El 72 por ciento de los economistas jefes a nivel global anticipan un deterioro significativo de la economía mundial durante el próximo año, según el informe ‘Perspectivas de los Economistas Jefes’ dado a conocer el 23 de septiembre por el Foro Económico Mundial durante las Reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2025. Esta evaluación, basada en extensas consultas con expertos de los sectores público y privado, señala que la economía global se adentra en un período de transformación estructural caracterizado por disrupciones persistentes en cuatro pilares fundamentales: el comercio (63 %), la tecnología (75 %), los recursos naturales (78 %) y las instituciones globales (63 %).
Los economistas jefes constituyen el más alto nivel de análisis económico dentro de las organizaciones e instituciones, ejerciendo como principales responsables del desarrollo, coordinación y producción de análisis económicos y financieros. Estas figuras de alta jerarquía no solo brindan asesoramiento estratégico crucial sobre políticas económicas a los máximos líderes institucionales, sino que también gestionan equipos de investigación especializados y publican informes de gran influencia.
Entre sus funciones clave destacan la supervisión de investigación económica, la dirección de equipos altamente calificados, frecuentemente integrados por profesionales con doctorados y trayectoria académica, y la transmisión de hallazgos investigativos al ámbito de las políticas públicas para influir en su diseño e implementación tanto a nivel nacional como internacional.
El surgimiento de un nuevo ‘entorno económico’
El consenso entre los economistas consultados es claro: las actuales turbulencias no representan fluctuaciones cíclicas tradicionales, sino más bien el surgimiento de lo que denominan un ‘nuevo entorno económico’. Saadia Zahidi, miembro de la junta directiva del Foro Económico Mundial, explicó durante la presentación del informe que “ya se está perfilando el nuevo entorno económico, caracterizado por la disrupción en el comercio, la tecnología, los recursos y las instituciones”. Y añadió: “los líderes deben adaptarse de manera urgente y colaborar para convertir las turbulencias actuales en resiliencia futura”.
El 40 por ciento de los economistas jefes prevé un crecimiento débil en Europa. Foto: AFP
Divergencia regional acelerada y perspectivas disparejas
El informe revela profundas asimetrías en las perspectivas de crecimiento regional. El 56 por ciento de los economistas prevé que se ampliará la divergencia entre economías avanzadas y en desarrollo durante los próximos tres años. Los mercados emergentes muestran perspectivas notablemente más favorables, especialmente las regiones de Oriente Medio y Norte de África (MENA) y Asia Meridional, donde uno de cada tres economistas proyecta un crecimiento sólido o muy sólido.
Para China, las expectativas son mixtas: el 56 por ciento de los economistas anticipa un crecimiento moderado, aunque la mayoría coincide en que persistirán las presiones deflacionarias que actualmente afectan a su economía.
En marcado contraste, las economías avanzadas enfrentan perspectivas considerablemente más pesimistas. En el caso de Europa, el 40 por ciento de los economistas prevé un crecimiento débil, con un 74 por ciento anticipando políticas de relajación fiscal y un 88 por ciento proyectando inflación baja o moderada. Para Estados Unidos, el panorama es aún más desafiante: la mayoría (52 %) anticipa un crecimiento débil o muy débil, con un 59 por ciento esperando que la inflación se mantenga en niveles elevados y un 85 por ciento proyectando políticas monetarias más expansivas.
Reconfiguración de los riesgos globales de deuda
Uno de los hallazgos más significativos del informe es el notable traslado de los focos de vulnerabilidad financiera. El 80 por ciento de los economistas prevé que los riesgos de deuda se intensificarán específicamente en las economías avanzadas durante el próximo año, un fenómeno que tradicionalmente se asociaba principalmente con las economías emergentes.
Esta reconfiguración se refleja también en la identificación de los principales obstáculos para el crecimiento: las vulnerabilidades fiscales se citan como la barrera principal para las economías avanzadas (41 %), mientras que para las economías en desarrollo este factor solo alcanza un 12 por ciento.
Los riesgos de deuda se intensificarán en las economías avanzadas durante el próximo año. Foto: AFP
Disrupción comercial y vulnerabilidad sistémica
El nivel de disrupción en el comercio global preocupa especialmente a los expertos. El 70 por ciento de los economistas consultados califica la disrupción comercial actual como ‘muy alta’, muy por encima de otras esferas económicas. Más significativamente, el 75 por ciento prevé que estas disrupciones en el comercio y las cadenas de valor globales generarán efectos cascada en otros ámbitos económicos.
En los mercados financieros, aunque solo el 21 por ciento de los economistas espera que la actual disrupción perdure a largo plazo, existe una amplia preocupación sobre la vulnerabilidad del sistema: el 85 por ciento advierte que cualquier shock económico, en este contexto de fragilidad, podría desencadenar efectos sistémicos de amplio alcance.
El informe concluye que la economía mundial no está simplemente enfrentando crisis aisladas, sino que experimenta un profundo reajuste estructural que, si bien presenta desafíos inmediatos, también aumenta las probabilidades de que emerjan nuevas formas de liderazgo, cooperación y resiliencia en el mediano plazo.
Reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2025
El informe se presentó en el marco de las Reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2025, que se celebran en Nueva York del 22 al 26 de septiembre con la participación de más de mil líderes globales. Este encuentro, que precede a la reunión anual 2026 del Foro Económico Mundial, forma parte de los esfuerzos continuos de la organización para acelerar el progreso en crecimiento, resiliencia e innovación a través del diálogo y la acción multilateral.

