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Colombia se topó nuevamente con un inconveniente recurrente en la eliminatoria, el de los equipos que se atrincheran, no ofrecen espacios y atacan muy poco. En el Mundial 2026, con la ‘democratización’ que realizó la FIFA al aumentar a 48 selecciones, seguramente se encontrará con varios de esos.
Al conjunto de Néstor Lorenzo le tocó hacerse de paciencia para deshacer la resistencia de Australia, y un penalti, con algunas dudas, le permitió abrir la cuenta. Luego sí encontró espacios y logró una goleada en el último partido del 2025, con un triunfo de 3-0 en el Citi Field de Nueva York.
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Fueron numerosas las cuestiones a las que tuvo que adaptarse la Selección en este encuentro: un campo angosto, consecuencia de la decisión de jugar en un estadio de béisbol donde se adaptó un terreno de fútbol en los jardines; un adversario que optó por no atacar y se agrupó bien en 30 metros, y la intención del técnico Néstor Lorenzo de probar con cuatro atacantes: Yaser Asprilla y Luis Díaz por las bandas, James Rodríguez como enganche y Luis Javier Suárez como delantero.
Los australianos no permitían que los colombianos se movieran con tranquilidad, mientras que estos, a su vez, ejercían una buena presión arriba y no dejaban salir a los rivales. Así, se igualaron en el primer tiempo, donde las oportunidades fueron escasas. De hecho, la más clara fue para Australia, al terminar el primer tiempo, en un tiro libre de Riley McGree.
Colombia se armó de paciencia y tuvo que esperar media hora más para quebrar esa dura defensa, y lo logró con un penalti, por una infracción contra Santiago Arias, muy debatida por los australianos. James Rodríguez engañó al guardameta Paul Izzo y anotó el 1-0, a los 75.
Con el marcador a su favor, el equipo se liberó y los australianos cambiaron de estrategia. Ahora sí aparecieron los espacios. De hecho, el 2-0, a los 88, llegó en un contraataque, un saque largo de Vargas en el que el arquero australiano salió mal, Rafael Santos Borré no llegó a tiempo, pero Luis Díaz sí pudo para colocarla en la red.
Ya en el tiempo de compensación, a los 90+3, Jefferson Lerma, quien ingresó en la segunda mitad, ganó un cabezazo que le sacaron de la línea. El balón le volvió a caer y no desaprovechó esa segunda oportunidad. Fue un marcador mucho más acorde a la diferencia entre ambos equipos y un reconocimiento a la paciencia de Colombia.
José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc
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