La oferta de nueva energía en Colombia no está creciendo al mismo ritmo que la demanda, y eso viene aumentando la preocupación por una posible necesidad de hacer racionamientos eléctricos.
“El país está estrecho de energía, con un riesgo muy alto de apagarse”, advirtió la presidenta ejecutiva de Ser Colombia, Alexandra Hernández, durante su participación en la 42° Conferencia Energética Colombiana (Enercol).
Datos revelados por Juan Carlos Morales, gerente del Centro Nacional de Despacho de XM, dejan en evidencia que, a tres meses de que se acabe el 2025, ha entrado en operación solo el 1,8 por ciento de toda la nueva energía que se esperaba en Colombia.
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Foto:EFE
Es decir, se han conectado al sistema eléctrico 63,91 megavatios, cuando la meta son 3.517 megavatios. Y la expectativa es que hacia finales del año entren otros 500 megavatios.
En total serían cerca de 600 megavatios, la sexta parte de todo lo que se esperaba para el 2025. La meta incluye únicamente plantas de generación que tienen garantías bancarias y cuentan con una posibilidad real de conectarse al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Aunque el retraso en la entrada de proyectos no es un hecho excepcional, la cifra de 2025 se perfila como la más baja de los últimos años. Por ejemplo, en 2024 solo ingresó el 25,3 por ciento de todo lo esperado, y en 2023 fue el 17,5 por ciento.
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Pero, así como las plantas de generación no se materializan al ritmo planeado, el 55 por ciento de los proyectos de transmisión de energía eléctrica (68 de 123) presentan retrasos importantes en su ejecución.
“Debemos trabajar en hacer efectivos los proyectos. Sin red de transmisión y sin generación, indudablemente estamos llevando al sistema eléctrico colombiano a una situación de riesgo”, aseguró Juan Carlos Morales.
Las iniciativas del Sistema de Transmisión Regional (STR) acumulan hasta 11 años de retraso, mientras que en el Sistema de Transmisión Nacional (STN) algunas alcanzan los 13 años.
Este es el caso de las líneas de transmisión Norte-Sogamoso y Chivor II-Norte, que están a cargo del Grupo Energía Bogotá (GEB) y son cruciales para garantizar el servicio de energía eléctrica en el centro del país.
“En el corto y mediano plazo, Bogotá y Cundinamarca necesitan con urgencia que estos proyectos puedan entrar en operación”, aseguró Ruth Katherine López, asesora de la Dirección de Regulación y Política Energética del GEB.
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Efecto de retrasos en el desarrollo de la infraestructura de transmisión. Foto:XM
El gerente del Centro Nacional de Despacho de XM también destacó que 143 plantas de generación, que suman 10.200 megavatios, están supeditados a obras de expansión de transmisión.
Adicionalmente, 16 proyectos con obligaciones de energía firme, que aportan al sistema 2.500 megavatios, dependen de proyectos de transmisión que han retrasado sus fechas de entrada en operación.
A esto se suman 15 proyectos sin obligaciones (1.800 megavatios) que dependen de la entrada en operación de la línea de transmisión Colectora. Este proyecto también es del GEB y se espera que esté listo en 2026 tras varios años de retraso.
Si no se materializan las iniciativas de expansión de transmisión, Juan Carlos Morales advirtió que las restricciones del sistema se incrementarían a 275 al 2030, generando un mayor agotamiento para la red de transmisión.
Esto implica un cálculo de 54 restricciones adicionales, porque si los proyectos logran entrar pronto, la cifra se limitaría a 221 en los próximos cinco años.
“Si entran los proyectos de expansión, tampoco vamos a bajar el nivel de restricciones porque la demanda crece. Los proyectos están quedando insuficientes, al menos los que están definidos”, agregó.
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Foto:Afinia
¿Por qué los proyectos no están entrando a tiempo?
De acuerdo con Claudia Uribe, gerente de Negocios y Proyectos de ISA Intercolombia, el desarrollo de proyectos se está viendo afectado por asuntos sociales y prediales, además de “solicitudes de compensaciones económicas que a veces exceden el equilibrio financiero de cualquier tipo de proyecto”.
También considera que hacen falta “criterios acotados para perfeccionar las consultas previas y criterios para el relacionamiento con comunidades o para definir la procedencia de las consultas previas”.
Ruth Katherine López coincide es que la problemática se debe a temas sociales y ambientales. Por ejemplo, para la construcción de Colectora se han tenido que hacer 245 consultas previas y siguen “apareciendo comunidades”. “Es uno de los procesos más retadores visto desde el tema social en el país”, dijo.
Además, la falta de coordinación interinstitucional en la gestión de trámites y el licenciamiento ambiental ha afectado gravemente a los proyectos Norte-Sogamoso y Chivor II-Norte.
“Estamos detenidos porque a la fecha no contamos con repuesta de algunas sustracciones que se requieren para habilitar todo el licenciamiento ambiental de los proyectos”, aseguró la asesora de la Dirección de Regulación y Política Energética del GEB.
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Foto:iStock
Se proyecta que la demanda de energía en el centro del país crecerá un 60 por ciento en los próximos 10 años. Este aumento se debe atender, en gran medida, con estos dos proyectos que no se han logrado terminar y que requieren la aprobación urgente de sus trámites ambientales.
La presidenta ejecutiva de Ser Colombia también resaltó que en las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) hay trámites ambientales que llevan 2.000 días, cuando la normativa dice que deben resolverse en 30 días hábiles.
Además, aproximadamente 1.100 megavatios de proyectos están “atrapados” en la ANI porque acumulan hasta 800 días esperando un permiso de cruce de vía. Varios de estos proyectos están a punto de terminar su construcción mientras continúan a la espera.
“Han pedido siete veces reprocesos de los planos, pero no es porque los planos sean ciencia oculta, sino porque han cambiado siete veces al funcionario que evalúa y cada uno lo pide en una forma diferente”, comentó Alexandra Hernández.

