La red vial no concesionada del país, que representa buena parte de las carreteras nacionales bajo la responsabilidad del Instituto Nacional de Vías (Invías), enfrenta un panorama preocupante. Así lo advierte la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) en su segundo informe trimestral Infraestructura a Fondo, en el que se revelan deficiencias físicas y financieras en los programas de Gestión Vial Integral (GVI).
Según la Cámara, cerca del 60 por ciento de los 2.055 kilómetros de vías incluidas en los GVI se encuentran en condición regular, mala o muy mala. En total, más de 1.160 kilómetros presentan deficiencias que ponen en entredicho la promesa de este modelo de garantizar mantenimiento y operación eficiente en corredores estratégicos.
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“Los programas GVI fueron concebidos para garantizar el mantenimiento de la red vial no concesionada, pero presentan limitaciones evidentes en su efectividad. La baja reinversión de recursos, la falta de planeación plurianual y la inequidad en la asignación presupuestal ponen en duda la sostenibilidad de este modelo”, advirtió la CCI.
De igual forma, comentó que históricamente, las concesiones viales han sido cuestionadas por el costo de los peajes. No obstante, el modelo de obra pública a cargo del Invías también depende de ellos, y en algunos casos con resultados aún más limitados en términos de inversión local.
Juan Martín Caicedo, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Infraestructura Foto:Presidencia
Para el gremio, una política de conservación vial sostenible debería incluir reglas claras sobre la reinversión de los recursos de peajes, mayor planeación financiera plurianual y mecanismos de control más robustos. Todo ello con el fin de que los programas GVI cumplan con la promesa de modernizar la red vial no concesionada y garantizar su sostenibilidad en el largo plazo.
Insiste, además, en que sin ajustes de fondo, el actual modelo de gestión vial corre el riesgo de convertirse en una solución insuficiente para una red que demanda inversiones urgentes y sostenidas.
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Baja reinversión
Uno de los hallazgos más críticos del informe ‘Infraestructura A Fondo’ de la CCI es el bajo nivel de reinversión de los recursos captados en peajes. En el caso del GVI Antioquia, que abarca 372 kilómetros, el 66 por ciento de las vías están en mal estado y solo el 12,6 por ciento de lo recaudado en los cuatro peajes se reinvierte en el corredor.
Situación similar ocurre en el GVI Santander, que cubre 685 kilómetros, de los cuales el 71 por ciento se encuentra en condiciones deficientes. Allí, el porcentaje de reinversión es apenas del 15,5 por ciento de lo obtenido en peajes.
En el GVI Honda-Guaduas-Villeta, con 258 kilómetros, el 64 por ciento de las vías están en mal o regular estado y la reinversión alcanza apenas el 16,1 por ciento.
La CCI señala que estas cifras reflejan un “desbalance estructural” en el modelo, pues los usuarios pagan peajes sin que los recursos se traduzcan en mejoras suficientes para la infraestructura local.
Ausencia de claridad
Un caso distinto es el del GVI Norte de Santander, que comprende 345 kilómetros. Allí, aunque el 76 por ciento de la red vial está en condición deficiente, el 74,4 por ciento de lo recaudado en peajes sí se reinvierte en el proyecto. Sin embargo, la CCI advierte que la inversión prevista entre 2024 y 2025 se reduce casi a la mitad, al pasar de 27.063 millones en 2024 a 13.935 millones en 2025, lo que pone en riesgo la sostenibilidad financiera del corredor.
Otro foco de preocupación es la ausencia de claridad sobre inversiones en corredores recientemente revertidos al Invías. Tal es el caso del GVI Briceño-Tunja-Sogamoso y el GVI Córdoba-Sucre, donde no existen aún planes financieros ni estadísticas oficiales sobre el estado físico de las vías.
La vía que comunica Sogamoso y Tasco fue rehabilitada hace unos años. Foto:Invías
Para la CCI, la falta de programación a corto, mediano y largo plazo en estos casos compromete la conservación y la eficiencia de corredores estratégicos para la conectividad nacional.
El informe también analiza el caso del Cruce de la Cordillera Central, un proyecto clave de 78 kilómetros que cuenta con dos peajes. Allí, aunque el Invías proyecta destinar cerca de 239.000 millones de pesos entre 2024 y 2026, los ingresos por peajes apenas alcanzan los 41.561 millones. En la práctica, se requeriría casi tres veces lo recaudado para cubrir las necesidades de mantenimiento, lo que evidencia que el modelo no es autosostenible financieramente, precisa la CCI.

