Las tiendas de barrio y los minimercados, que son el corazón del canal tradicional en Colombia, cerraron el primer semestre del año en un escenario de consumo debilitado: las ventas en valor retrocedieron 1,9 por ciento frente al mismo periodo de 2024, mientras que las transacciones cayeron 9,8 por ciento y las unidades vendidas bajaron 9,9 por ciento, según el informe de cierre semestral elaborado por Servipunto, la unidad de analítica de Servinformación.
De acuerdo con la información, el contraste con el desplome en el número de compras y unidades vendidas revela un fenómeno más profundo: los consumidores compran menos veces y en menor cantidad, aunque pagan más por cada transacción. El pago promedio nacional subió 8,8 por ciento, una cifra que no logra compensar la pérdida de volumen y explica por qué el valor total de ventas terminó en rojo.
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Según explica Juan Pablo Muñoz, líder de análisis de Servipunto, “los indicadores del canal tradicional muestran señales mixtas: aunque el gasto por transacción aumenta, las personas compran menos veces y en menor cantidad. Este fenómeno refleja una contracción real del consumo, aún en medio de una inflación más contenida”.
El informe recoge una mejora puntual en julio y es que por primera vez en el año el canal tradicional mostró crecimiento mensual, con ventas al alza de 2 por ciento.
Además, en el séptimo mes del año, la caída de transacciones fue la más moderada del año (6,2 por ciento) y el ticket promedio superó los 10.000 pesos por primera vez en 2025.
No obstante, el repunte mensual es insuficiente para contrarrestar las pérdidas acumuladas del semestre y de acuerdo con la información, no atenúa el impacto estructural en unidades y frecuencia de compra.
La presión de nuevos impuestos, la lenta recuperación del poder adquisitivo afectan las ventas Foto:Archivo/EL TIEMPO
¿Por que bajan las ventas?
Servipunto atribuye la debilidad del canal a varios factores que operan simultáneamente. Por el lado de la demanda, el consumidor se muestra cauteloso por la presión de nuevos impuestos, la lenta recuperación del poder adquisitivo y la incertidumbre macroeconómica han reducido la frecuencia de compra.
Mientras que por el lado de la oferta, la recuperación de márgenes por parte de la industria y el ajuste de precios en insumos también están en los motivos que han presionado al alza el ticket promedio, sin traducirse en mayores ventas en volumen.
Además, dice el análisis, que las expectativas del comprador y la búsqueda de ahorro han llevado a priorizar unidades esenciales o a optar por presentaciones más económicas, afectando el comportamiento por categoría y reduciendo la rotación de inventarios en la tienda de barrio típica.
Los hogares de menores ingresos mantienen el patrón de compra en tiendas de barrio, Foto:John Jairo Bonilla. EL TIEMPO
Comportamiento por estratos y regiones
Si bien el golpe no ha sido uniforme, dice el informe que los niveles socioeconómicos bajo y medio concentran más del 80 por ciento de las ventas del canal. En el semestre, solo el nivel bajo registró crecimiento, con un 1,3 por ciento, mientras que los niveles medio y alto cayeron 2,7 y 7,5 por ciento, respectivamente.
“Esto sugiere que los hogares de menores ingresos mantienen el patrón de compra en tiendas de barrio, mientras que segmentos más acomodados recortan consumo o migran a otros canales”, destaca.
En términos regionales, Cali y Medellín aparecen como focos de resiliencia, pues el gasto promedio por compra en estas ciudades supera el promedio nacional en 1.047 y 665 pesos, respectivamente, con crecimientos interanuales en el ticket de 9,5 por ciento en Cali y de 8,3 por ciento en Medellín.
Sin embargo, la venta promedio por tienda ofrece matices, en Cali apenas crece 0,8 por ciento, Medellín cae 2,9 por ciento y Bogotá registra una pérdida más marcada de 4,7 por ciento. Es decir, aunque hay mayor desembolso por transacción en algunas plazas, eso no necesariamente se traduce en mayor facturación por tienda en todos los casos.
¿Qué se está comprando y qué no?
De las 37 canastas que mueve una tienda de barrio promedio, cuatro concentran más del 60 por ciento de las ventas. El comportamiento por categoría es heterogéneo:
Bebidas (29,7 por ciento del total): crecen 2,9 por ciento en valor, pero pierden 7,6 por ciento en volumen.
Lácteos y huevos (13,4 por ciento de participación): presentan una ligera contracción en ventas (0,2 por ciento) y en unidades (0,9 por ciento).
Pan y productos de panadería: es una única categoría con crecimiento tanto en valor como en volumen (0,2 por ciento).
Arroz: en el caso del producto esencial está perdiendo participación; representa el 53 por ciento de su categoría pero vio su participación caer 2 puntos porcentuales frente a 2024, afectado por sobreoferta y el estancamiento de precios.
Sobre la fechas tradicionalmente elevadas para el consumo —como el Día de la Madre y el Día del Padre— tuvieron un impacto mínimo.
Las ventas en esas fechas apenas aumentaron 1,5 por ciento y 0,5 por ciento, respectivamente, mientras que las unidades y transacciones siguieron en terreno negativo.
Según el informe, las festividades regionales como San Pedro y San Juan, que suelen concentrar más del 11 por ciento de las ventas de junio, aportaron apenas 0,4 puntos porcentuales, confirmando la baja elasticidad del consumo frente a eventos.
El trabajador puede resolver sus dudas usando el asistente virtual. Foto:Zebra
De acuerdo con los datos, este panorama plantea desafíos concretos para los tenderos, porque hay inventarios menos dinámicos, presión en márgenes por productos básicos y la necesidad de ajustar surtido y estrategia comercial. La caída en la frecuencia de compra obliga a los tenderos a replantear la oferta con más paquetes, presentaciones económicas, combos, y a mejorar la experiencia en tienda para mantener la preferencia del cliente.
Mientras que para la industria y los distribuidores, la recomendación que hacen los expertos es flexibilizar condiciones comerciales (plazos, descuentos por volumen), colaborar en promociones con reglas claras y garantizar suministro estable para evitar rupturas que empujen al cliente a canales alternativos.
Ante este entorno, Servipunto y analistas del canal proponen varias tácticas prácticas como el revisar surtido y darle prioridad al de mayor rotación y alternativas económicas que respondan a la compra.
Además tener promociones simples y visibles junto a la disponibilidad en unidades puede mejorarse con combos junto con las alianzas comerciales y acuerdos con distribuidores para mejores términos financieros y entregas más frecuentes.
Otra de las recomendaciones es la digitalización parcial con pagos electrónicos, catálogos digitales y pedidos por WhatsApp para facilitar reposición y fidelizar.
Los analistas esperan cierta estabilidad en la segunda mitad del año con una inflación anual menor al 7 por ciento, muy por debajo del 13,34 por ciento del 2023 y señales de repunte en julio, sin embargo, aseguran que la recuperación plena del canal tradicional dependerá de la mejora del poder adquisitivo, del impacto de medidas fiscales y de la capacidad de la industria y los tenderos para ofrecer alternativas de precio y valor que atraigan compras más frecuentes.
Mantener la cercanía con el cliente, simplificar la oferta y mejorar la eficiencia operativa serán claves para transformar las señales mixtas de 2025 en una recuperación sostenida.
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