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Jarred Shaw no está bien, pues vive un momento difícil en su vida. A sus 35 años el jugador de baloncesto de 2,11 metros de estatura está en prisión por tráfico de drogas y se enfrenta a una larga condena e incluso le pena de muerte.
Ha jugado en México, Uruguay, República Dominicana, Argentina, Líbano, Túnez e Indonesia y en esta temporada figuraba en el listado del quinteto Langerang Hawks, de la Liga indonesia.
“El caso de Shaw, formado en la universidad de Utah State, recuerda al de Britney Grinner, que acabó en prisión en Rusia por un asunto de drogas antes de ser extraditada por la administración Trump”, precisó el diario Marca de España.
Jarred Shaw está con serios problemas Foto:EL TIEMPO
“Pero Shaw no es tan famoso ni nunca jugó en la NBA. Su tope fue la G-League (15 del ‘draft’). Jarred sufre la enfermedad de Crohn, una inflamación en las paredes del tracto digestivo. Para paliar la dolencia, el ala-pívot originario de Dallas (Texas) consume cannabis”, dijo el rotativo.
Jarred Shaw, con problemas Foto:EL TIEMPO
Marca indicó que a principios de año, y en una práctica rutinaria según confesó después, había importado ilegalmente desde Tailandia un paquete con 132 caramelos de marihuana que pesaban 869 gramos en total. Le había costado 400 dólares. Ahora le puede valer la vida porque los empleados del reparto eran 10 policías encubiertos.
“Tengo una enfermedad inflamatoria, que es incurable. Aparte del cannabis, no hay ningún medicamento que me alivie el dolor de estómago. Cometí un error estúpido2, le dijo el jugador a The Guardian desde la cárcel.
Jarred Shaw está en serios problemas Foto:EL TIEMPO
Cuando no juega al baloncesto, Shaw vive en Tailandia, donde el uso del cannabis está más normalizado. Pero en Indonesia hay una política más dura, dice Marca. En 2016, hubo una ejecución (por fusilamiento) para un indonesio y tres extranjeros condenados por tráfico de drogas.
Jarred Shaw, en problemas Foto:EL TIEMPO
“Seguimos investigando para descubrir la red internacional de drogas que está detrás del caso”, comentó Ronald Sipayung, jefe de policía del aeropuerto de Soekarno-Hatta, después de presentar al jugador, vestido de naranja y esposado, en una rueda de prensa que las autoridades locales calificaron de “ejemplarizante”
“Lo que ellos consideran drogas, yo lo considero medicina. Simplemente son culturas diferentes”, confiesa el jugador.
“Soy un enfermo no un narcotraficante”, sentenció.
Deportes
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