Colombia
ELN liberó a 11 secuestrados en el Catatumbo tras 10 meses de cautiverio en medio de crisis de seguridad

En la tarde del 29 de noviembre, el ELN liberó a once personas secuestradas a principios de año en la convulsionada región del Catatumbo, en Norte de Santander. Las víctimas incluyen a nueve hombres y dos mujeres, una de ellas de nacionalidad venezolana, que vivían en los municipios de Tibú y El Tarra, afectados por la violencia de diversos grupos armados.
La liberación fue realizada ante una comisión humanitaria compuesta por el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Iglesia Católica, la ONU y la Defensoría del Pueblo, quienes confirmaron la buena salud de los liberados. Según el informe oficial, ninguno de ellos presentó problemas médicos en el momento del encuentro.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Mons. Israel Bravo, obispo de la Diócesis de Tibú, confirmó a La FM que las personas habían estado en poder del ELN durante diez meses y 16 días, tiempo en el que no se supieron las razones de su secuestro.
“Afortunadamente regresaron a la libertad, sanos y salvos, lo que nos permite celebrar la vida. No hay información sobre las causas del secuestro, pero se espera que los demás secuestrados también regresen pronto”, afirmó Bravo.
Entre los liberados se encuentra un firmante del Acuerdo de Paz, que forma parte del proceso de reincorporación, lo que vuelve a plantear preocupaciones sobre los peligros que enfrenta esta población en áreas de conflicto.
Tras la liberación, las once personas pudieron reunirse con sus familias, la mayoría de ellas viviendo en áreas rurales de Tibú y El Tarra.
La Defensoría del Pueblo emitió un comunicado donde especificó que la operación se llevó a cabo bajo rigurosos protocolos humanitarios:
“La entrega humanitaria fue realizada ante la Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y la Misión de la ONU, en el contexto de acompañamiento institucional que garantiza la protección de la vida, integridad y dignidad de quienes han estado privados de la libertad”.
La entidad resaltó que, por razones de seguridad, no se revelaron los nombres de los liberados.
La liberación tiene lugar en un contexto de creciente preocupación por el aumento de secuestros en la región. Según Olguín Mayorga, representante de víctimas de Norte de Santander, la situación es alarmante:
“Los casos de secuestros en Catatumbo continúan aumentando, sin que haya control alguno por parte de las autoridades locales… los grupos armados al margen de la ley siguen impactando la seguridad de las comunidades civiles, que son las más afectadas por este fenómeno”, indicó en una entrevista con la mencionada estación de radio.
En la última semana, se registraron más de diez secuestros solo en el municipio de Tibú, atribuidos tanto al ELN como a disidencias de las Farc, sucediendo en diversos puntos cercanos a la frontera con Venezuela.
Las cifras de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) revelan un panorama aún más sombrío para aquellos que avanzan en su proceso de reintegración. Según Lorena Corvera, coordinadora del ARN en Norte de Santander:
“El panorama sigue siendo preocupante en el Catatumbo. Este año, 223 firmantes de paz han sido desplazados, mientras que otros 19 aún se encuentran confinados debido a los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc”.
Corvera mencionó que el acceso institucional a la región ha sido seriamente limitado por la violencia. “Fue complicado acceder a la zona a principios de este año; sólo a mediados del año un grupo de la ARN logró entrar a algunos municipios del Catatumbo para brindar la ayuda necesaria a estas personas”, explicó a FM.
Según las autoridades, Norte de Santander sigue siendo una de las áreas más afectadas por este delito, debido a la presencia del ELN, disidencias de las Farc, grupos narcotraficantes y estructuras criminales que buscan controlar rutas estratégicas para el tráfico ilegal en la frontera.
La liberación de estas once personas es un alivio para sus familias, pero también pone de relieve la grave crisis humanitaria y de seguridad que enfrenta el Catatumbo, donde el secuestro sigue siendo una práctica habitual entre los grupos armados.







