La tensión entre Colombia y Estados Unidos ha comenzado a encender alertas más allá de los escenarios políticos y una de las mayores preocupaciones apunta al mercado de remesas, una fuente vital de ingresos para millones de hogares colombianos y un pilar silencioso de la economía nacional.
Esto, luego de que durante 2024, según cifras del Banco de la República, Colombia recibiera US$11.848 millones en remesas, una cifra equivalente al 3% del Producto Interno Bruto (PIB); mientras que entre enero y julio de 2025 ingresaran US$7.570 millones, lo que representa un aumento superior al 14% frente al mismo periodo del año anterior.
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Si bien el balance es positivo, detrás de esos números alentadores se asoma un riesgo por cuenta del deterioro de las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Gustavo Petro y Donald Trump, que podría alterar la estabilidad de ese flujo, afectando tanto a los migrantes que envían dinero como a las familias que dependen de esos recursos para vivir.
John Sánchez, abogado y experto en migración y derechos humanos, además de CEO de Migration & Business, explica que una caída el ritmo de estos ingresos no es un tema menor, ya que se habla de un rubro importante que ayuda a dinamizar la económica, aún más en tiempos en los que el consumo es el gran protagonista.
Una crisis diplomática con Estados afectaría el flujo de remesas a Colombia.
Imagen de ChatGPT
“Estamos hablando de un flujo vital de divisas que sostiene la vida de millones de colombianos. Las remesas financian la educación, la salud y el consumo de miles de hogares, especialmente en regiones donde son la principal fuente de ingreso. Si ese flujo se ve afectado por decisiones políticas o diplomáticas, el impacto social será inmediato”, explicó este analista.
Dicho esto, acotó que Estados Unidos concentra más de la mitad de las remesas que llegan al país, y cualquier cambio en la política migratoria o en los mecanismos de control financiero podría frenar un canal que ha mostrado un crecimiento constante durante la última década, destacando que “cuando la política exterior se convierte en un escenario de confrontación, los primeros perjudicados no son los gobiernos, sino los ciudadanos”.
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El experto advierte que la comunidad migrante ya empieza a sentir un clima de incertidumbre y que los roces derivados de discursos y medidas unilaterales han deteriorado la confianza entre ambos gobiernos y podrían traducirse en controles más estrictos a los migrantes, mayores demoras en la expedición de visas e incluso una vigilancia más severa sobre las transferencias internacionales.
Así las cosas, hizo énfasis en que el riesgo no solo es político, ya que una crisis diplomática prolongada podría impactar el bolsillo de los hogares receptores de remesas en tres frentes, comenzando por el aumento en los costos de envío, el uso de canales informales menos seguros y la reducción del poder adquisitivo ante una eventual depreciación del peso colombiano.

Una crisis diplomática con Estados afectaría el flujo de remesas a Colombia.
Imagen de ChatGPT
Sánchez destacó que el flujo de remesas ha sido, históricamente, un amortiguador social en tiempos de crisis, por lo que en momentos de bajo crecimiento, estos ingresos externos permiten que miles de familias mantengan su consumo, sostengan pequeñas economías locales y contribuyan al recaudo fiscal a través del gasto interno.
“Su importancia es tal que, en algunos departamentos del Eje Cafetero, el Caribe o el Valle del Cauca, las remesas representan la principal fuente de divisas y es por eso que el Gobierno colombiano debe blindar este mercado dentro de su estrategia económica y diplomática”, sostuvo el vocero de Migration & Business.
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Ante esto, propuso que la protección de las remesas se convierta en una prioridad de política exterior, garantizando que los canales formales sigan funcionando con normalidad y que no sean objeto de restricciones por tensiones políticas.
“El país debe actuar con responsabilidad y visión. Blindar las remesas no es un tema ideológico, es un deber moral y económico. Cada dólar que llega a Colombia representa el esfuerzo de un trabajador que, desde la distancia, sostiene a su familia y contribuye a la estabilidad del país. No podemos permitir que las decisiones de unos pocos pongan en riesgo el sustento de millones”, concluyó.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio

