Colombia
Alarma en Bogotá por escasez de gas y riesgo ambiental: industrias al sur de la ciudad recurrirían a combustibles contaminantes

La falta de gas en el sur de Bogotá ha generado preocupación entre las autoridades y los sectores industriales debido al peligro de que numerosas empresas recurran a combustibles altamente contaminantes, lo que podría afectar la calidad del aire y el bienestar de millones de residentes en la capital colombiana.
La disminución en el suministro se considera una amenaza para los avances en los planes ambientales y para la salud de las áreas más densamente pobladas. La inquietud se centró especialmente en el corredor industrial de La Sevillana, conocido por sus altos niveles de contaminación.
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En este contexto, el concejal de Bogotá Fernando López alertó que la crisis energética nacional, intensificada por la escasez de gas natural, forzará a las industrias a usar combustibles derivados del petróleo, como diésel y fuel oil, los cuales tienen un impacto ambiental significativo.
Según López, más de tres millones de habitantes—especialmente en las localidades de Tunjuelito, Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa y Puente Aranda—se enfrentarían a nuevos riesgos sanitarios y ambientales. Al respecto, el concejal afirmó que:
“La falta de este recurso obligará a las empresas de la zona a utilizar combustibles altamente contaminantes, lo que podría desencadenar una ‘bomba de tiempo ambiental’ con serias consecuencias para la salud pública”. Además, indicó que esta decisión no es solo un ajuste operativo, sino “un retroceso tecnológico de varias décadas”.
Vanti, la empresa que opera el sistema de gas en la región, prevé una disminución del 30% en el suministro de gas para el sector industrial, lo que resultará en un aumento de la demanda de combustibles fósiles más contaminantes. Esta situación, afirmó la compañía, agravaría la calidad del aire en el sur de la ciudad, poniendo en riesgo los avances del Plan Aire 2030 y el cumplimiento de compromisos internacionales para la reducción de emisiones.
El asunto, señaló López, va más allá de lo local y es el resultado de una serie de decisiones en la gestión del sistema energético nacional. Las razones incluyen la caída en la exploración de nuevas fuentes de gas, que en mayo de 2025 alcanzó su nivel más bajo en más de diez años, así como los retrasos en la implementación de nuevos proyectos, dificultades en las licencias ambientales y tensiones sociales con las comunidades. Además, el incumplimiento de acuerdos internacionales, como el firmado con Venezuela, ha contribuido a poner al sistema en su “mayor nivel de estrés”.
La posible implementación masiva de fuel oil y diésel generaría, según López, una crisis de salud pública, ya que los contaminantes liberarían partículas y gases nocivos que incrementarían las enfermedades respiratorias y afectarían directamente la calidad de vida.
En busca de soluciones, López anunció que encabezará la creación de una Mesa de Trabajo Intersectorial junto a la Secretaría de Ambiente, Vanti, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), empresas afectadas y la ciudadanía organizada. El propósito de este espacio será obtener un diagnóstico real del impacto de la crisis, diseñar alternativas técnicas y regulatorias para evitar el uso masivo de combustibles contaminantes y proteger tanto la salud pública como el medio ambiente.
El concejal también propuso la iniciativa ‘Calidad del Aire por contaminación de combustibles’, con el objetivo de convocar a las entidades distritales responsables para discutir la problemática y tomar acciones inmediatas en defensa de los ciudadanos de Bogotá. “No podemos permitir que la improvisación del Gobierno Nacional se traduzca en un retroceso para Bogotá. Desde la capital exigimos respuestas rápidas y soluciones efectivas”, concluyó López.







