Economia
“¿Cumplió o quebrantó el Gobierno la regla fiscal en 2024? La presidenta del Carf revela la verdad”

La presidenta del Comité Autónomo de la Regla Fiscal, Astrid Martínez, responde a las declaraciones de instituciones de investigación económica como Fedesarrollo, que sostienen que en el 2024 el Gobierno infringió la regla fiscal mediante ‘contabilidad creativa’. ¿Cuál es la respuesta de la doctora Astrid?
Al entender que la regla fiscal tiene como propósito establecer metas de déficit fiscal y deuda, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), que usted lidera, ha ganado relevancia, similar a la que tiene la junta del Banco de la República para el control de la inflación. Sin embargo, tengo la impresión de que el Carf cuenta con escaso personal y aún no ha podido formar el equipo necesario…
Actualmente contamos con el equipo mínimo, ya que, como nos indican en Hacienda, nosotros como nadie conocemos las limitaciones…
Es necesario confiar en el comité que usted preside. Pero surge la interrogante de cuán autónomo puede ser el Carf. Ustedes operan desde el Ministerio de Hacienda y reciben financiamiento del Gobierno…
El Banco de la República es autónomo por disposición constitucional. Nosotros estamos adscritos al Ministerio de Hacienda por mandato legal, pero los integrantes del comité son como los de la junta directiva del Banco de la República. También tenemos períodos fijos, lo que permite mantener la independencia. Y al ser nuestros conceptos no vinculantes, ya que no somos un organismo político, sino técnico, podemos acudir al Congreso a aclarar todos estos asuntos que hemos tratado hoy las dos. Proporcionamos elementos de análisis en los mercados, que son los acreedores, entre los cuales hemos logrado bastante confianza, dado que aprecian nuestro carácter técnico, que es nuestra razón de ser. Existen otros organismos de control fiscal, como la Contraloría General de la República y el mismo Confis, que deben responder ante el Congreso en términos políticos. Nosotros ofrecemos insumos técnicos, y lo hacemos con total autonomía.
¿Se han sentido en algún momento presionados por el Gobierno, doctora Astrid, en sus funciones?
No, en absoluto.
Comencemos con una pregunta de actualidad. ¿Cuál es su opinión sobre que Fitch Ratings haya mantenido la calificación al país, pero haya modificado la perspectiva fiscal de estable a negativa?
Que el comunicado de la calificadora pone de manifiesto las vulnerabilidades de las finanzas públicas, de las cuales el Carf ha estado advirtiendo desde el año pasado. Es decir, se hace referencia a la necesidad de medidas correctivas para estabilizar las finanzas públicas, debido al riesgo de que la deuda siga aumentando por encima del umbral legal.
Esperemos que ese informe de Fitch no eleve los intereses de la deuda. El Gobierno ya paga cada año cerca del 4,7 % del PIB por ese concepto. Eso equivale a casi tres veces lo que se destina a inversión. ¿Cómo podemos salir de este embrollo?
Estas discusiones siempre conducen a un aspecto fundamental, que es el crecimiento de la economía. Para lograr una consolidación fiscal, es necesario que haya crecimiento. Si no conseguimos un crecimiento económico más robusto, no podremos salir de esta situación.
Estas discusiones siempre llevan a un tema que es bien central, que es el crecimiento de la economía. Para poder hacer consolidación fiscal tiene que haber crecimiento.
Además, en esta época coinciden un gran déficit con una significativa falta de liquidez del Gobierno. No hay recursos para pagar a nadie…
Efectivamente, la disponibilidad de caja es bastante crítica, lo fue en el último trimestre del año; y este año comenzó con un programa mensual de caja muy dependiente de la evolución del recaudo. Esa parte no la podemos…
monitorear ya que la Dian no divulga su plan mensual de recaudación. Disponemos de un indicador que identifica una estacionalidad en los ingresos, como los períodos de pago; por ejemplo, durante la temporada de las declaraciones de impuestos de las empresas y de las personas. Hemos creado un camino para verificar mes a mes la evolución de esta recaudación, ya que constituye una alerta de suma importancia tanto para la situación fiscal como para la liquidez.
A propósito, ¿es verídico que el Gobierno infringió en 2024 la regla fiscal, como sostiene una entidad tan respetada como Fedesarrollo? ¿El Carf estaría dispuesto a aceptarlo?
La regla fiscal se cumplió en 2024, tal como lo ha declarado el ministro de Hacienda y como lo establece el Confis, que es la máxima autoridad fiscal del país.
