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Un iPhone con un muelle gigante, con ventanas flotantes y con aplicación completa de Archivos. En definitiva, un iPhone con iPadOS. Y existe. No oficialmente, pero sí de forma “alegal”. Un logró explotar el código de iOS 26 con el usuario que instalale un sistema propio de los iPad.
Y aunque Apple ha cubierto bien a iOS para impedir esta ejecución en las versiones más recientes de iOS 26.1, lo que se vio con este cortar es todo un adelanto del software “especial” que se ha filtrado ya para el iPhone plegable.
Apple se queda sin excusas técnicas


Imagen: TechExpert2910 en Reddit
Aunque la compañía de Cupertino nunca ha abordado el por qué no lleva funciones propias de iPadOS al iPhone, se podía entender que quizás había alguna limitación técnica que, dado el hardware del iPhone, imposibilitaba su uso. Pero ya hemos visto que no es así. Menos aún cuando sobre el papel ya sabemos que los iPhone tienen mejor hardware que algunas gamas de iPad.
Usar funciones iPadOS como la de tener múltiples ventanas en un iPhone no es tan cómodo en un iPad por cuestiones de tamaño. Y es posible que también a efectos técnicos corra todo mejor en dispositivos como el iPad Pro M5. Pero la posibilidad está ahí.

Un usuario, tal como él mismo contó en Reddit, logró engañar al sistema operativo de su iPhone 17 Pro Max para que creyese que está ejecutándose en un iPad. Al fin y al cabo, tanto iOS como iPadOS comparten buena parte del código. Y esto demuestra que en el iPhone están también funciones exclusivas del iPad, solo que Apple las deshabilita y oculta.
Logró esta hazaña mediante un exploit y mostró cómo se desbloquean todas las funciones de iPadOS. Era como tener un iPhone en miniatura, viendo funciones avanzadas como la multitarea, app de Archivos con funciones adicionales o un dock con muchas más aplicaciones. Y esto incluye también poder interactuar con el iPhone en un monitor con teclado y ratón con la versión de escritorio que también tiene iPadOS.
No hay un “Apple DeX” y quizás el motivo sea el más evidente
Como ya anunciamos previamente, Apple ha ‘capado’ esta posibilidad. La vulnerabilidad explotada fue corregida rápidamente en las versiones más recientes, cerrando el acceso a estas funciones ocultas. Esto refuerza la idea de que Apple prefiere mantener una clara separación entre dispositivos y experiencias, aunque el hardware ya permite ir más allá.


Imagen: Samsung
Algunos fabricantes Android ofrecen la posibilidad de conectar el móvil a un monitor y que este se ejecuta en pantalla grande con nuevas funciones añadidas que de forma normal no tienen (como el Samsung DeX). Apple no tiene nada de esto y, quizás, haya una razón de peso y que precisamente comenta el usuario que logró ejecutar iPadOS en un iPhone.
El ‘hacker’ cree que una funcionalidad de este tipo podría canibalizar las ventas de iPad y Mac. Y si bien es cierto que seguiría habiendo funciones diferentes entre ambos, especialmente en los Mac, integrar funciones de escritorio a un iPhone es un serio riesgo.
Más allá de la experiencia de usuario, esta estrategia permite a Apple mantener un flujo de ingresos constante, no solo por hardware, sino también por accesorios y servicios asociados. Por eso, aunque técnicamente sea posible ejecutar iPadOS completo en un iPhone o permitir que este se conecte a monitores externos, la decisión de mantenerlo bloqueado no parece casual, sino una medida calculada para mantener el equilibrio comercial que les sigue manteniendo con buenos ingresos.
¿Y qué hay del futuro del iPhone plegable?
Todos los filtros apuntan de forma clara a que Manzana lanzará su primer plegable en septiembre del próximo año. Y como llegar ocho años después del primer plegable parece demasiado, la firma californiana tiene más grabada que nunca la idea de llegar tarde, pero hacerlo mejor. Y para eso tiene que diferenciarse.


Render conceptual del iPhone plegable de 9to5Mac
El primer punto clave de esa estrategia de diferenciación pasa por hacer que la arruga central sea prácticamente invisible y todo a punta a que ya se ha logrado con éxito en los prototipos finales. El otro está en el software y, pese a que las filtraciones son más discretas, no es complicado imaginarse por dónde irán los tiros.
No parece claro que el sistema del iPhone plegable vaya a ser tal como es iPadOS y menos aún cuando esté cerrado. Sin embargo, tiene sentido que al desplegarlo nos encontremos con Funciones más completas que den sentido a tener un iPhone tan grande. Y es que un iOS actual, pero en pantalla grande, suena demasiado poco tentador.

Hasta ahora, la competencia se ha centrado en tratar de traer aplicaciones optimizadas a ese tamaño desplegado, así como a favorecer el tener múltiples aplicaciones abiertas y visibles al mismo tiempo. Es previsible que Apple haga lo mismo, pero también es de esperar que traigan algo más.
Y en ese “algo más” está el asunto. No sabemos el qué. Ya advertíamos de que las filtraciones son muy vagas al respecto, pero cabe esperar que Apple logre integrar una función lo suficientemente diferencial como para pensar que ha merecido la pena esperar tantos años por un iPhone plegable. Y que merezca la pena pagar los más de 2.000 euros que ya se vaticina que costará.
Los desarrolladores serán vitales una vez más
Parte fundamental para el éxito de cualquier cambio tan radical en el iPhone está en cómo afecta al ecosistema de aplicaciones ya la experiencia diaria del usuario. No basta con tener un hardware más grande y funciones desbloqueadas, los desarrolladores deben adaptar sus aplicaciones para aprovechar las nuevas posibilidades de multitarea, ventanas flotantes y soporte externo. Razón por la que, quizás, en la WWDC26 de junio podría adelantarse algo.
Apple lleva años fomentando que los desarrolladores creen apps universales que funcionan en iPhone, iPad y Mac, pero el iPhone plegable con una suerte de iPadOS requeriría un salto adicional en esa estrategia. La curva de adopción dependerá en buena medida de la rapidez y calidad con la que la comunidad se adapte a este nuevo paradigma.
Además, para el usuario medio, un iPhone con funciones de iPadOS pero en un factor de forma más pequeño podría ser una experiencia a doble filo: mucho potencial, pero también un posible aumento en la complejidad de uso. Apple tendrá que encontrar el equilibriobrío perfecto entre potencia y simplicidad que tanto caracteriza al iPhone tradicional para que esa transición sea exitosa y mantenga su sello de experiencia premium.
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