Las tasas de interés de los bonos de la deuda pública colombiana han experimentado un aumento constante desde principios de 2024, una situación que ha activado alarmas no solo entre expertos en finanzas, sino también dentro del propio Banco de la República.
En un reciente estudio publicado en el blog del banco, editado por la Gerencia Técnica, la institución afirma que el aumento no se justifica por la política monetaria —que de hecho ha estado reduciendo tasas— sino por un deterioro en la percepción acerca de las finanzas públicas.
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“El incremento de las tasas de interés de los bonos públicos desde inicios de 2024 se atribuye principalmente a la compensación adicional solicitada por los inversionistas para cubrir los riesgos vinculados a la situación de las finanzas públicas”, indica el blog. Además, añade que este comportamiento “no se justifica por la tasa de interés de intervención del Banco de la República”.
El análisis se basa en el hecho de que: mientras que la tasa de política monetaria ha disminuido cuatro puntos porcentuales (de 13,25 a 9,25 por ciento en 2024), la de los títulos de deuda a 10 años ha aumentado aproximadamente dos puntos. En condiciones normales, ambos movimientos deberían ir en la misma dirección, afirma.
Colaboración conjunta
El mismo análisis sugiere que es crucial comprender el comportamiento de estas dos variables, ya que esto ofrece indicios importantes sobre la salud económica.
“Las tasas de los bonos son un indicador del riesgo país. Si aumentan a pesar de que la política monetaria reduce tasas, el mercado está enviando un mensaje contundente sobre la gestión fiscal”, aclara el documento.
La junta directiva del Emisor completó en octubre seis meses consecutivos sin cambiar su tasa del 9,25 %. Foto:Banco de la República
En otras palabras, no es suficiente con que la inflación disminuya y el Banco de la República ajuste a la baja su tasa. Si las cuentas fiscales no presentan un camino sostenible, el costo de financiamiento seguirá siendo elevado.
Según se explica en el análisis del Emisor, la tasa de los bonos del Gobierno comprende dos grandes componentes. El primero, una tasa base, íntimamente relacionada con la tasa de intervención del Banco de la República y las expectativas de inflación futura. Es decir, la tasa que un inversionista exigiría si no existieran riesgos adicionales de crédito ni incertidumbres sobre el valor futuro del título.
El segundo componente —y el que actualmente está ejerciendo presión— es la compensación por riesgo: la prima adicional que piden los compradores para asumir el riesgo vinculado a la deuda pública.
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Este riesgo está vinculado a la salud financiera del país. “Cuando la deuda pública y el déficit fiscal aumentan rápidamente y alcanzan niveles elevados, los inversionistas percibirán un deterioro en las finanzas del Gobierno y demandarán una compensación por adquirir bonos más arriesgados”, indica el análisis del Emisor.
Lo que evidencian los datos
El Banco de la República compara tres curvas: la tasa de intervención observada, la tasa de intervención proyectada y la tasa de los bonos públicos a 10 años para ilustrar lo que está sucediendo en la actualidad en el mercado. La primera —aclara— ha disminuido notablemente y la segunda se ha mantenido relativamente constante, sustentada en expectativas de inflación ancladas o inclusive a la baja.
Por ello, el aumento en la tasa de los TES no puede ser atribuido a estas variables. “Tampoco puede explicarse por modificaciones en las expectativas sobre esa tasa de interés de política en el porvenir”, advierte el Emisor, que subraya que estas expectativas han variado muy poco desde principios de 2024.
La clave radica en la diferencia entre la tasa de los bonos y la tasa anticipada de intervención —la denominada “prima por riesgo”— que ha estado ampliándose desde inicios de 2024. Esa prima se ha disparado, incluso si entre julio y octubre de 2025 hubo una leve reversión.
El comportamiento es evidente: a mayor inquietud por las cuentas fiscales, mayor prima por riesgo y, por lo tanto, mayor tasa de interés exigida al Gobierno para financiarse.
Compensación requerida para cubrir riesgo de la deuda ha aumentado en consonancia con el deterioro fiscal. Foto:iStock
Deuda pública
El análisis del Emisor confronta la prima de riesgo con el nivel de endeudamiento del Gobierno como porcentaje del PIB. Ambas curvas se mueven en la misma dirección, lo que refuerza la interpretación del mercado: los inversionistas están demandando más compensación porque observan un deterioro fiscal real.
En palabras del Banco de la República, “la compensación solicitada para cubrir el riesgo de la deuda ha incrementado en línea con el deterioro de las finanzas públicas”.
Esto tiene implicaciones directas en las arcas del Estado. Si la tasa que paga por endeudarse crece, más recursos deben destinarse al servicio de la deuda y menos a inversiones sociales o de infraestructura. El Gobierno enfrenta entonces dos opciones: ajustar el gasto o endeudarse aún más, un ciclo que puede profundizar el deterioro.
El resultado, como señala el Emisor, es contundente: el reciente aumento en las tasas de los bonos públicos tiene escasa relación con la política monetaria y casi todo con la percepción sobre la salud fiscal del país. Un recordatorio de que la estabilidad macroeconómica no es solo responsabilidad del banco central, sino del Gobierno en su totalidad.