Fedesarrollo sostiene lo contrario. Incluso se menciona que lo disimularon mediante lo que llaman contabilidad creativa…
Se generó una discusión técnica en el Carf junto al Ministerio de Hacienda sobre el tema de las transacciones únicas, y elaboramos un concepto no vinculante que fue remitido al Confis, que es el que finalmente dirime estas discusiones técnicas. Por lo tanto, no podemos tener dos realidades: una en la que no se cumple la regla y otra en que sí se cumple. Este aspecto ya fue decidido por el Confis.
El ministro de Hacienda ha declarado que la regla fiscal debe evolucionar…
Observaremos cuál es la propuesta y también participaremos en las discusiones correspondientes. Nosotros manifestamos que no creíamos que la disminución en la recaudación en 2023 fuera imprevista; el ministerio ha presentado sus argumentos para sostener que efectivamente lo fue, y la discusión técnica se ha centrado en eso. En este punto, no diría que hay contabilidad creativa, aunque todas las personas tienen derecho a opinar al respecto.
El argumento de que el Gobierno no cumplió la regla fiscal proviene del hecho de que el déficit permitido era del 5,6 % del PIB y en realidad fue del 6,8 %. ¿Cómo puede un gobierno cumplir sin cumplir?
No nos estamos pronunciando sobre el déficit total, sino sobre el déficit primario. La ley establece que debía ser del 0,2 por ciento del PIB y si las transacciones únicas que se aprobaron hubieran sido las que mencionamos, dicho déficit hubiera ascendido al 1,8 por ciento. Lo que señalamos con respecto al déficit total es más general, en el sentido de que tras la pandemia y durante esta hubo un déficit total del 7,8 por ciento, y buscamos un camino para reducir ese déficit total. El déficit del Gobierno Nacional central disminuía hasta el 4,3 en 2023, que fue un año algo excepcional, debido a los precios favorables del petróleo y el carbón, y porque el crecimiento en 2021 y 2022 fue muy elevado. En 2023 bajó y afectó la recaudación de 2024. Por lo tanto, la meta era menor, es decir, había un mayor déficit, subiendo de 4,3 a 5,6, y esto no se cumplió por todas las razones que estamos comentando.
¿Cree que el Gobierno está realizando previsiones de ingresos sobre una base inflada, como también sostiene una entidad tan respetada como Fedesarrollo? En 2024 se presentó el problema de los litigios, que supuestamente se resolverían generando un aumento del recaudo, y no ocurrió tal aumento.
Lo relacionado con los litigios lo discutimos. El Gobierno también mencionó la no deducibilidad de las regalías, y al respecto, en las transacciones únicas iniciales, el concepto del Carf fue favorable; a principios de mayo y junio se realizaron esos reconocimientos iniciales. Para ese año, efectivamente encontramos diferencias entre lo que proyectaba el Gobierno y lo que calculamos nosotros.
El Gobierno enfrenta una gran rigidez en el gasto, lo reconocemos, y debe esforzarse para buscar los ingresos que permitan reducir ese desbalance y cumplir con las metas
¿Cuáles son esasdiferencias?
Una primera es que debido al gasto de 12 billones de pesos que no fueron aprobados por la ley de financiamiento, el Gobierno debía realizar un aplazamiento inicial por esa misma suma. Nosotros afirmamos: bien, ahí hay una intención de recorte; cuando este se materialice, nosotros lo incorporamos en nuestras cuentas. Así que, ahí están 12 billones de pesos de diferencia que posee el Gobierno y nosotros no. Además, hay una diferencia de 34 billones de pesos en las proyecciones; algunas se deben a la administración de la Dian y otras a la forma en que conectamos recaudo y crecimiento. Ajustamos a la baja, digamos, la proyección de la gestión de la Dian, y ellos estiman que son 14 billones, nosotros consideramos que son 6, junto con 25 billones adicionales que pensamos que no se van a recaudar si observamos cuál ha sido la relación entre recaudo y crecimiento del PIB en el pasado, que se considera una especie de elasticidad de recaudo. En total, esto suma 46 billones de pesos, lo que decimos que implica que debe haber un ajuste que pueda ser el resultado o bien de un recorte por esa cifra o de ingresos que se generen por la gestión que realmente se ejecute, o por una reforma tributaria, o por otras medidas que le competen al Gobierno. Pero nosotros nunca entramos a su casa para decirles cómo debe llevarse a cabo ese ajuste. Eso es labor de Hacienda.
¿O sea, ustedes no emiten juicios sobre futuras reformas tributarias?
