Colombia se prepara para un cambio demográfico sin precedentes: en menos de 50 años tendrá una de las poblaciones más envejecidas del mundo, con menos trabajadores, más adultos mayores y un sistema pensional sometido a fuerte presión fiscal. El reto no solo es social, sino también económico: el envejecimiento podría restar hasta 1,8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB y abrir un vacío de ingresos para millones de jubilados, así lo analizaron César Pabón, director de Investigaciones de Corficolombiana y Andrés Velasco, presidente de Asofondos en el marco de la Convención Internacional de Seguros de Fasecolda.
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“El ritmo de envejecimiento poblacional será más acelerado, por encima del de Europa y Estados Unidos”, advierte Andrés Velasco, presidente de Asofondos, al presentar el más reciente análisis sobre la transición demográfica en Colombia.
Según el directivo, “la población menor de 44 años caerá en las próximas décadas, compensada en parte por el aumento de mayores de 45”, lo que modificará la estructura etaria y aumentará la relación de dependencia. Además, “el colombiano promedio tiene mayores ingresos laborales que consumo entre los 29 y 52 años, mientras que en el resto de las edades suele ser deficitario”, reflejando el desafío de financiar la vejez.
Desde el análisis de Corficolombiana, se confirma que el déficit del ciclo de vida —la diferencia entre lo que una persona produce y consume— “podría aumentar en 4,7 puntos del PIB hacia 2070 por el mayor gasto en personas mayores”.
La velocidad de este cambio será inédita: a Colombia le tomará apenas unas décadas llegar a un nivel de envejecimiento que a Europa le costó un siglo.
El valor de las pensiones depende del salario que se devenga y las semanas cotizadas. Foto:iStock
Velasco advierte que “la reducción en la fuerza laboral podría restar hasta 1,8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB hacia 2070”. Esto responde a que habrá menos jóvenes ingresando al mercado laboral y más salidas por jubilación, con una posible reducción de 3,3 millones de trabajadores según Corficolombiana.
El mercado laboral ya muestra señales: “la población mayor de 60 años tiene una menor participación laboral y trabaja menos horas a la semana”, indica el informe de Asofondos.
Además, la caída de la base productiva afectará el consumo y el ahorro. Velasco explicó, “el colombiano promedio tiene superávit laboral entre los 29 y 52 años, pero después de esa edad es deficitario”, lo que obliga a depender de ahorros, pensiones o apoyo familiar.
Corficolombiana advierte que el aumento de dependientes mayores “presionará el gasto público y familiar”, incrementando la carga fiscal del país.
Reforma pensional. Foto:iStock
El acceso a pensiones sigue siendo limitado. Corficolombiana señala que “solo el 23 por ciento de las personas en edad de retiro accede a una pensión, con un valor promedio de 1,5 millones de pesos mensuales”, mientras que “cerca del 60 por ciento percibe menos de un millón y el 19 por ciento no cuenta con ninguna fuente de ingreso”.
Para Velasco, la reforma de 2024 marcó un punto de inflexión: “Todos los colombianos… estaremos afiliados a Colpensiones y cotizaremos 16 por ciento de 2,3 SMLMV” (unos 3,27 millones de pesos de ingreso base). Esto busca ampliar la base de cotizantes, pero también centraliza el riesgo financiero en el Estado.
En paralelo, el Gobierno necesitará transferir mayores recursos a Colpensiones si el número de jubilados crece más rápido que el de trabajadores activos. El desafío fiscal será cada vez más relevante.
Nuevas soluciones: ahorro y seguros para la vejez
La reforma creó el Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo y según Velasco, “parte de las cotizaciones se destinarán al Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo para generar un colchón de capital que respalde el pago de pensiones futuras”. El objetivo es suavizar
el impacto fiscal a medida que la población envejezca.
El sector asegurador propone productos que complementen el sistema público. Velasco destaca que “las hipotecas inversas han surgido como una oportunidad de inversión rentable para financiar la vejez” y que “la experiencia de países envejecidos como Japón muestra el potencial de estructurar nuevos seguros para la dependencia y la longevidad”.
Japón ha desarrollado seguros de cuidado de largo plazo y productos híbridos (vida + dependencia), mientras que el mercado global impulsa seguros de longevidad y mecanismos para que los mayores moneticen su vivienda.
El envejecimiento abre también espacios de crecimiento. “En los países más envejecidos el gasto en salud ha aumentado, impulsado principalmente por la demanda de infraestructura y servicios de cuidado”, destaca Corficolombiana.
En vivienda, “el número de hogares sigue creciendo por el aumento de hogares unipersonales, aun cuando la población total disminuye”, y “los hogares unipersonales tienden más al arrendamiento y suelen habitar viviendas pequeñas”. Esto implica nuevas oportunidades para la construcción y el mercado de alquiler adaptado a adultos mayores.
En términos de productividad, se sugiere “estimular sectores vinculados al envejecimiento y aprovechar la automatización y la inteligencia artificial para compensar la menor productividad de una fuerza laboral reducida”.
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