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El 2 de diciembre de 2025, miembros del Gaula de la Policía Nacional de Colombia lograron rescatar a Miguel Ayala, hijo del famoso cantante colombiano Giovanny Ayala, junto a su manager Nicolás García Pantoja, tras haber estado cautivos por quince días.
A medida que avanzaban los días, se revelaron nuevos pormenores del operativo policial que restableció la libertad del artista colombiano y su representante, quienes fueron secuestrados el 18 de noviembre por individuos armados que los detuvieron en la Vía Panamericana mientras se dirigían al aeropuerto de Palmira (Valle del Cauca).
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Según la información presentada por Semana, la ubicación precisa de las víctimas se determinó tras el testimonio del conductor del vehículo, quien describió los hechos ocurridos durante el encuentro con los captores armados.
Los investigadores del Gaula informaron que los secuestradores, armados y bien organizados, obligaron al conductor a desviarse hacia una trocha cercana al lago El Bolsón (Cauca), donde despojaron a las víctimas de sus pertenencias y cambiaron de vehículo para eludir a las autoridades. El conductor fue liberado, aunque con las manos atadas al volante con un plástico grueso.
Luego, la Policía notificó a Giovanny Ayala sobre la confirmación del secuestro de su hijo y su manager, donde el artista expresó que desconocía que Miguel estaba transitando por esa vía en el departamento del Cauca, un lugar donde operan grupos armados como las disidencias de las Farc y otras organizaciones delictivas.
Después de esto, la familia de Miguel Ayala recibió el primer contacto de los captores tres días tras el secuestro. Los criminales, que no se identificaron, exigieron 4.500 millones de pesos como rescate y enviaron pruebas de vida mediante WhatsApp, incluyendo una foto en la que Miguel y Nicolás aparecían encadenados en un cambuche improvisado. Luego enviaron un video donde ambos pedían ayuda, describiendo las condiciones como “horribles”.
Con la información obtenida, el Gaula de la Policía pudo localizar la zona de cautiverio, caracterizada por su difícil acceso, densa vegetación y cultivos ilícitos, según reportaron los investigadores a Semana.
Durante su ingreso a la zona, los oficiales se enfrentaron a disparos de los secuestradores. Miguel Ayala y Nicolás Pantoja fueron hallados encadenados con una cadena de 30 metros de longitud, la cual los agentes cortaron con unas cizallas. “Tiene un candado pequeño. Ese se puede romper con una llave”, comentó Miguel Ayala a los policías, según información de Semana.
Un secuestrador logró escapar, mientras que otro fue detenido. El rescate concluyó con la evacuación de las víctimas en un helicóptero de la Policía.
“Hicimos una inserción de un grupo Jungla y hombres Gaula, que, de manera precisa, con apoyo aéreo, llegaron a la ubicación del cambuche. Todas las capacidades de la Policía se movilizaron”, señaló el coronel Édgar Andrés Correa, director del Gaula de la Policía, al medio citado.
Las autoridades consideran que estos eventos son resultado de una colaboración entre la delincuencia organizada y disidencias de las Farc que operan en la región bajo un esquema de outsourcing criminal.
Al mismo tiempo, la operación policial también permitió descubrir una vivienda en el área rural de Santander de Quilichao (Cauca), donde los oficiales liberaron a otras siete personas y detuvieron a tres sospechosos, identificados como presuntos disidentes del frente Jaime Martínez de las Farc.
Los investigadores informaron que una madre indígena se presentó ante la Policía en busca de su hijo desaparecido, y tras interrogar a los detenidos, uno de ellos confesaría entre llantos el asesinato del menor.
El joven fue ejecutado el 22 de noviembre y enterrado en la vivienda a órdenes de sus captores, quienes obligaron a los demás prisioneros a cavar la fosa. Esta escena, registrada en un teléfono móvil, fue confirmada por la madre y miembros de su comunidad indígena al exhumar el cuerpo.
Las cuatro víctimas liberadas en el municipio de Cauca habían sido retenidas como un castigo por la guerrilla debido a sus actividades delictivas. La Fiscalía asumió la custodia de los siete inicialmente encontrados en la vivienda, mientras que los tres detenidos enfrentan cargos por secuestro y homicidio.
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