No, afirmamos: hay un ajuste que es imperativo. Y el Gobierno enfrenta una considerable inflexibilidad del gasto, lo reconocemos, y debe hacer el esfuerzo para buscar ingresos que reduzcan ese desbalance y garantizar el cumplimiento de las metas. Para este año ya se presenta un déficit menor, un déficit total del 5,1 por ciento y un déficit primario de 0,2 por ciento.
Ciertamente, es importante señalar que en este país hay poca capacidad de maniobra presupuestaria. Colombia cuenta con uno de los sistemas de gasto más estrictos a nivel mundial, ya que todos los nuevos ingresos ya están asignados para algún tipo de gasto específico. El Sena, el ICBF, las pensiones, las Fuerzas Armadas y la Policía, etc…
Que ya han sido determinados por la ley o por la Constitución.
Desde su perspectiva, doctora Astrid, ¿cuál sería el recorte necesario para que en 2025 no se comprometa el cumplimiento de la regla fiscal?
Sería de 46 billones. Ya sea a través de recortes, ya sea a partir de incrementos en los ingresos, o una combinación de ambas opciones.
Una vez más, retomo lo dicho por Fedesarrollo; allí, sus analistas estiman que el recorte del gasto debería estar cerca de dos puntos del PIB, es decir, casi tres reformas tributarias, eliminando los intereses…
La cifra de la que hablamos incluso es más alta, ya que no estamos considerando el aplazamiento del gasto como un recorte de gasto; así que faltarían 12 billones más.
¿No será que el actual nivel de gasto es insostenible, por un lado, y que hay que ajustarse a la realidad de un recaudo más bajo, por el otro?
O incrementar el recaudo. Eso siempre se encuentra en la ecuación. Por eso, la gestión de la Dian es crucial, porque hay elusión y evasión, ¿no? Con el Estatuto Tributario debería ser posible mejorar la gestión; se le han proporcionado herramientas y financiamiento; además, existe un contrato de préstamo con el BID, firmado en 2021, para optimizar los sistemas tecnológicos de la Dian.
Si habláramos de recorte del gasto, doctora Astrid, desde su perspectiva, ¿dónde sería más efectivo recortar: en funcionamiento o en inversión?
No, el gasto en funcionamiento es el más rígido que existe. Por eso, el gasto en inversión siempre termina siendo el sacrificado. En esencia, el esfuerzo debe realizarse para generar espacio para el gasto en inversión. Además, la inversión pública resulta fundamental para respaldar la inversión privada en numerosos sectores.
Por ahí leí que el aumento, digamos, burocrático del Gobierno ha sido increíble…
No sé cómo lo cuantifican. Nosotros en servicios personaleslo tenemos catalogado en la categoría de gasto inflexible.
¿Qué opinas sobre la contratación reiterada de personal, o sobre el aumento de contratos de prestación de servicios?
No puedo afirmar que las personas que se han incorporado no sean indispensables, no tengo forma de evaluarlo. La información que poseemos en relación a los servicios personales es de total inflexibilidad. De hecho, llevamos años enfrentando esa dificultad en cuanto a la plantilla, y lo que anteriormente se conocía como plantas paralelas, ¿verdad? Dado que las plantas han restringido su crecimiento de manera significativa, con medidas que se implementaron hace mucho tiempo. Eso se compensa con órdenes de servicio, ¿no? Lo que deberíamos examinar es cuáles de esas órdenes de servicio son prescindibles, y si es necesario realizar recortes adicionales.
Bueno, para concluir, a usted la describen como una demócrata con inclinación hacia el centro-izquierda. ¿Se atreve a comentar sobre la actuación de este gobierno? ¿Se siente desilusionada, en paz o ‘siguiente pregunta, amiga’? (Risas).
No, soy una persona que tiene un sentido de las instituciones muy arraigado, y esa es mi guía para emitir juicios al respecto. Considero relevante que en este gobierno haya habido una manifestación continua de la intención de cumplir con la regla fiscal, y eso lo valoro. Cuando alguien dice: “no, eso no se llevó a cabo y entonces, ¿para qué la regla fiscal?” yo respondo ¡no! O sea, ¿qué pasaría sin regla fiscal? Esa es una institución que debemos proteger.
Sería un caos…
Este es mi punto de vista respecto a la administración macroeconómica, en lo que soy completamente ortodoxa, como economista. Este es un activo sumamente valioso, y si eso falla y la inflación se dispara, quienes más sufren son los más desfavorecidos. Por lo tanto, es un activo que todos debemos defender.
MARÍA ISABEL RUEDA
Colaboradora de EL TIEMPO






