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El 2 de diciembre de 2025 se conmemoraron 32 años desde el fallecimiento de Pablo Escobar, reconocido como uno de los criminales más notorios en la historia, con más de 4.000 muertes atribuidas directa e indirectamente a él.
Durante su período de criminalidad, el antioqueño orquestó numerosos atentados en lugares públicos, donde civiles quedaron atrapados en el conflicto que sostuvo contra el Estado colombiano.
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Más de 30 años después de su muerte en un operativo en el barrio Los Olivos, en Medellín, la figura de Pablo Escobar sigue presente en las zonas turísticas del país, mientras que muchas de sus víctimas han quedado en el olvido, sin reparaciones.
Por ello, Señal Memoria lanzó un proyecto titulado La década del miedo: los años de Pablo Escobar, donde sobrevivientes de eventos terroristas y familiares de víctimas comparten sus historias.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de la hija de un taxista asesinado para robar su vehículo, que fue enterrado en el mismo cementerio Jardines Montesacro de Itagüí, donde descansan los restos del líder del cartel de Medellín.
“Es difícil entender cómo un simple robo de taxi terminó en su muerte. A su vez, era evidente, ya que se requerían los taxis para los carros bomba”, relató la mujer.
En su testimonio, cuestionó la actividad cotidiana en Jardines Montesacro, donde cientos de turistas acuden a visitar la tumba de Pablo Escobar y llevan ofrendas.
“Mi padre reposa en el mismo cementerio que Pablo Escobar, y su lápida está partida en dos. No visitamos el cementerio, pero la gente sí va a ver la tumba de Pablo Escobar, a quien le traen regalos, incluidos tabacos, con toda la magia negra que le asociaban”.
La hija de una de las incontables víctimas de Pablo Escobar criticó que los restos del capo y su familia estén enterrados tan cerca de la capilla del cementerio, en una zona privilegiada, donde incluso hay guías turísticos que relatan la historia del criminal a los visitantes.
“Su lápida es de mármol y está justo al lado de la iglesia, donde se encuentran los terrenos más caros. Se redimió”.
En el documental también se habló con un vendedor que trabaja allí y cobra por contar sus relatos a los turistas.
“Trabajo de nueve a una, atiendo a turistas todo el día. 200 o 300 cuando llegan en autobuses. En la fiesta de las flores hubo mucha gente aquí. De Ecuador, Argentina, Holanda, israelitas, vienen autobuses llenos y a mí me buscan; ya soy conocido”, comentó el hombre mayor, que dice haber trabajado para la familia del capo.
Específicamente, lo presentado en el documental ha sido señalado por varios políticos colombianos que han solicitado regular el uso de la imagen de Pablo Escobar en el país.
Entre ellos, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y otros personajes públicos han pedido la aprobación de un proyecto de ley para prohibir la venta de artículos relacionados con el reconocido narcotraficante.
Al respecto, los comerciantes han manifestado su oposición, argumentando que no son responsables de la historia del narcotraficante ni de que su imagen atraiga turistas de todo el mundo.
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