Por su parte, el presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores (SAC), Jorge Enrique Bedoya, dijo a este Diario, que “sin duda alguna la pandemia y sus efectos marcaron un antes y un después en términos del costo de vida y de muchos de los gastos de los hogares. En el caso del sector agropecuario, además del efecto pandemia por una caída inicial de consumo de algunos alimentos por el cierre de canales como colegios, corrientazos, restaurantes, que tuvo primero un efecto de caída de precios, por caída de consumo, que llevó ligeramente a la quiebra a productores de sectores como la papa, después vino el rebote del consumo y, por ende, del balance de oferta y demanda que derivó en mayores precios, transitorios, claro por el incentivo a recuperar producción”.
Sostuvo el dirigente gremial, que “luego vino la invasión de Rusia a Ucrania y con ello el incremento de precios de fertilizantes y materias primas para alimentación animal. Lo cual presionó mucho el costo de producir comida. Sin embargo, y como usted lo ha podido ver en los datos del DANE, dependiendo del balance entre oferta y demanda, tenemos meses en que los precios caen y otros en los que suben. Finalmente, mucho depende del rol que juegan los comercializadores que llevan los productos al consumidor final y que como tienen costos de venta (trabajadores, energía, transporte, etcétera.), y claro, su margen de ganancia, eso también influye en el costo para el consumidor”.
Paros y bloqueos
Mientras tanto, el exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, señaló que “en los índices de inflación hay ítems que suben y otros que bajan; lo importante es el conjunto. En los últimos meses, la inflación que iba muy bien y se ha complicado un poco, por eso el Banco de la República ha estado cauteloso en bajar las tasas de inflación. Han subido algunos importados, el gas y los impuestos, lo mismo que la electricidad, e igualmente el transporte carretero, que ha estado muy afectado por paros y bloqueos. Pero el alza en el combustible e inseguridad han hecho que los precios de los fletes para el transporte de carga aumenten hasta un 30%”.
Indica el exministro, que “el sector de transporte de carga en Colombia ha sido afectado este año por la inseguridad, en particular por actos de terrorismo y extorsión a empresarios y conductores. La presidenta de Colfecar, Nidia Hernández, informó que, en sus 25 años en el sector, nunca había visto que declararan a empresas de transporte como “objetivo militar. La fuerte presencia de grupos armados en departamentos como Norte de Santander, Chocó y Cauca ha impedido el tránsito las 24 horas, obligando a trabajar solo en horario solar. A esto se suma el incremento en los precios del diésel, que representa el 40% de los costos, junto con los impuestos, lo que ha llevado a que 174 empresas se declararan en insolvencia el año pasado. Esta es una de las noticias más inquietantes de las últimas horas”.
Las reformas
Por su parte, el profesor de finanzas y experto analista de la Universidad del Rosario, Henry Amorocho, dijo a este Medio sobre el impacto de la inflación, que “los factores internos que están ocurriendo indiscutiblemente obedecen a factores estructurales y ambos se encuentran en una dulce melodía de ser el uno el financiador del otro. Veamos, desde hace casi 35 años se vienen produciendo aproximadamente un promedio de dos reformas tributarias en cada periodo gubernamental y es porque está subiendo casi siempre más el gasto que el ingreso y entonces encontramos que todas las administraciones no generan un compromiso claro con el ajuste en el gasto, salvo algunas muy pequeñas excepciones, todos los gobiernos han sido gastadores en estos últimos 35 años y los ingresos no van en la misma dirección por una gran razón, porque indiscutiblemente estamos pensando en gastar, pero no estamos pensando en cómo generar una efectividad en el sistema tributario”.
Sostiene el experto que “por eso las rentas básicamente casi siempre van rezagadas con respecto a los gastos porque se ha convertido en un discurso durante 35 años, la lucha contra la evasión y contra el contrabando y la necesidad de hacer una reforma tributaria estructural, eso básicamente se ha convertido en la recomendación de todos estos años y no se ejecuta realmente por parte de ninguna de las administraciones. Estamos acostumbrados a reformas fiscalistas, a reformas de corto plazo, a reformas que no van a generar un cambio sustancial en la efectividad y la productividad tributaria, entonces se le sigue cobrando impuestos a las mismas personas, se le sigue subiendo las tasas, se sigue aumentando la base tributaria y esto va aumentando los costos de producción y desde luego van produciendo y ayudando a producir la inflación.
El factor tierra
El académico explica que “hay que buscar la manera de hacer un estudio claro de por qué el precio de nuestro factor tierra es tan alto porque eso encarece mucho los costos de producción”.
Asegura Amorocho que “nuestra inflación básicamente obedece a una circunstancia en que nos acomodamos a una cultura en la cual nos defendemos con más precios que no son lo suficientemente controlados y además esto se conjuga con un Estado que no está controlando suficientemente su gasto y está justificando en aumento de reformas tributarias y deuda pública en aumento del gasto que va traducido también en aumento de precios”.

