbito de obras proviene del metro de Bogotá, para el cualAcerías Paz del Río suministra el 35 por ciento de sus necesidades. La magnitud del asunto chino es monumental: “China, en un turno de 13 horas, produce lo que toda la industria siderúrgica colombiana genera en un año, y ese exceso de inventario se acumulaba en diversos puertos del mundo, con la sorpresa de que la mayoría de países ya contaban con aranceles para proteger sus industrias, mientras que Colombia aún no lo tenía. El acero chino –explica Trujillo– ingresó a precios depredadores, perjudicando el mercado local. Luego, afortunadamente, llegó la salvaguardia que estableció una tarifa del 30 por ciento, lo que ha permitido que los precios se ajusten de manera natural.”
En este momento, el peligro proviene de los anuncios del presidente Donald Trump, acerca de la imposición de aranceles al acero que podría ocasionar una desviación en el comercio. Según Trujillo, esto implicará una reconfiguración de las cadenas globales de suministro. Acerías Paz del Río produce para el consumo local y no exporta, por lo tanto, el arancel no le afectaría. Sin embargo, de manera indirecta, impacta en la desviación comercial, ya que el acero que anteriormente se importaba desde Estados Unidos ahora enfrentará una barrera arancelaria y, por ende, buscará naturalmente nuevos mercados sin el impacto del arancel.

Respecto al carbón metalúrgico, su precio, que antes se situaba en aproximadamente 450 dólares por tonelada, hoy apenas alcanza los 170 dólares. Adicionalmente, se han registrado aumentos en los costos de transporte y efectos internos como el impuesto al carbón debido a la conmoción interior.
Los optimistas
Sin embargo, mientras las tensiones se manifiestan en el sector del acero y el carbón, en el ámbito de servicios y comercio minorista, Grupo Trinity ha tomado una posición destacada, comenta Trujillo, al convertirse en el mayor inversionista colombiano en España, con recursos que superan los 100 millones de euros. “España debe contar con aproximadamente 1.100 empresas en Colombia. Por su parte, Colombia, el año pasado, tenía alrededor de 15 empresas en ese país. Por lo tanto, existía un desbalance que creo que ya está cambiando poco a poco”, señala.
Grupo Trinity ingresó al mercado con la adquisición de Clarel, una red de 1.014 tiendas en España y 3.600 empleados. Esta empresa cerró 2024 con 342 millones de euros en ingresos. Con Home Burgers, Trinity apoya la apertura de 50 puntos de venta en los próximos cinco años.
| Foto: Alejandro Acosta
Además, ha anunciado la colaboración con Procafecol para el desarrollo de 140 tiendas de Juan Valdez en España durante siete años, con una inversión cercanas a los 40 millones de euros. La oportunidad que identificó Grupo Trinity es que Juan Valdez tiene un poco más de600 establecimientos, de los cuales 180 se encuentran fuera de Colombia, las demás están ubicadas en el país.
“El convenio firmado nos otorga la posición de franquicia maestra, que posee la exclusividad en territorio español, pero también la primera opción para el mercado europeo. Este es un acuerdo que tiene aspiraciones y toda la capacidad para expandirse en Europa. Dado que se trata de un proceso que debe llevarse a cabo con mucha cautela, de manera muy delicada, es imprescindible realizarlo por etapas”, comentó Trujillo.
Sin embargo, el acuerdo tiene desarrollos que van más allá de las tiendas. Se introducirá en el canal horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) para ofrecer lo mejor del café prémium colombiano y la marca Juan Valdez en esos mercados.

Trujillo aclara que desde hace un año han estado operando en la empresa conjunta con Juan Valdez, con la misma perspectiva que han mantenido con el resto de inversiones: “Uno, un profundo respeto hacia España, sus instituciones, su cultura, su tradición y su gente. No venimos con ánimo colonizador para alterar las reglas de juego ni nada por el estilo. Dos, con una visión de motivación, inspirar a más empresarios colombianos y latinoamericanos para que también vean en el país ibérico y en Europa una oportunidad, así como un mercado dinámico y muy atractivo. Y tres, con una perspectiva a largo plazo. No son entradas oportunistas, no somos un fondo de capital privado, que al entrar lo hace para deshacerse, sino que deseamos construir una red y un trayecto empresarial que perdure por generaciones”.
En el desarrollo del escenario local, caracterizado por la incertidumbre, la consulta popular y las reformas del Gobierno, Trujillo indica que “estamos atrapados en un cortoplacismo muy peligroso. Nuestra agenda parece estar definida por los 140 caracteres del día en las redes sociales”.
Respecto a la consulta popular, aunque admite que es un mecanismo constitucional y legal, completamente válido, opina que no debe ser un medio que facilite “un atajo a las decisiones del órgano legislativo”.

Afirma que la incertidumbre es una mala enfermedad. “Es como cuando uno tiene fiebre: para su actividad, no responde con la rapidez que desearía y lo que hace la incertidumbre al final del día es dar un fuerte golpe al ecosistema y al clima de inversión en Colombia. Sin inversión no hay crecimiento”, advierte. Y añade: “No hay mejor lucha contra la pobreza, mejor bandera social que promover una agenda de crecimiento económico”.
Para Trujillo, el crecimiento económico no debería ser una bandera que corresponda a la derecha, al centro o a la izquierda, “debería ser el común denominador de cualquier sistema ideológico, porque solo con crecimientos se pueden financiar y sustentar las grandes transformaciones sociales y especialmente las que necesita Colombia”, dice, y concluye: “Debemos continuar trabajando y manejando esa incertidumbre; avanzando con optimismo, con esperanza y con la determinación de seguir construyendo sobre lo que hemos logrado”.






