Colombia
Por colarse en un Sitp, una mujer hizo que varios pasajeros llegar tarde a sus destinos: el conductor paró marcha y la confrontó

El ingreso irregular de una mujer a un bus del Sitp generó una discusión entre los pasajeros y el conductor, quienes solicitaron el pago del pasaje o que la usuaria abandonara el vehículo.
Este incidente interrumpió el trayecto y causó retrasos, evidenciando la presión social sobre quienes evaden el pago en el transporte público y la defensa de los usuarios por la honestidad y el cumplimiento de las normas.
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La situación se desencadenó cuando la mujer entró al bus sin validar su pasaje, lo que llevó al conductor a detener la marcha. Mientras la infractora se dirigía a la parte trasera y tomaba asiento, los demás pasajeros manifestaron su inconformidad.
Una de las usuarias, claramente molesta, le dijo: “Vieja y en eso, madure”. A lo que la aludida respondió: “Sí, claro”, sin intención de abandonar el bus.
La tensión fue en aumento a medida que más pasajeros se sumaban al reclamo.
“Llevamos diez minutos aquí, la señora no ha querido bajar”, expresó una voz, evidenciando el malestar por el retraso. La insistencia fue creciendo: “¿Qué pasa? Si quiere, yo se lo vendo”, ofreció una pasajera, mientras otra pidió al conductor: “Operador, llame a la policía entonces”.
La presión colectiva se manifestó con frases como “Su merced, bájese” y “Todos pagamos un pasaje, bájese”.
La mujer que se coló mantuvo su postura y, ante la insistencia, replicó: “No me voy a bajar”.
Los pasajeros continuaron insistiendo en la importancia de pagar. “Bájese, señora, que tenemos que ir a trabajar, por favor. O pague el pasaje. ¿No le da pena, señora, su edad?”, cuestionó una usuaria, mientras otra sugirió: “Puede uno llamar si es que no le pagan el pasaje, no le dan subsidio de transporte o qué”.
El debate se tornó más profundo cuando la conversación giró hacia la responsabilidad social y la percepción de la honestidad. “Nos acostumbramos a pensar que si todos somos ladrones, entonces tienen que llevarla gratis. No, señora, bájese”, sentenció una pasajera.
Otro usuario intervino: “Y de verdad. Y resulta que nosotros también robamos”.
La discusión se centró en la distinción entre quienes cumplen con las normas y quienes las evaden. “No, yo nunca le he robado nada al Estado, ¿cómo le parece? Yo pago mis pasajes y soy honesta, porque uno critica al gobierno, pero uno no hace nada. Entonces, no diga cosas que no deben ser”, afirmó una pasajera, defendiendo su integridad.
La mujer que se coló intentó justificar su acción apelando a la solidaridad: “Amigo, solo que nos ayudes porque tenemos que ir a trabajar.” Sin embargo, la respuesta fue contundente: “No, no.” Este intercambio puso de manifiesto la falta de consenso y la frustración de los usuarios ante la evasión del pago.
El Concejo de Bogotá realizó un homenaje a los guardas de seguridad de Transmilenio que enfrentaron a un grupo de jóvenes armados con cuchillos en el Portal 20 de Julio el pasado 19 de septiembre.
El acto, encabezado por el vicepresidente del cabildo, Juan David Quintero, reconoció la valentía de los trabajadores ante el ataque, que evidenció los riesgos diarios que asumen para proteger a los usuarios y mantener el orden en el sistema de transporte masivo.
Durante la ceremonia, se enfatizó la importancia de fortalecer la seguridad y el respaldo institucional a estos empleados, según indicó Carlos Gutiérrez, director de Seguridad de Transmilenio, quien subrayó la necesidad de apoyar integralmente a quienes enfrentan situaciones adversas en primera línea.
El evento contó con la presencia de familiares, voceros institucionales y representantes del sistema, quienes resaltaron el papel estratégico de los guardas en la movilidad segura de los portales más concurridos de la ciudad.
Testimonios de los vigilantes agredidos revelaron el peligro constante al que se exponen.
Giovani Moncaleano, supervisor en el Portal 20 de Julio, narró: “Ese día nosotros estábamos haciendo las funciones normales de control de evasión de pasaje cuando un grupo de usuarios intolerantes entró; solo por pedir que validaran el pasaje, nos atacaron con cuchillos. Fueron más de quince personas las que se lanzaron hacia mí y mis compañeros. Sentí temor, miedo a la muerte, porque esa gente se nos vino encima solo por no validar un pasaje. En ese momento, pensé en la vida de mis subalternos. Yo les llamo mis guerreros, mis conejos. No pensé en mi vida, sino en protegerlos.”







